Este sábado miles de mujeres surcoreanas saldrán a las calles para participar en una nueva protesta contra un fenómeno que está en auge en Corea del Sur: el acoso sexual mediante grabaciones con cámaras ocultas que son difundidas en internet.

Desde mayo, mes en que iniciaron las manifestaciones mensuales en Seúl —capital de Corea del Sur—, el número de participantes en las protestas ha ido creciendo y se prevé que la de este sábado sea la mayor de la historia protagonizada por mujeres en ese país.

La práctica de acosar a las mujeres a través de cámaras ocultas es conocido en Corea del Sur como “Molka”. La mayoría de las grabaciones se realizan en escuelas, oficinas, trenes, baños públicos y vestidores.

“Entrar en un baño público se ha convertido en una experiencia estresante”, explica Claire Lee —quien participará en la movilización del sábado.

Asegura que cada vez que entra a un sanitario mira las paredes buscando “agujeros sospechosos” donde podría estar escondida una cámara.

"Nunca sabes si hay una cámara oculta filmándote", explica la estudiante de 21 años, quien dice que no duda en hurgar los agujeros con un lápiz para romper una posible cámara, o en cubrirlos con un trapo.

El fenómeno está en pleno auge y la Policía registró 6 mil 500 infracciones en 2017, frente a las mil 100 de 2010.

Los condenados son hombres en su mayoría: desde profesores de escuela hasta médicos, pasando por religiosos, funcionarios, policías e incluso un juez. En algunos casos, las grabaciones son obra de las propias parejas o familiares de las víctimas.

La manifestación de julio en Seúl reunió a 55 mil personas, según los organizadores, aunque la Policía contabilizó 20 mil.

"La indignación reprimida ha llegado finalmente a su punto de ebullición", dijo una de las organizadoras de la protesta.

Trucos tecnológicos

Corea del Sur, la cuarta economía de Asia, es conocida por sus avances tecnológicos, los cuales han favorecido el fenómeno de los videos robados que se publican en foros de internet, así como servicios de intercambio de archivos o su uso como anuncios en sitios web que promueven la prostitución.

Para evitar el fenómeno, la ley obliga a los fabricantes de teléfonos que se venden en Corea del Sur a que sus cámaras emitan un sonido cada vez que se toma una fotografía.

Sin embargo, en muchos casos, los que graban las imágenes instalan una aplicación en sus teléfonos para que no hagan ruido o utilizan otros sistemas, como colocar minicámaras espía en relojes, llaves de coche o incluso corbatas.

En julio, un hombre de 43 años fue detenido por grabar durante cuatro años a las clientas de un hotel utilizando cámaras ocultas en las bocinas de los televisores. Cuando la Policía revisó su domicilio, encontró más de 20 mil grabaciones.