El uso de la marihuana para fines recreativos es una realidad en Canadá. Tal cual lo prometió el gobierno del progresista Justin Trudeau en el 2015, por primera vez es posible comprar marihuana de manera legal. Como aquel que se estrena bajo los efectos del cannabis, entre eufóricos festejos las cosas no son del todo claras y quedan muchas dudas sobre lo que está pasando.

Fue en St. John’s, Newfoundland donde se vendió el primer gramo de marihuana recreativa legal. Beneficiados por su huso horario, la provincia situada en el extremo Atlántico de Canadá entró a la historia. Tweed, es el primer establecimiento que a puerta abierta recibe a clientela interesada en comprar hierba. Pero en Vancouver, situada en el Pacífico norte, las cosas son distintas.


Foto: Carlos Oen
Foto: Carlos Oen


Mercado maduro

Greg Williams tiene más de 70 años, de los cuales 20 los ha dedicado al activismo de la marihuana. Participó en marchas de la mano de Mark Emery, activista político conocido como el Príncipe de la Mota, quien en el 2000 fundó el Partido de la Marihuana de la Columbia Británica, aún activo. A manera de impulsar la aceptación social del consumo de marihuana activistas como Emery y Williams encontraron fuerza entre otros simpatizantes y abrieron los primeros dispensarios, tiendas que venden la hierba al margen de la ley y toleradas por la autoridad. Así nació Cannabis Culture. Primero como centro de activismo y revista en 1995, hasta que en el 2016 su modelo de negocio se franquició logrando establecer dispensarios a lo largo de Canadá.

“Vancouver es el epicentro de la marihuana en Canadá,” dice Williams con orgullo.

Foto: Carlos Oen
Foto: Carlos Oen


En el exclusivo barrio de Kitsilano, Williams vende distintos tipos de flores (colas), hashish, extractos, comestibles y parafernalia relacionada a la hierba. Como en muchos otros, en su dispensario es posible escoger entre las dos variantes de marihuana: indica y sativa. Así como distintos grados de cannabidol (CBD) y tethrahydrocannabidol (THC), substancias que determinan el relajamiento muscular y la euforia mental, respectivamente.

“Eres bienvenido siempre y cuando tengas más de 19 años y efectivo,” dice Williams.

El 1923, Canadá prohibió y criminalizó el uso de marihuana. El activismo comenzó en los ochentas y fue incrementando. En el 2001, se legalizó el uso de la marihuana con fines médicos y el gobierno comenzó a otorgar licencias a dispensarios médicos y a abastecerlos con hierba autorizada.

En paralelo, comenzó a gestarse un mercado ilegal de marihuana recreativa con dispensarios tolerados por la autoridad y encabezado por activistas, pequeños productores locales y comerciantes. La creciente presión social junto con un gobierno progresista permitió que en Junio de 2018 se aprobara de manera definitiva el proyecto de ley C-45, conocido como Cannabis Act.

Cada Provincia canadiense tiene la facultad de regular las reglas de venta y consumo dentro de los estándares generales que da el gobierno federal. Esto es porque cada provincia tiene una oficina que tiene el monopolio de venta de alcohol y ahora también el de marihuana.

Con su entrada en vigor, concluye el periodo de tolerancia que reinaba en Vancouver. Lo cual significa que cerca cien de dispensarios ilegales deberán cerrar sus puertas. Para beneplácito de gestores, consultores y abogados, aquellos negocios que lo deseen podrán aplicar ante el gobierno provincial para obtener una licencia.


Quedan fuera los comerciantes locales

Aún sabiendo que por ley debe cerrar, Williams mantiene abiertas las puertas del dispensario, pues considera que el plan que el gobierno ha presentado no se parece en nada al modelo que los activistas promovieron. La legalización señala que solamente el Estado podrá comercializar el cannabis y por el momento solo permite la venta de la flor y algunos aceites. Queda fuera del menú creativas aplicaciones que incluyen los ositos de gomita, spray, galletas y vapores diseñados por pequeños comerciantes.

