Bernardo Fernández Bef es uno de los autores más versátiles de la literatura mexicana contemporánea: lo mismo escribe novela negra que ciencia ficción y revisita pasajes de la historia mexicana en formato de novela gráfica. Hace diez años, Bef publicó por primera vez Ojos de lagarto, una novela de aventuras en la tradición de autores como Edward Burroughs y Emilio Salgari que en su momento no encontró a sus lectores. En su décimo aniversario, Océano vuelve a lanzarla a través del sello Gran Travesía y platicamos sobre ella con su autor.

Situada en Mexicali a principios del siglo XX, Ojos de lagarto sigue a varios personajes peculiares y de orígenes distantes unidos por un mito que podría ser verdadero: la presencia de un dragón real, que escupe fuego, en los túneles secretos debajo de la ciudad. Motivados por la ambición, se entrelazan cazadores de animales exóticos, exploradores del África, magnates circenses, un anciano chino misterioso y enigmático y un veterinario venido a menos que intenta llegar con su pequeño hijo de Guanajuato al norte de Estados Unidos.

"Estaba el frenesí por el Bicentenario y esta es una novela rara”, recuerda Bef. "Incluso cuando salió originalmente, pedí que en ningún lado dijera que era de dragones, quizá eso fue un error”. A pesar de la escueta salida al mercado, Ojos de lagarto se convirtió en lectura necesaria para los fans de los géneros fantásticos. Entre los lectores que pudieron encontrarla estuvo el escritor Benito Taibo, quien empezó a recomendarla en todas partes hasta que llegó a los oídos necesarios para darle una nueva oportunidad editorial.

Ojos de lagarto vuelve a publicarse en una época más afín a los elementos que la componen. El público mexicano está más abierto que nunca ha consumir historias fantásticas –el furor por Game of Thrones sirve como muestra– y esta es una vía valiosa para acercarse al género. “La naturaleza realista de la literatura mexicana hace que no haya muchos espacios para los dragones”, agrega el autor de títulos como Hielo negro (2011), Uncle Bill (2014) y Habla María (2018). “Deliberadamente quise que este dragón estuviera en territorio nacional; quizá hubiera sido más cómodo crear un reino fantástico donde hubiera dragones, pero quise traerlo a Baja California”.

La vertiginosa trama de Ojos de lagarto inspira la emoción de las aventuras que imaginábamos en la infancia. Con toques de misterio y la promesa de criaturas increíbles viviendo alejadas de nuestra realidad mundana, esta novela encantará a lectores de todas las edades. “Es una novela sobre la mirada de asombro”, explica Bef. “Creo que es literatura juvenil no porque tenga menos complejidad –que es un prejuicio muy grande contra la literatura juvenil–, sino porque es una mirada de asombro al mundo, algo que perdemos al crecer con el desencanto y que cuando la conservas te permite ver las posibilidades del juego imaginativo”.

Además, fue escrita por un verdadero creyente de estos géneros literarios, que cuenta Ojos de lagarto como su novela más entrañable. No es gratuito que la novela abra con una cita de Hamlet: “Hay más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, de las que puede soñar tu filosofía”. Para Bef, ese es el espíritu que engloba toda la literatura fantástica: “La posibilidad de que haya muchas más cosas de las que puedes imaginar. De eso es esta novela, por todas esas cosas que están ahí y que hay que tener los ojos abiertos para verlas”.