Desde la época de la colonia, la palabra “indio” (o “india”) ha sido usada para llamar a los nativos americanos, y hasta la fecha, el término aún remite a discriminación.

“México no es una sola nación sino un Estado en el que existen, oprimidas, muchas naciones”, escribió Yásnaya Elena A. Gil en su ensayo “Nosotros sin México: naciones indígenas y autonomía”, incluido en el libro El futuro es hoy. Ideas radicales para México (Biblioteca Nueva).

México no es el único país con este problema, pero se puede palpar como un problema grave, pues 11 millones de habitantes (que representan casi el 10% de la población total del país) pertenecen a uno de los sectores más discriminados. Según la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2017, el 40% de la población indígena declaró haberse sentido discriminada por ser, justamente, miembros de los pueblos originarios.

Yásnaya Elena es mixe y por años se ha dedicado a divulgación de la diversidad lingüística, histórica y cultural de su pueblo. Quien la siga en Twitter podrá darse cuenta de que es una apasionada de las culturas de México. No solo con sus tuits sino con acciones concretas e investigaciones ha dedicado parte de su vida a dignificar a los pueblos indígenas de México.

Acudimos a ella para hablar de esas palabras o expresiones que —quienes no hablamos ninguna lengua originaria del país— damos como uso correcto cuando no lo es... Y pueden ser discriminatorias para quien creció en alguno de los 64 pueblos indígenas que hay en nuestro territorio.

Pueblo Indígena cucapá. Cucapá el Mayor, Mexicali, Baja California. Ramón Jiménez, 1978
Pueblo Indígena cucapá. Cucapá el Mayor, Mexicali, Baja California. Ramón Jiménez, 1978


¿Indio, indígena, aborigen, nativo?

De acuerdo con el texto de Yásnaya Elena, contrario a la creencia de muchas personas, las secuencias indi- de las palabras “indio” e “indígena” no tienen una relación etimológica. Fue una confusión originada en la colonia que ha llegado hasta nuestros días. Mientras “indio” se refiere al país India, “indígena” tiene un origen latín. “¿Cómo fue que palabras tan distintas, indio e indígena, se llegaron a usar para nombrar aparentemente la misma categoría muchos siglos después? ¿Cómo fue que adquirieron su significado actual?”, se pregunta.

Una de las respuestas que ella ha estudiado tiene que ver con el imperio español, para quienes los nativos del nuevo territorio fuimos indios que entraron en la parte más baja de un sistema de castas; una vez creado el Estado mexicano, los indios nos volvimos indígenas, aunque en la actualidad se usen como términos equivalentes.

Lejos del acuoso origen de “indio”, la palabra “indígena” proviene del latín y se utilizaba para designar la adscripción a un lugar de nacimiento: de indi- (de allí) y gen- (nacido) su significado etimológico sería “nacido allí” u “originario”. En los usos más antiguos que podemos encontrar en castellano de la palabra “indígena”, se muestra un significado etimológicamente estricto. Indígena designaba entonces a toda persona “nacida allí”; la naturaleza deíctica del “allí” permitía que “indígena” adquiriera significado según el lugar al que se hiciera referencia. 

Yásnaya Elena A. Gil en “Nosotros sin México: naciones indígenas y autonomía”

En Europa como en África, Asia y Oceanía también hay indígenas, solo que se les nombra de forma distinta. En Australia se les llama aborígenes o nativos, y aunque su gobierno los protege de forma especial (por ser los verdaderos habitantes del territorio), también existe una historia de discriminación.

Sobre el “pinche indio”

“Un día en un taxi, el chofer casi choca con un auto que iba enfrente y le grita ‘pinche indio’ y una amiga y yo que viajábamos ahí le dijimos ‘pues qué cree, señor chofer, que nosotras también somos indias’, y se sacó de onda, no dijo nada más”, recuerda Yásnaya. Y sí, el decir “indio” a alguien es sinónimo de insulto.

