Mia termina con Álex porque lo descubre con otra chica, a esta situación se suma la pérdida de su empleo y se sumerge en una gran tristeza. Aunque todo parece irse al demonio, este duelo le ayuda a conocerse en su propia soledad, atravesar el dolor y mirarse con valentía. Con el tiempo conocerá a gente que al igual que ella tiene el corazón roto y le ayudará a transitar una serie de pérdidas.

Esta es la trama principal de Lo que sucedió cuando me rompiste el corazón, libro de Rocío Carmona, que ha hecho ya carrera como escritora y tiene más títulos como La gramática del amor, El corazón de Hannah o Robbinson Girl, con el que ganó el premio Jaen 2013.

Esta nueva novela publicada por Duomo Ediciones fue una experiencia personal, el resultado de una ruptura socialmente complicada que vivió hace algunos años. A partir de eso se puso a reflexionar cómo vivimos las pérdidas, de cómo nuestra sociedad se da o no espacio para vivirlas y sobre la forma en que se puede dar sentido al dolor. “Me puse a investigar mucho, leí libros de psicología, acerca del duelo, de las pérdidas y lo junté con mi contexto personal”, dijo Rocío Carmona en entrevista con mexico.com.

En la historia, Mia es una mujer que ha perdido la lozanía, que tiene sobrepeso y ha descuidado su apariencia a causa del desamor. Para volver a estar en forma, se mete a un gimnasio, pero esto no ayuda porque se ve en medio de mujeres mucho más jóvenes y que para ella son perfectas. Todo esto la hace sentirse mal consigo, a creer que por este tipo de características su novio la dejó de amar.

Esta novela no habla solo solo de la pérdida de una pareja, es una crítica al amor romántico, un llamado al amor propio y a transitar mejor las perdidas. Y justo de eso hablamos con la autora.

Dices que el libro parte de una experiencia personal ¿así fue para formar el personaje de Mia o te basaste en otras personas?

Mas que gente conocida, para el personaje, el proceso de aparición es más fuerte. A veces una se topa con gente que encaja en el personaje, aparecen y es algo un poco misterioso.

Cada novela que escribo sale de gente distinta, en esta fui pensando en la temática, quería que el personaje principal fuera una mujer y salió muy rápido el nombre Mia, porque es una parte mía, pero es también como todos. Traté de buscar una imagen con la que pudieran identificarse muchos, que fuera universal.

Para mí, hacer un personaje es un poco misterio. Yo lo comienzo a imaginar y a partir de ahí se van autocompletando, más allá de las fichas que alguien pueda crear, cuando ya empiezan a fusionarse dentro de la historia va cobrando forma autónoma, incluso muy distinto a lo que había planeado.

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¿Por qué nos cuesta tanto trabajo aceptar las pérdidas (la pareja, la muerte, la juventud, el trabajo)?

Porque nos cuesta aceptar que si hay vida, tiene a haber pérdidas, pero funcionamos así, de una forma atípica. Intuyo que nos cuesta porque en el fondo tiene mucho que ver con la muerte, que pensamos que no nos vamos a reponer y, de alguna manera, de forma intuitiva nos rechazamos.

Vivimos en una sociedad que poco a poco hemos ido construyendo con una tiranía de lo positivo. La gente se queda con la idea de que hay experiencias positivas y negativas; piensa que las primeras son deseables y las segundas no. Hemos etiquetado lo negativo como inútil e incómodo, como algo que no queremos. Pocos piensan que esas experiencias negativas tienen un sentido, que sirven para algo y nos lleva a momentos de transformación, al cambio y al crecimiento.

En el libro también tocas el punto del amor romántico, ¿cómo nos ha dañado este?

Durante mucho tiempo hemos caído en el cuento de Hollywood o de Disney, y hemos aprendido una idea bastante tóxica y nociva que no tiene nada que ver con el crecimiento personal.

La idea del amor romántico nos ha dejado la idea de que necesitamos a un hombre o una mujer porque viene a completarnos. Platón hablaba de ello, de que teníamos un alma gemela y necesitábamos encontrarla, que estábamos incompletos y había que buscar la otra mitad porque sin ella estamos incompletos.

La idea del amor romántico es que nos falta algo y eso nos genera muchísima insatisfacción, frustración, y es fuente de muchos malentendidos y rupturas de pareja.

Puede que al inicio de las relaciones, con el subidón normal, se piense que ya ahí se ha encontrado la felicidad; pero si falta esa parte en la que uno se ha concentrado en sí mismo, se ha trabajado a sí mismo, se conoce sus flaquezas y los huecos que tiene, cuando pase la relación, no va a encontrar esa satisfacción en el otro. Se va a quedar siempre como que le falta algo. O le va a pedir a su pareja que resuelva cosas que no le corresponden, porque son asuntos que debe resolver cada uno.

Creo que más allá de una película o una novela, en la vida real, el amor romántico es lo que lleva a profundas equivocaciones y a desastres sentimentales.

En el libro hablas sutilmente del amor propio, ¿por qué carecemos tanto de él?

Es la idea central de la novela, porque la protagonista vive en una situación donde hay mucho ruido afuera, porque hay una gran traición, porque se está fijando mucho en los otros, pero la realidad es que Mia es una mujer que no se quiere a sí misma. Porque la traicionaron, pero ella se traicionó primero, donde se siente invisible, donde ella tiene que dejar de ser para que la otra persona sea.

Esto es bastante común. No nos queremos mucho de forma incondicional, quizá por eso estamos buscando en el otro, en el exterior, que nos quieran. Es algo que se ve mucho en San Valentín, esas muestras de amor romántico, donde se pide la aceptación de otras personas, que nos den amor, que nos digan que somos bonitas (o bonitos), que valemos la pena, que nos validen...

Eso no tiene que venir del exterior, sino de dentro, de un amor propio sano. No de la soberbia y la arrogancia, sino de aceptarnos, querernos tal como somos sin condiciones. Sin esto es difícil amar de forma saludable a otra persona.

¿Por qué algunos treintañeros vivimos azotados por creer que estamos en el fin, por no tener hijos aún, por no estar con pareja estable, pero la gente de 40, 50 o más nos dicen que la vida aún empieza?

A los treinta y tantos hay un imperativo biológico que nos lleva a necesitar estableceros, porque es la edad cuando se comienzan a reducir las posibilidades de tener hijos (más para las mujeres). También por la cultura que nos rodea, vivimos en una sociedad donde no está bien visto y no es “normal" socialmente estar solo, porque queremos encajar y destacar de una forma que sea deseable.

Existe un señalamiento silencioso a las personas que a esa edad no tienen pareja. Y no es algo a lo que uno le ponga mucha conciencia, porque muchas veces es mejor estar solo que dentro de una relación insatisfactoria o solo estar por no quedarse solo. Es muy común.

Tenemos que aprender, como sociedad a estar contentos solo con nosotros. De disfrutarnos en soledad tanto como en pareja.

Este libro es como un abrazo, una forma de decirnos ‘no estás solo(a)’

Sí, la idea es que sea una lectura que se convierta en un compañero, casi en un amigo del lector. Como a mí la literatura me ha salvado tantas veces, hay novelas que me han acompañado en ciertas transiciones en la vida, es verdad que este libro tiene también esa intención. Que los personajes se conviertan en un refugio. Este tipo de libros son también un antídoto contra la soledad, esa es mi intención cuando escribo.