El 14 de junio abrió sus puertas en la colonia Narvarte La Murciélaga Librería, el sitio ideal para los amantes de la lectura y del aroma de los libros viejos.

A simple vista, el local de La Murciélaga podría ser una cafetería de puertas de vidrio sobre avenida Cuauhtémoc. No obstante, en su interior se ocultan grandes tesoros de la literatura — y del coleccionismo de libros.

Esta librería de viejo es la creación de cuatro escritores, críticos y editores: Luigi Amara, Diego Rabasa, Óscar Benasini y Guillermo Núñez. Juntos decidieron reunir los mejores y más valiosos ejemplares de sus bibliotecas personales sobre filosofía, literatura, arte y hasta ocultismo. En principio, según le cuenta Guillermo Núñez a mexico.com, tienen en exhibición alrededor de 10 mil ejemplares.

La Murciélaga Librería está ubicada en 838, cerca de Metro Eugenia
La Murciélaga Librería está ubicada en 838, cerca de Metro Eugenia

La Murciélaga obtuvo su nombre como homenaje a los quirópteros que, en una situación que suena muy literaria, cumplen una función vital en algunas bibliotecas: evitar que los insectos se coman los libros. Por ejemplo, la Biblioteca Joanina, en la Universidad de Coimbra en Portugal, alberga una colonia de murciélagos que desde el siglo XVI protege los ejemplares en resguardo. Desde luego, la presencia de estos depredadores también puede dañar los libros, así que cada noche los encargados de la Biblioteca Joanina cubren los ejemplares con mantas de cuero y dejan a los murciélagos cazar, cada uno, hasta medio millar de insectos.

El acervo de La Murciélaga es diverso y rico: no faltan los clásicos de la literatura universal como Dickens y Wilde ni los de la hispanoamericana como Sábato, Fuentes y Poniatowska. En tanto que sus archivos de novela negra, fantasía y ciencia ficción, aunque no están tan nutridos, tienen una selección cuidada y atractiva.

Para coleccionistas

Entre los tesoros ocultos en La Murciélaga Librería puedes encontrar primeras ediciones perfectamente conservadas y protegidas. Por aquí hay un Samuel Beckett, por allá un Virginia Woolf, en otra repisa un Jorge Luis Borges. Más que el valor monetario, lo que puede atraer a coleccionistas especializados a los libreros de La Murciélaga es el peso histórico y literario de estos volúmenes.

Sus repisas también guardan recuerdos de antaño, como las colecciones de Editorial Bruguera, una editorial española que funcionó entre 1910 y 1986 —con un breve relanzamiento entre 2006 y 2010— y a la cual los lectores mexicanos de la segunda mitad del siglo XX le deben la publicación de decenas de historietas y títulos de la cultura popular de sus tiempos.

Actualidad y actividades

No todo es viejo en La Murciélaga. También pueden encontrarse títulos más recientes de editoriales independientes —como Tumbona— y algunos fanzines y revistas. Finalmente, La Murciélaga es un espacio, como buena cueva, para la convivencia alrededor de las palabras.

Presentaciones de libros, charlas, talleres literarios y hasta alguna conferencia tendrán lugar en La Cocina Literaria, otro espacio oculto en esta baticueva de las maravillas bibliománticas.