Más importante aún, es ilegal toda la hierba cultivada por pequeños agricultores que por años han atendido al mercado local. El gobierno se abastecerá de grandes empresas que hoy se encargan del mercado de marihuana para usos médicos. La legalización podrá animar al usuario, pero el grueso de los profesionales la ven con cautela.

Gonzalo es un bróker de marihuana. Compra a productores alrededor de Vancouver y le surte a distintos dispensarios. Desde hace un mes dejó de trabajar ante la incertidumbre de no saber qué pasará con el sector de productores independientes. Esperan no quedar fuera de la jugada, pero el temor es grande ante la amenaza que representan las grandes corporaciones como Canopy Growth, Aurora Cannabis y Tilray. En paralelo, la Oficina de Distribución de Licor de la provincia se encuentra reclutando expertos en el mercado del cannabis para abrir la nueva rama que se dedicará a su venta.

Foto: Carlos Oen
Foto: Carlos Oen

Algunos vendedores consideran que el gobierno les dará un plazo de gracia para liquidar su inventario, mientras otros han puesto en oferta su mercancía para cerrar las puertas desde el 17 de octubre. Entre la incertidumbre y las ofertas por liquidación, los últimos días de quienes cerraron y aquellos dispensarios que continúan abiertos han registrado fuertes ventas.

Gabriel trabaja en Medusa´s Cannabis Garden, un dispensario minimalista que no tiene planeado cerrar hasta que la autoridad los obligue. Desde principios de septiembre, cada semana han recibido de manos de la policía municipal una multa de mil dólares canadienses por operar sin licencia. “Dejo que se acumulen. Nosotros no las vamos a pagar y ellos lo saben bien,” dice Gabriel.

En Cronic Hub, otro dispensario atendido por Terry, la estrategia no es confrontativa. Han cerrado y aplicarán para una licencia. “Realmente no sabemos qué pasará. Supongo que por estar a la vanguardia, hoy nos toca esperar al resto de Canadá. Sea como sea, considero que es un importante paso en la dirección correcta,” dijo Terry.

Una sola tienda

Después de la legalización hay solo una tienda autorizada por el gobierno para vender marihuana a toda la Columbia Británica (B.C.), con sus 4.8 millones de habitantes, y se encuentra en Kamloops, a 379 kilómetros de Vancouver. La mayoría de las ventas serán por internet y el Servicio Postal de Canadá, el cual por razones externas amenaza con irse a huelga, se encargará de la distribución. El desconcierto entre los consumidores recreativos de Vancouver es grande y fundado.

Campañas de información

Por otro lado los alumnos de la Universidad de la Columbia Británica recibieron un correo electrónico informándoles de la legalización y advirtiendo de los riesgos que el consumo de marihuana puede traer. Solamente se podrá fumar en las áreas asignadas para fumadores de tabaco, mismas que son sumamente escasas, pues la sociedad canadiense es hostil contra quien fuma. El gobierno provincial prohíbe fumar en todos los espacios públicos (como playas y parques) y de trabajo, así como en un radio de seis metros de puertas, ventanas y respiraderos de ventilación.

Por medio de conferencias de prensa y comunicados los agentes fronterizos de EUA advierten que a pesar de ser legal el uso recreativo en Washington y B.C., el cruce de marihuana es un delito fuertemente penado por el gobierno federal. La misma advertencia se da en el aeropuerto de Vancouver.

Con voz ronca y de manera pausada, Williams explica su postura. “El negocio de la marihuana está siendo secuestrado por el gobierno y los grandes productores”, dice el activista. “No hay espacio para el empresario pequeño. Tu y yo no podemos participar porque para jugar necesitamos muchos millones de dólares.”

Foto: Carlos Oen
Foto: Carlos Oen

Hoy dos policías patrullando a pie la emblemática Granville Street, se toparon con tres hombres que fumaban cigarros de marihuana en una parada de autobús. Los oficiales siguieron de frente sin decirles nada, como lo llevan haciendo desde hace años.