Al menos 18 personas murieron este domingo en un doble atentado contra la catedral de Jolo, una isla del sur de Filipinas que es bastión de militantes islamistas.

El doble atentado, reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) ocurrió dos días después de conocerse el triunfo contundente del ‘sí’ en el referéndum sobre la creación de la región autónoma de Bangsamoro, en el marco del proceso de paz con la insurrección musulmana.

La primera explosión se produjo en el interior de la catedral de Nuestra Señora de Monte Carmelo, en el centro de Jolo, la mañana de este domingo, mientras se celebraba misa, declaró Gerry Besana, portavoz regional del ejército.

La segunda tuvo lugar en un estacionamiento cuando llegaban las tropas, agregó Besana.

Según un comunicado de EI, dos de sus militantes detonaron los cinturones de explosivos, informó el SITE, sitio especializado en vigilancia de páginas yihadistas.

En fotos publicadas por la policía regional podían verse escombros esparcidos cerca de la entrada de la iglesia y un camión militar dañado.

Condenan acto terrorista

El portavoz del presidente filipino Rodrigo Duterte, Salvador Panelo, condenó el “acto terrorista”.

“Perseguiremos hasta el fin del mundo a los crueles autores de este crimen hasta que cada uno de los asesinos sea juzgado y encarcelado”, declaró el portavoz presidencial.

Cinco soldados, un guardacostas y 12 civiles murieron, en tanto otras 83 personas resultaron heridas, añadió Besana. Por su parte, el jefe de la policía regional, Graciano Mijares, dio cuenta de 20 muertos y 81 heridos.

La segunda bomba se encontraba en una moto estacionada en el exterior de la catedral.

"Probablemente sea un acto terrorista. Son personas que no quieren la paz. Es una pena que esto ocurra justo después de que se aprobara la ley sobre Bangsamoro", dijo Besana.

Bastión de terroristas

La isla de Jolo es una base del grupo islamista Abu Sayyaf, acusado de los peores ataques en la historia del país, entre ellos el perpetrado contra un ferry en 2004, que dejó más de 100 muertos.

“Cuando se habla de terrorismo en la provincia de Sulu, el primer sospechoso es siempre Abu Sayyaf, pero no podemos excluir la hipótesis de otros responsables”, dijo Besana.

Abu Sayyaf es una ramificación extremista de la insurrección separatista musulmana fundada en 1990 con el apoyo de Al Qaeda.

La provincia de Sulu, en la que se encuentra Jolo, votó en contra de la creación de esta región autónoma del sur de Filipinas, que se espera que traiga paz y desarrollo tras décadas de combates que han dejado miles de muertos y sumieron a la zona en la pobreza.

A pesar de la votación de Sulu, la legislación establece que la provincia esté incluida en la nueva entidad política, ya que los votantes de la actual región autónoma se pronunciaron a favor en su conjunto.

La creación de esta zona en un territorio de población musulmana en un país mayoritariamente católico apunta a restablecer la paz.

Los musulmanes tomaron las armas en los años 1970 para reclamar la autonomía o la independencia del sur de Filipinas.

El principal grupo rebelde, el Frente Moro Islámico de Liberación (MILF), firmó un acuerdo de paz con el gobierno en 2014, por el cual el gobierno preveía acordar la autonomía a la minoría musulmana en algunas partes de la isla de Mindanao y de las islas del extremo suroeste.

Como lo estipulaba el acuerdo, el lunes pasado 2.8 millones de electores fueron convocados a votar y 1.7 millones se pronunciaron a favor de la creación de la región de Bangsamoro. Sólo 254 mil 600 electores lo hicieron en contra.

El proceso de paz, que comenzó en los años 1990, no incluye a Abu Sayyaf, al que el MILF combate junto a las fuerzas gubernamentales.