Pero aunque ese chofer hubiera dicho “pinche indígena”, la reacción de Yásnaya y su amiga habría sido la misma. “El asunto con lo peyorativo tiene mucho que ver con quién lo dice, en qué contexto lo dice y qué significa. Es difícil hablar de que haya en sí términos peyorativos”, explica la experta, añade que en el caso de la palabra “indio”, es una realidad que por muchísimos años ha sido el insulto que la gente hace por muchas razones. “Sin embargo, hay personas que reivindican el significado de la palabra “indio”, pero hay otras que no, como el movimiento mapuche, que no usa el término “indio” ni “indígena” porque las considera peyorativas.

En los últimos años, ha sido notable el cambio a decir “rarámuri” en vez de “tarahumara” (pueblo indígena asentado en Sierra Madre Occidental), esto porque el segundo es la españolización de su comunidad y el primero es su autodenominación. Sucede algo similar con los “huicholes”, que ahora ya nombramos “wixárikas” o “wixáricas”, que es el nombre en su lengua original y no en español, un idioma que remite a la conquista.

Pueblo Indígena Huichol Wirikuta, Catorce, San Luis Potosí Sergio Luis Contreras, 2011 Fototeca Nacho López
Pueblo Indígena Huichol Wirikuta, Catorce, San Luis Potosí Sergio Luis Contreras, 2011 Fototeca Nacho López


De acuerdo con Yásnaya, hay términos que se han acuñado porque se cree que son más dignos, “pero si estos siguen siendo asociados a pobreza, en un sistema inferior de la sociedad, desprecio por su tono de piel, si esto no cambia, por más que se modifique de indio a indígena, originario o aborigen, no hay avance”, asegura.

Otros pueblos, apunta la escritora, dicen que “si como indios nos conquistaron, como indios nos liberamos”, así fue el movimiento aymara en Sudamérica, que ha reivindicado el término para hacerlo un orgullo de pertenencia. En su caso, las palabras no importan tanto como el contexto en que se usa, quién las usa y para qué las usa.

Mujeres del pueblo Indígena jacalteco Tuxtla Gutiérrez, Chiapas Sergio Luis Contreras, 2014
Mujeres del pueblo Indígena jacalteco Tuxtla Gutiérrez, Chiapas Sergio Luis Contreras, 2014

En un mundo sin Estados, la categoría “indígena” deja de tener sentido. Somos indígenas en la medida en que pertenecemos a pueblos que no crearon Estados. En una conversación sobre el tema, alguien preguntaba si entonces lo que queremos es dejar de ser indígenas. Idealmente sí. Idealmente podríamos dejar de ser indígenas, no para convertirnos en mestizos sino para ser solo mixes, mapuches, samis o rarámuris.

Yásnaya Elena A. Gil en “Nosotros sin México: naciones indígenas y autonomía”

No son grupos, no son dialectos

Hay un par de términos del español que sí han resultado ser una batalla para la población indígena y esa es la de dejar de ser llamados “grupos” que hablan “dialectos”.

“Existe un debate acerca de cuando llaman ‘grupos indígenas’ a los pueblos indígenas. Esto tiene que ver con un posicionamiento de los mismos pueblos indígenas. Se puede ver al leer la definición de ‘grupo’, que se refiere a un conjunto de elementos que los une una característica y se puede pertenecer voluntariamente o no. En el caso de los indígenas no es voluntario, nadie nace queriendo pertenecer a ese conjunto. Además, se utilizó mucho ‘grupo indígena’ para negar el hecho de que eran una nación con territorio en México, fue toda una lucha que se aceptara lo que son: pueblos o naciones, no grupos que se juntaron para pertenecer”, explica la escritora, quien asegura que aunque parecen simples términos, son políticas que importan en la dignificación de los pueblos originarios de México.

En el caso de dialecto y lengua, existe una postura más clara: no hay ninguna diferencia que sustente decirle dialecto a las lenguas indígenas. Hablar de dialecto se refiere a variedades de una lengua, cuando en realidad son lenguas en sí mismas y, en el caso de México, ninguna deriva del español.

Y aunque parezca poca cosa empezar con el lenguaje, es una forma de abrir la reflexión, o como concluye Yásnaya: “Se valora más las discusión que la imposición o prohibición de las palabras. Tal vez se empiece por pensar el lenguaje, pero esto lleva a conversaciones más poderosas y necesarias sobre la discriminación indígena”.