Los defensores de la portación legal de armas en Estados Unidos, y los fabricantes de las mismas tienen una nueva bandera: el feminismo.

Los movimientos a favor de la igualdad de género (como el #MeToo) han sido aprovechados por quienes se oponen al control de armas, pues aseguran que estas son una opción para las mujeres ante posibles ataques.

Además, en los últimos meses han proliferado los mensajes en redes sociales de mujeres portando armas; por ejemplo, Kaitlin Marie, una graduada de 22 años de la Universidad Estatal de Ken, quien protagonizó titulares tras subir fotografías en las que sostiene un rifle semiautomático. Marie escribió el siguiente mensaje: “Como mujer, me niego a ser una víctima y la Segunda Enmienda evita que tenga que serlo”.

Otro ejemplo es la analista ultraconservadora Tomi Lahren, quien subió una foto de ella en Instagram con pantalones de yoga y un arma en la cintura. “Chicas, probablemente el tipo que las ataque será más corpulento, más fuerte y más rápido y es por este motivo que necesitan @alexoathletica para sus armas”, escribió. El post era una estrategia publicitaria de Alexo Athletica, una marca de ropa deportiva pensada para llevar armas.

La Asociación Nacional del Rifle (NRA) afira que las armas empoderan a las mujeres. Tras la masacre de Orlando en 2016, la portavoz de la NRA, Dana Loesch, opinó que las voces que pedían prohibir el rifle AR-15 eran un “grito de guerra contra las mujeres”.

Las razones

Una encuesta del Pew Research Center en 2017 señala que 27% de las mujeres afirma que la protección es la única razón por la que poseen un arma, mientras que sólo el 8% de los hombres hace la misma afirmación. Algunas mujeres han recurrido a las armas tras haber sido atacadas.

Un caso es el de Dion, una profesional de 35 años, quien compró un arma después de que alguien tratara de asaltarla. “Fue entonces cuando decidí que tenía que empoderarme”, explica: “Tener un arma me hace sentir más segura. Creo que me sitúa en pie de igualdad”.

Otro ejemplo es el de Shayna Lopez-Rivas, una joven de 23 años, quien se compró un arma tras ser agredida. Ella creció en un hogar contrario a la posesión de armas y siempre tuvo una visión negativa de ellas hasta que en 2014 fue violada.

“Si bien las mujeres son iguales a los hombres en todos los demás aspectos, la verdad es que en un sentido biológico no somos iguales. Son más corpulentos, más rápidos y más fuertes. Necesitamos tener algo que nos permita estar en igualdad de condiciones. Y para mí ese algo es un arma”.

Shayna Lopez-Rivas

Según un estudio de la Universidad de Harvard y de la Universidad de Northeastern, la posesión de armas de fuego entre los hombres estadounidenses bajó del 42% en 1994 al 32% en 2015, mientras que por parte de las mujeres aumentó del 9% al 12%.