El tenor Javier Camarena concretó uno de sus proyectos más ambiciosos en Barcelona, donde se encuentra para su temporada con I puritani, de Vincenzo Bellini, compartiendo escenario con la soprano sudafricana Pretty Yende: lanzó el 5 de octubre su disco Contrabandista, homenaje a Manuel García, auspiciado por Cecilia Bartoli, justo cuando arrancó las funciones en el Gran Teatre del Liceu.

El compacto, el primero que graba Camarena (Xalapa, 1976) con el sello Decca, justo también inaugura una colección titulada Mentored by Bartoli, con la que la mezzosoprano romana celebra 30 años con la disquera y que busca auspiciar proyectos de jóvenes cantantes en el mundo de la ópera.

Contrabandista reúne obras del compositor, tenor y empresario Manuel García (1775-1832), que compuso alrededor de 60 óperas y operetas, además de música sacra y sinfonías. Incluye arias de Nicola Zingarelli y de Gioachino Rossini, de quien el sevillano fue el tenor predilecto y con quien estrenó varias de sus más célebres obras, entre ellas Il Barbiere di Sivigila, que Manuel García trajo a México, donde vivió tres años después de la Independencia y compuso la ópera El gitano por amor.

El disco incorpora un estudio musicológico sobre la obra de García, muy al estilo de las álbumes que Cecilia Bartoli ha venido grabando y difundiendo desde hace más de una década como María, dedicado a la mezzosoprano María Malibrán, justamente una de las hijas del tenor sevillano, cuyo legado para el mundo de la ópera también incluye su ADN, al dar vida a la más legendaria dinastía en ese arte lírico.


Un disco con homenaje a Manuel García

A la venta desde el 5 de octubre en el mundo y en plataformas digitales, Contrabandista ofrece grabaciones de Camarena con la orquesta de instrumentos originales Les Musiciens du Prince, dirigida por Gianluca Capuano; hay arias de Rossini como “Si! Ritrovarla io giuro”, de La Cenerentola, “Cessa di più resistere”, de Il Barbiere di Siviglia, y el dueto con Bartoli “Amor (possente nome!” de Armida.

Uno de los mayores atractivos del álbum son tres obras inéditas de Manuel García: “Mais que vois-je? Une lyre!… Vous dont l’image toujours chère…”, de La mort du Tasse, la ópera más célebre de Manuel García escrita en francés; “Hernando desventurado!… Cara gitana del alma mía”, de El gitano por amor, y “Dieux pour venger un pere… O ciel de ma juste furie…”, de la ópera Florestán.

Camarena cuenta en entrevista a mexico.com cómo ha sido su relación con Cecilia Bartoli, quien ha grabado los DVD de las óperas de Rossini Otello y Le Comte Ory, además de cantar con ella en varios conciertos.

“La relación con Bartoli ha sido hermosa. La conocí en una grabación de La sonnambula (2008). Yo iba cantando un papel muy pequeñito, acababa de debutar en Zurich y no conocía a nadie. Estaban Ildebrando D’Arcangello, Juan Diego Flórez, el coro de la Orchestra La Scintilla, directores, técnicos. Llegué, puse mi sillita. Y la única, la única, que llegó a presentarse, a saludar, fue Cecilia Bartoli. Me dijo: ‘Hola, ¿cómo estás? Soy Cecilia, vi tu debut con la ópera de Zurich en La italiana en Argel, y me gustó mucho tu trabajo, espero que algún día podamos cantar juntos’”, relata Camarena emocionado.


“Me gusta mucho contar esa historia porque uno jamás se espera que alguien a quien se admira tanto y que es un icono de la ópera tenga esa sencillez y esa amabilidad, cortesía para con los colegas. Y ha sido así ella desde ese día que la conozco y todas las veces que he tenido la oportunidad de trabajar con ella es igual: es esta persona sencilla, muy comprometida con su quehacer artístico”, agrega el tenor en la conversación durante su más reciente regreso a México, en septiembre pasado cuando cantó el día 9 en la sala Nezahualcóyotl de la UNAM, en la gala por los 40 años de la Orquesta Sinfónica de Minería. En ese concierto en escenario del Centro Cultural Universitario dio una probadita de Contrabandista.

Refiere que la fundación Cecilia Bartoli siempre se ha preocupado por apoyar a jóvenes cantantes, porque tengan la posibilidad de instruirse. Ahora quisieron cambiar esta faceta muy a propósito de la celebración de 30 años de la colaboración de Bartoli con Decca Classics y crearon una subdivisión que se encargará de hacer scoutings, de encontrar jóvenes talentos y apoyarlos en producciones discográfica que vaya directo a la casa Decca que se llama Decca Mentored by Cecilia Bartoli, apoyado por Bartoli.

“Cuando llegué con Bartoli fue para presentarle un proyecto que tenía alterno a Manuel García y de ella surge la iniciativa de trabajar en este tenor, sevillano, muy importante a principios del siglo XIX y que para mí fue un descubrimiento total. La busqué justamente por la labor musicológica que ha hecho en su carrera, con los álbumes que ha grabado de Vivaldi, María Malibrán, Sacrificium, Salieri... Ha sido este tipo de proyectos de investigación musicológica, rescantando obras que se han ido perdiendo por lo que la busqué, quería saber con qué musicólogo podría hacer el proyecto que le presenté”, aduce.

“Por azar del destino cambié de rumbo, el plan original que yo tenía no se concretó en ese momento, no está fuera de la mesa, pero creo que este disco Contrabandista cumple con lo que yo quería lograr con una primer álbum, que era no hacer este típico catálogo de arias grabando por enésima vez “Una furtiva lagrima” (Donizetti, L’Elisir d’Amore), por millonésima vez “La donna è mobile” (Verdi, Rigoletto).

“Quería precisamente algo como lo que hace Bartoli, sino tener un motor, una raíz, un tronco común que una ese repertorio y, en este caso, todo lo une como centro la figura del sevillano, tenor, empresario, maestro, compositor, padre de María Malibrán. Justo por esto Cecilia Bartoli ya tenía el referente tras trabajar en su investigación de la Malibrán para su álbum María. Así que estoy muy contento porque mi disco tiene mucha más carnita, cuenta con esta parte histórica”, dice Camarena.

Contrabandista precisamente incluye un booklet sobre vida y obra de Manuel García, para comprender por qué fue tan grande e importante en la historia de la música a finales del siglo XVIII y a principios del XIX, en la transición del bel canto al romanticismo. Su legado, explica el tenor mexicano, es incluso genético, pues sus hijos María Malibrán (1808-1936), Pauline Viardot-García (1821-1910) y Manuel Patricio Rodríguez García (1805-1906) también fueron figuras conspicuas de la ópera.

Par su primera grabación con Decca, Camarena también hizo su propia investigación que incluyó leer las biografías Los García, una familia para el canto (Centro de Estudios Andaluces, 2018), de Andrés Moreno Menjíbar, dedicada a la dinastía a la que el sevillano dio origen; y Manuel García (1775-1832) Chronicle of the Life of a bel canto Tenor at the Dawn of Romanticism (Oxford University Press, 2000).