A principios de abril, el cadáver de la soldado Brenda Orquídea Matus Chacón, de 26 años, apareció flotando en una presa en Chiapas. Tras una salida de fiesta en un día franco, su cuerpo fue encontrado con un fuerte golpe en la cabeza que le causó la muerte, pero sin agua en pulmones ni estómago, lo que descartaba un ahogamiento. Es decir: a Brenda la asesinaron.

Pocos días después, otros dos militares de mayor rango, Agustín “N” y Juan Antonio “N”, fueron detenidos por este presunto feminicidio. Según la prensa local, intentaron violarla y, al resistirse, la asesinaron y arrojaron a la presa. Las pertenencias de la mujer fueron halladas en la cajuela del carro de uno de los acusados.

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mexico.com preguntó a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) acerca de las quejas recibidas por comportamientos sexuales dentro de la institución y las averiguaciones previas que la Fiscalía General Militar ha abierto por este tipo de casos.

En 2016, 2017 y 2018, se registraron 121 quejas, de las que 56 fueron hostigamiento, 35 por abuso, 25 por acoso y 5 por violación. Entre las víctimas, 102 eran militares y 19 civiles.

Las víctimas fueron 118 mujeres y 3 hombres.

De acuerdo con las cifras oficiales, la Sedena tiene aproximadamente 188 mil 700 efectivos hombres y 25 mil 300 mujeres militares. La inmensa mayoría, casi 17 mil, son soldados de rango raso. Si se calcula la tasa, en los últimos tres años hubo una queja de comportamientos sexuales por cada 250 mujeres dentro de la Secretaría de la Defensa Nacional.

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Para interpretar las cifras, buscamos a dos expertos. El primero, César Gutiérrez Priego, abogado experto en Derecho Militar, argumenta que existe una cifra negra.

“Una cosa es que existan denuncias de carácter penal, y otra son todos los arrestos que se pudieron dar y en los que algún superior pudo tener control sobre el hecho de que no se llegase a una queja formal o una denuncia legal. Ese número debe ser mucho mayor que la fotografía que dan las cifras de transparencia”, estima el especialista.

Aunque el ejército mexicano fue de los primeros en abrir sus filas a las mujeres en América Latina a finales de los años 30 del siglo XX, hasta 2007, solo podían ingresar en las carreras de servicio como administración y medicina. Las primeras carreras de armas para ellas se abrieron en 2007 y 2013.

Respecto a las averiguaciones previas facilitadas por la Fiscalía General de Justicia Militar, hubo 33 por acoso sexual, 26 por hostigamiento sexual y 26 por violación entre 2011 y 2016. En 2017 y 2018, “no se encontró registro de averiguaciones previas”.

“En la última década ha subido la presencia de mujeres en la parte operativa, más allá del sector de los servicios”, nos dice Juan Veledíaz, periodista e investigador mexicano experto en el ejército, “pero la incorporación de las mujeres en campo y los cuarteles también se ha prestado para que haya mayores situaciones de acoso y hostigamiento”. Para Veledíaz, la cultura militar del silencio, de la disciplina, hace que muchos de los casos queden ocultos.

De las sentencias en juzgados militares, dos fueron por hostigamiento, dos por acoso, cuatro por abuso sexual y tres por violación. Aunque se pidió que se incluyera la información sobre los rangos de las supuestas víctimas y victimarios, la Sedena no transparentó estos datos.

La aproximación más parecida la realizó el diario La Jornada en 2016. Según sus datos, de 2006 a 2016, fueron denunciados por este tipo de hechos seis generales, 42 coroneles, tenientes coroneles y mayores; y 42 capitanes y tenientes, frente a 20 elementos de la tropa.