Este 8 de noviembre ocurrirá uno de los desfiles más populares del planeta, se trata del Victoria’s Secret Fashion Show, que en su edición 2018 tendrá un sabor especial. En primer lugar porque llegan nuevas modelos y otras icónicas se van, pero más allá de eso, porque los ojos que miran este evento no son los mismos que hace unos años.

Sí, el feminismo y el discurso por el amor propio al cuerpo o la cultura del body positive, han surtido efecto y ya comenzamos a cuestionarnos ¿qué es un cuerpo perfecto? ¿Es necesario tener un físico de top model para ser felices?

Mientras cada vez más marcas dedican esfuerzos a ser incluyentes en tallas, a contratar modelos que se acerquen a la realidad de los cuerpos de sus consumidoras, esta firma de lencería se ha negado a hacerlo.

Un ejemplo de ello es lo que ha hecho este año Nike Woman o Savage x Fenty, la propuesta ultra inclusiva de Rihanna, que han decidido apostar no solo por hacer ropa para mujeres de todo tipo de tallas, sino dejar de anunciar sus productos con modelos altas, ultradelgadas y jóvenes.

Entre las firmas de ropa interior —tal vez menos famosas o con menos producción de marketing— que han dado un paso adelante en el body positive (en edad y tallas) son Micaela Lingerie, Lonely, Nubian Skin, todas ellas con una base de seguidoras millennials en sus redes sociales que aman a las marcas por la inclusión que representan para las mujeres de hoy.

Una protesta contra los “cuerpos perfectos”

El año pasado justo unos días después de que ocurriera (en Shangai) el Victoria’s Secret Fashion Show, la pasarela que no permite ni un exceso de grasa, en Nueva York un grupo de mujeres con “cuerpos normales” se manifestó con The Real Catwalk.

Fue un desfile de chicas que —sin pudor o incluso olvidándose de él—, se mostraron igual que “los ángeles”, en lencería, pero dejando ver no cinturas de 60 centímetros, pechos y bustos de 90 centímetros, sino estrías, pieles maltratadas, muslos gordos, torsos cortos, cuerpos más apegados al estándar de una mujer que no dedica su vida a moldear su cuerpo, como rigurosamente deben hacer las modelos de Victoria’s Secret (un arduo trabajo que tampoco se demerita).

Una de las demandas de las manifestantes fue hacer ver que muchas mujeres se sienten desalentadas con sus cuerpos y sus rostros después de ver un show como el de Victoria’s Secret, "como si su botón de autodesprecio fuera apretado una y otra vez”, escribió la activista body positive @Khrystyana, en su cuenta de Instagram.

Puntos de éxito

Aunque pudiera parecer que el Victoria’s Secret Fashion Show es el desfile con mayor visión masculina de la sexualidad femenina: mujeres hiperdegadas con busto y trasero abundante en lencería costosa, se pueden contar avances —aún muy modestos— en cuanto a inclusión.

Por primera vez, el desfile de Victoria’s Secret ha invitado a la modelo canadiense Winnie Harlow, famosa por exponer su vitiligo. Una condición que le costó trabajo aceptar, pues cuando era niña sufrió mucha discriminación de parte de compañeros de escuela que la llamaban “vaca, cebra y toda clase de otros insultos despectivos”.

Por otro lado, la selección de nacionalidades y razas es cada vez más variada, en los primeros desfiles no se veían tantas modelos latinas, asiáticas o de piel negra como ahora.

También han desfilado varias modelos embarazadas, la más reciente fue Irina Shayk, que en 2016 dejó ver ahí mismo que esperaba un hijo (de Bradley Cooper). Y no ha sido la única, también en 2013 lo hizo Doutzen Kroes (a quien no se le notaba), en 2011 fueron dos las modelos que presumieron de barriguita sobre la pasarela: Alessandra Ambrosio, que estaba esperando a su hijo Noah, y Lily Aldridge, que también desfiló con su hija Dixie Pearl aún dentro del vientre. Aunque en todos los casos, la ropa no dejó ver con claridad su embarazo.

Si bien, el Victoria’s Secret Fashion Show aún guarda mucha más distancia con las consumidoras de la marca, pues se sigue vendiendo como un espectáculo de fantasía con top models como protagonistas, ha ido dando pasos adelante, aunque estos aún lucen cortos y lentos.