Las lluvias torrenciales registradas en Japón entre el viernes y el domingo han causado la muerte de 122 personas, mientras equipos de emergencia buscan a más habitantes desaparecidos en las zonas cubiertas de lodo y entre los escombros de viviendas.

Las precipitaciones alcanzaron niveles récord en 93 puntos de 14 prefecturas del país asiático.

De acuerdo con las autoridades, la cifra de víctimas podría aumentar conforme avancen las labores de búsqueda y rescate.

Debido a la gravedad de la situación, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, decidió anular su gira por Bélgica, Francia, Arabia Saudita y Egipto, anunciaron este lunes medios locales.

En la ciudad de Kumano, las corrientes de lodo arrasaron casas que ahora son pilas de madera.

Este lunes, el sol empezaba a secar las zonas enlodadas. Los rescatistas, apoyados con maquinaria de construcción, palas y motosierras, buscaban rastros de una docena de personas desaparecidas.

En la localidad de Kumano, prefectura de Hiroshima, viviendas y vehículos resultaron devastados a causa de las lluvias torrenciales. (AFP).
En la localidad de Kumano, prefectura de Hiroshima, viviendas y vehículos resultaron devastados a causa de las lluvias torrenciales. (AFP).

“Estamos retirando los escombros donde podemos. También retiramos casas destruidas, si no, es imposible llegar hasta los posibles supervivientes atrapados debajo”, explicó un militar.

“Me hubiera gustado que mi hermana y su familia hubieran evacuado antes”, lamentó Kosuke Kiyohara ante la casa destruida de sus familiares desaparecidos. “Le dije a mi familia que se prepararan para lo peor”, aseguró.

En Kumano, hay barrios enteros inundados, vehículos atascados y puentes arrasados.

En la ciudad de Kurashiki, en la provincia de Okayama, “parece que ya nadie pide ayuda” desde los tejados o las terrazas de las viviendas, según las observaciones desde helicópteros, dijo un rescatista.

“Los socorristas ayer (domingo) se desplazaban en barcos debido a la amplitud de las inundaciones, pero el agua se está retirando hoy progresivamente y, si el nivel baja lo suficiente, podrán acceder a zonas muy afectadas por la ruta o a pie”, explicó una vocera de la oficina de gestión de catástrofes de la prefectura de Okayama.

“Hoy no llueve, pero debemos de mantenernos alerta ante las riadas de barro”, dijo.

Se trata de una de las peores catástrofes de este tipo en los últimos años en Japón, con un número de víctimas que ya supera al de los deslaves de tierra de 2014 en Hiroshima, con 74 fallecidos.

El número de víctimas solo es comparable en Japón al de dos tifones registrados en agosto y septiembre de 2011, es decir, un centenar de muertos.

El domingo se retiró el estado de alerta máxima, pero se mantenían avisos de niveles inferiores.