En Estados Unidos, bebés de un año siguen “declarando” en pañales ante los jueces de inmigración, que les preguntan si comprenden las leyes de asilo, luego de que un juez ordenara a la administración de Donald Trump reunirlos con sus padres. La mayoría va sin abogado y de esos un 90% acaba deportado, reporta la agencia AP.

Las comparecencias pueden verse así: un niño de 1 año vestido con una camisa verde tomaba leche de un biberón, jugaba con una pequeña pelota morada que se encendía a cada rebote y pedía agua ocasionalmente, indica la agencia.

Cuando le tocó comparecer, el juez de inmigración en Phoenix apenas pudo contener su incomodidad al preguntarle si entendió los procedimientos.

“Me avergüenza hacer la pregunta, porque desconozco a quién se la explicarían, a menos que crean que un niño de 1 año puede aprender la ley de inmigración”, manifestó el juez John W. Richardson al abogado que representó al menor.

El niño es uno de los centenares de menores que necesitan ser reunidos con sus padres después que los separaron en la frontera causa de la “política de tolerancia cero” del gobierno del presidente Donald Trump. Las separaciones han sido causa de duras críticas a su gobierno, luego de que se han dado a conocer imágenes sobre niños llorando separados de sus madres y mantenidos aparte durante semanas.

A una niña de cinco años le preguntaron si tenía miedo de regresar a Guatemala. Como dijo que no, el juez la puso en un avión de regreso, reporta The Guardian.

Ordenan a Trump reunir a las familias separadas antes de que termine julio

El juez federal de distrito, Dana Sabraw, ordenó al gobierno que reúna a todos los niños de 4 años o menos con sus padres antes del martes 17 de julio. Las agencias federales tienen hasta el 26 de julio para devolver a los niños de 5 años o más que se encuentren entre los “tres mil menores” que hayan sido separados de sus padres, reporta el diario The Washington Post.

El gobierno separó a las familias con el fin de enjuiciar penalmente a todos los inmigrantes que cruzan la frontera de México-EU de manera ilegal, incluidos aquellos que buscan asilo.

El mes pasado, Sabraw calificó de “caótico” el proceso de separación familiar y estableció un cronograma para que el gobierno reúna a las familias; el pasado 9 de julio dijo que estaba satisfecho de que el Departamento de Justicia y la Unión de Libertades Civiles trabajaran juntos durante el fin de semana para facilitar el regreso de los niños a sus padres.

“Me siento muy alentado por el progreso”, dijo Sabraw durante una audiencia en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos en San Diego. “Este es un progreso real. Soy optimista de que muchas de estas familias se reúnan mañana”.

El juez programó otra audiencia para el martes por la mañana para obtener más actualizaciones sobre las reunificaciones, que ordenó como parte de una demanda colectiva presentada por la ACLU (Unión por las libertades civiles de América). Las reunificaciones vienen en medio de una oleada de indignación nacional e internacional por el hecho de que niños tan pequeños se los quiten a sus padres.

Las trabas burocráticas para reunir a las familias

De acuerdo con The Guardian, Trump tiene a un ejército de funcionarios haciendo horas extras para revisar, uno a uno, los expedientes originales de cada uno de los 12 mil niños que están bajo custodia de su Departamento de Salud y Servicios Sociales.

Van buscando a los tres mil que fueron separados de sus familias en la frontera. Y después de eso, aún les queda la tarea de hacer pruebas de ADN a los implicados para asegurarse de que todo el mundo es quien dicen los papeles que es.

Sin embargo, los abogados del gobierno dijeron que algunas reuniones podrían no ser posibles inmediatamente porque los padres no han sido localizados o aún están cumpliendo condenas penales, como por ejemplo, el cruce ilegal de la frontera. Otros todavía están pasando por el proceso de antecedentes para asegurarse de que son los padres de los niños y que estén en condiciones de hacerse cargo de ellos.

Mientras que la ACLU (Unión de Libertades Civiles Americana) y otros criticaron a la administración de Trump por mantener registros de mala calidad después de que separaron a las familias, diciendo que aparentemente el gobierno no tenía ningún plan para volver a unirlas. Funcionarios federales han dicho que en algún lugar “menos de tres mil” niños migrantes han sido separados en general, pero su número ha variado.