Parecía una buena oportunidad. Dos jóvenes de su pueblo habían llegado hasta Estados Unidos, con ayuda de un buen pollero que los pasó de volada.

José, a quien llamamos así por razones de seguridad, se sorprendió cuando los vio en Estados Unidos. Él ya quería regresarse a México, pero le quería dejar su empleo a su hermano menor, Eduardo, de 23 años. Así que lo invitó a cruzar del otro lado de la frontera, pero de ilegal, como se había ido él.

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Eduardo, quien ya había acabado sus estudios, aceptó porque no tenía una mejor oportunidad en México. Empacó sus cosas, se despidió de sus otros hermanos en el centro del país, donde trabajaba en el campo, y voló hasta Sonora el año pasado.

El pollero, como se llama a quienes llevan a migrantes de forma ilegal a Estados Unidos, lo hospedó en un departamento y llegó a un acuerdo con José de cruzar a su hermano menor.

Eduardo le llamaba diariamente a José, en Estados Unidos, y a sus otros hermanos en México. Lo cruzaron una vez, pero lo agarró la migra y ahí va de regreso, deportado a México. Luego, otra vez y lo volvieron a agarrar. Eduardo regresó con el pollero. Sus hermanos dicen que lo tenía “bien cuidado”, le daba de comer y lo mantenía en un departamento. Pero la cosa se puso tensa.

“Ya no puedo cruzar a tu hermano porque aquí la cosa está muy tensa. Ya una tercera vez ya sería muy riesgoso, pero te puedo contactar con gente que lo puede cruzar por medio de un túnel. Obviamente, el costo va a ser más elevado, pero es seguro”, le dijo a José.

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El hermano en Estados Unidos aceptó. Ya había pagado dos veces, una por cada intento de cruzar la frontera y Eduardo estaba más cerca de él. Solo que el precio ahora iba a ser más alto, la mitad al inicio y la otra mitad al cruzar del otro lado.

Eduardo se trasladó a una comunidad en otro estado de la frontera. Ahí le dijeron que lo iban a llevar a una bodega y de ahí lo iban a meter a un túnel esa noche.

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Eso fue en noviembre noviembre. Ese mismo día, el teléfono de Eduardo se apagó.

A la mañana siguiente, lo único que supo de Eduardo fue por una llamada de uno de los polleros.

“Tu hermano ya cruzó. Él ya está del otro lado. Deposítanos la otra parte”, le dijeron.

Jesús se negó a pagarles porque no tenía pruebas de que hubiera cruzado la frontera. Y colgaron.

La segunda llamada fue peor. “Como no nos depositaste el dinero, nos tuvimos que llevar a tu hermano a otro lado para sacarle un riñón y de ahí cobrarnos”.

El reclamo de Jesús era que no había evidencia de que su hermano estuviera a salvo del otro lado de la frontera. Y colgaron. Hubo entonces una tercera llamada.

“Necesito que me envíes más dinero porque estoy con tu hermano. Está muy grave porque lo golpearon porque no pagaste a tiempo”, le dijo otro sujeto.

Jesús se empeñó en tener una evidencia de que su hermano estaba en Estados Unidos y estaba bien. Pero colgaron nuevamente.

Migrantes desaparecidos en la frontera entre México y Estados Unidos

El corredor migratorio más grande del mundo entre dos países es el de México a Estados Unidos, según datos de la ONU. La iniciativa Missing Migrants registra el número de muertes reportadas oficialmente en cruces migratorios en el mundo. en lo que va de 2019, hay 16 casos entre México y estados Unidos, más de la mitad de los 29 casos registrados en todo 2018.

En el territorio nacional hay 40 mil personas desaparecidas y no localizadas y más 24 mil cuerpos sin identificar, lo que se considera una crisis humanitaria, en palabras del subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas.

¿Cómo buscar a un migrante desaparecido?

La organización Colibrí de Derechos Humanos, con sede en Tucson, Arizona, ofrece ayuda para reportar a migrantes desaparecidos en la frontera de México con Estados Unidos. A partir de 2010, con el reforzamiento de seguridad en la frontera, aseguran que han aumentado los migrantes reportados como desaparecidos. De 2006, cuando inició la organización, a 2018, han colectado más de 3 mil casos de personas desaparecidas en la frontera.

La familia de Eduardo se movilizó para tratar de localizarlo, con ayuda de colectivos de otros desaparecidos. Y nada.

Sus hermanos han escuchado todo lo que le pudo haber pasado a Eduardo y tienen cuatro teorías:

1.- Está detenido por Migración

Sus hermanos creen que al haber intentado cruzar una tercera vez, podría estar “castigado” en un centro de detención de migrantes o preso y le impiden comunicarse con su familia en México o Estados Unidos. Pero también han escuchado otras versiones de que es imposible que los incomuniquen porque tiene derecho a hacer llamadas.

2.- Está preso por transportar droga en la frontera

Supuestamente, lo iban a cruzar por un túnel, así que sus hermanos creen que Eduardo pudo haber sido usado como “mula”, esto es, que lo usaron para transportar droga al otro lado de la frontera y pudo haber sido apresado en Estados Unidos como traficante.

3.- Lo reclutó el narco

Tras el caso de desaparición de su hermano, han contactado a varios colectivos en la frontera de familias de desaparecidos. Ellos les comentan que el narco suele reclutar a jóvenes como Eduardo y pudo haber sido víctima de reclutamiento forzado y lo tienen trabajando para ellos

4.- Está muerto

Los hermanos de Eduardo saben que su hermano podría estar muerto si es que fue víctima de trata de órganos. En una de las llamadas que recibieron, les dijeron que le habían sacado un riñón, por lo que no descartan ese escenario.

En nuestro país, de acuerdo con cifras oficiales, hay aproximadamente 40 mil personas desaparecidas. Hasta hoy, Eduardo es una de ellas.