Películas de drama y suspenso que rayan en el terror hay muchas, abundas las de monstruos, fenómenos naturales o sobrenaturales, de guerras ficticias donde Estados Unidos salva al mundo, pero por otro lado están esas donde el terror es un enemigo humano que sí existe, está latente y provoca verdaderas tragedias; para prueba, la recién estrenada película Hotel Mumbai: El atentado.

La cinta fue dirigida por Anthony Maras y escrita por John Collee y Maras, se basa en el documental de 2009 Surviving Mumbai sobre los atentados de esta ciudad al sur de la India ocurridos en 2008 en el Taj Mahal Palace Hotel. Es protagonizada por Dev Patel, Armie Hammer, Nazanin Boniadi, Anupam Kher, Tilda Cobham-Hervey, Jason Isaacs, Suhail Nayyar y Natasha Liu Bordizzo.

La trama es simplemente aterrorizante, tanto que puede provocar mucha ansiedad, desesperación, angustia, pocos espectadores quedan inmóviles durante los 125 minutos que vemos a los protagonistas intentar salir vivos de un hotel que ha sido secuestrado por cuatro jóvenes terroristas.

Si te lanzas a verla, es muy probable que termines con muchas preguntas en la cabeza. Aquí analizamos algunos de los puntos de la trama van más allá de lo anecdótico.

(From L-R) Nazanin Boniadi as “Zahra”, Dev Patel as “Arjun” and Armie Hammer as “David in HOTEL MUMBAI
(From L-R) Nazanin Boniadi as “Zahra”, Dev Patel as “Arjun” and Armie Hammer as “David in HOTEL MUMBAI

Un miedo real

En noviembre de 2008, la ciudad de Mumbai, al sur de India, fue el blanco de 12 ataques terroristas coordinados. Como resultado de estos, murieron 188 personas —incluyendo 30 extranjeros— y 293 resultaron heridas.

En la cinta Hotel Mumbai solo se cuenta la toma del lujoso hotel Taj Mahal Palace, pero esta tragedia fue mucho mayor: hombres cargados hasta los dientes con armas de fuego de disparo ráfaga, granadas, pistolas, muy bien coordinados, sembraron el terror en la población.

Los ataques fueron hechos en el Mumbai Sur en la atestada Estación Chhatrapati Shivaji; dos hoteles cinco estrellas, el Oberoi Trident, Taj Mahal Palace & Tower; el Leopold Cafe, un restaurante turístico y en la sede del departamento de policía del sur de Bombay. También algunas colonias fueron baleadas. Después de ello, la capital financiera de la India no volvió a ser la misma.

La operación fue reivindicada por un grupo islamista poco conocido, los Muyahidines del Decán. Sin embargo, algunos medios de comunicación atribuyeron estos ataques terroristas a Lashkar-e-Taiba, un grupo de militantes islámicos de Pakistán.

El hecho de que una película así dé tanto miedo es porque es real, porque es como estar dentro de esas noticias de atentados terroristas que hemos visto en el Reino Unidos, Estados Unidos, Francia, España o Alemania, por mencionar algunos.

Las marcadas diferencias sociales

En la película es posible ver las diferencias sociales abismales que viven los países de tercer mundo como la India, donde una misma persona puede estar en uno de los hoteles más lujosos del planeta (claro, como empleado) y en la noche regresar a su casa de cartón en medio de una ciudad perdida.

Esta terrible desigualdad también se observa cuando uno de los terroristas queda admirado por la comida que comen los huéspedes adinerados, simplemente no puede resistir a comer las sobras que quedan en una bandeja de servicio.

La convicción de servir

Hay un punto crítico en la trama, cuando los empleados del hotel pueden decidir huir por las escaleras de servicio y salvar sus vidas o quedarse para ayudar a los huéspedes. Aunque sí hay trabajadores que optan por escapar y reunirse con sus familias, la mayoría es la que se queda para auxiliar a los clientes, ¿la razón? Han vivido muchos años en el hotel Taj Mahal Palace y lo consideran su hogar y su mandato es: “El cliente es primero”.

Durante la película se podrá ver cómo cada empleado y empleada del hotel deciden seguir siendo fieles a su trabajo y a los huéspedes ante su propia vida.

El racismo de los blancos

No obstante que los empleados que decidieron quedarse para ayudar a los huéspedes son siempre serviles, hay huéspedes que aún en medio del atentado siguen exigiendo que estos les sirvan bebidas, les atiendan y hasta los malmiran por tener una piel tan morena como la de los terroristas.

En el caso del personaje de Dev Patel (a quien seguro recuerdas por Slumdog Millionaire), él profesa el sijismo, una religión que le obliga a llevar un turbante para no mostrar su cabello que jamás debe cortar. Ese simple elemento es causa de una escena fuerte donde puede sentirse la xenofobia hacia las religiones de oriente.

El entorpecimiento de los medios de comunicación

Cuando ya la población entera está al tanto de lo que sucede en el Taj Mahal Palace, este aparece rodeado por los periodistas de televisión. Una llamada de teléfono desde una habitación secreta del hotel, donde se esconden cerca de 50 personas, da aviso a los medios de comunicación, quienes enteran al coordinador del ataque terrorista y este les indica a los hombres armados dónde exactamente deben ir a bombardear.

Es una dura crítica a cómo las ansias por tener la información en tiempo real puede ser algo muy peligroso y, en vez de ayudar, agravan una situación como esta.

La realidad del tercer mundo

Por último, algo sumamente desesperante —y casi increíble— en Hotel Mumbai es el tiempo que toma a los equipos especiales de la policía llegar desde Delhi hasta el lugar del atentado. Mientras tanto, vemos cómo cuatro terroristas súper armados y organizados no pueden ser detenidos por una decena de policías que solo tiene pistolas y ni siquiera un chaleco antibalas.

Cuando las fuerzas armadas especializadas llegan al hotel, este ha sido destruido e incendiado parcialmente y hay decenas de personas muertas y heridas en todos los pisos.