“Yo no me considero chef, yo soy un cocinero”, así es como Eduardo García —la mente detrás de Máximo Bistrot y Lalo!— define lo que hace para ganarse la vida desde los 16 años cuando las circunstancias lo llevaron como ilegal a Estados Unidos para trabajar del campo a un restaurante, en donde aprendió todo lo que sabe.

El hecho de que un platillo llegue a nuestra mesa no es solamente el tiempo que la cocina de un restaurante invirtió en prepararlo, la labor de las personas que pasan gran parte de su día —"entre 14 y 16 horas", según Eduardo— entre el fuego, las ollas y las texturas y aromas de los ingredientes comienza cuando “te despiertas pensando en lo que vas a hacer y eso te empieza a motivar y a emocionar”.

TE PUEDE INTERESAR: 10 datos sobre Cristina Martínez, la mexicana que sale en ‘Chef’s Table’

View this post on Instagram

El antes de nuestros porcini |

A post shared by Maximo Bistrot Local (@maximobistrot) on

A pesar de que sus platillos son conocidos por cientos de personas, Eduardo no se considera un chef porque no estudió artes culinarias, para él “la cocina es una motivación de vida. Esto no lo escogí, esto me escogió a mí. Empecé a hacerlo por necesidad y sigo haciéndolo por necesidad. Trabajo mucho con emociones, con el corazón, con la mente”.

A pesar de que el calendario marca que el 20 de octubre el mundo celebra el Día Internacional de Chef, García no cree que los chefs y cocineros del mundo lo celebren, aunque afirma que muchas de las cabezas de todas las cocinas del mundo “son hasta más populares y más importantes que un político”.

Cada mañana es Navidad

El trabajo en un restaurante es uno de los más estresantes porque “en las cocinas pasan muchas cosas" pero “es un oficio que viene de raíz, que viene del corazón”. Eduardo compara el inicio de un día de trabajo la mañana de Navidad, ya que “todos los días quieres abrir tus regalos”, dice refiriéndose al momento en el que los ingredientes que se compraron muy temprano en el mercado cruzan la puerta del restaurante.

A pesar de que su rutina empieza entre 5 y 6 de la mañana y termina en muchas ocasiones en la madrugada, para él la cocina es un trabajo sumamente gratificante, pues se conoce muchísima gente. "Probablemente es de los únicos trabajos en el mundo donde no requieres de un documento de escuela para ser grande: es un oficio que viene de raíz, que viene del corazón”.

La recompensa final

En diciembre de este año Máximo Bistrot cumplirá siete años de vida, mientras que Lalo! está por llegar a los dos... y a esta corta edad ya ser un punto de referencia para visitantes de todo el mundo que lo han visto en internet y quieren disfrutar de sus desayunos.

El largo camino que Eduardo ha recorrido en las cocinas de Estados Unidos y en las mexicanas se recompensa con la reacción de la gente que le felicita por su trabajo: “Lo que siento es algo muy emocional y es muy gratificante. Es lo que te trae de vuelta todos los días”.

Este cocinero originario de “un ranchito" en la sierra de Guanajuato, "donde la gente se dedica a la agricultura o a sembrar droga” mide sus logros cuando ve su restaurante lleno, y sus motivaciones cuando los comensales se van felices: "Es lo que me hace decir ‘voy a regresar mañana’”.

View this post on Instagram

Lalo | @claudio.acm

A post shared by Maximo Bistrot Local (@maximobistrot) on