A la tercera va la vencida. Pedro Sánchez ha logrado la victoria del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) este 28 de abril y acaricia seguir al frente del Gobierno tras pasar por las urnas. Los socialistas consiguieron la primera posición tras once años de debacles consecutivas, dos de ellas con Sánchez al frente.

La noche del domingo, Sánchez salió a la calle de Ferraz, en Madrid, para celebrar el triunfo ante los cientos de militantes que se congregaron en la sede socialista: “11 años sin que se escuchara el PSOE ha ganado las elecciones generales. Hemos hecho que pase -ha dicho parafraseando el lema de campaña-. El PSOE ha ganado las generales y, con ello, ha ganado el futuro y ha perdido el pasado”.

“¡Con Rivera, no!”, han clamado los cientos de afiliados que celebraran la victoria, refiriéndose al liberal Albert Rivera.

Ha sido sin duda el grito espontáneo de la noche, similar al que le corearon a José Luis Rodríguez Zapatero en 2004 con el mítico “¡no nos falles!”. “Creo que ha quedado bastante claro, ¿no?”, ha sido en este caso la respuesta de Sánchez a ese grito de la militancia.

Pero después ha tendido la mano a todas las formaciones dentro de la Constitución para formar un Gobierno que da por hecho será socialista y con él como presidente. "No vamos a hacer cordones sanitarios como ellos. La única condición que vamos a poner es avanzar hacia la justicia social, la regeneración y limpieza política", ha expresado ante centenares de personas.

"Durante toda la campaña hemos dicho que los tres objetivos iban a ser avanzar en justicia social, avanzar en convivencia y concordia que es lo que necesita nuestro país, acabar con la confrontación y la crispación territorial y reivindicar la ejemplaridad de la política", ha continuado Sánchez ante un mar de banderas rojas del PSOE y también de España en las que se podía leer "de todos" con algunas arcoiris y de la tricolor republicana.

España socialista

Es la primera vez en 11 años que los socialistas celebran una victoria electoral. El análisis pormenorizado será este lunes y fuentes oficiales apuntan a que la reunión de la Ejecutiva sea por la tarde en previsión de que la noche del triunfo se alargue.

Sánchez no ha hecho ninguna mención explícita a la hecatombe de Pablo Casado, del PP, pero sí ha mandado un mensaje de reivindicación del PSOE -también de puertas para adentro- casi tres años después de que su abstención permitiera gobernar a Mariano Rajoy: “Nos decían que este partido no tenía futuro, que la izquierda se tenía que resignar a que gobernara el PP, que tenía que ser la muleta del PSOE y aquí estamos reivindicando el presente y el futuro de un partido centenario”.

Formaremos un Gobierno proeuropeo para fortalecer y no debilitar a Europa”, ha dicho el presidente, que también se ha jactado de que, con una altísima participación, España haya lanzando un “mensaje al mundo de que se puede ganar a la involución y al autoritarismo”.

En Moncloa y en Ferraz tenían claro desde que se convocó el anticipo electoral que iban a quedar en primera posición, pero en los últimos días reforzaron el llamamiento a la movilización de electorado progresista y al voto útil para el PSOE ante el temor de que PP, Ciudadanos y Vox sumaran. "Si suman, gobiernan", advertían constantemente los de Sánchez.

El PSOE se queda a apenas dos escaños de la mayoría absoluta con aliados de izquierdas y el PNV sin necesidad del apoyo de los partidos independentistas catalanes. La debilidad de su Gobierno sostenido en 84 diputados tras la moción de censura y su dependencia de ERC y PDeCAT ha sido uno de los principales reproches de la derecha política y mediática.