Las aguas residuales, los drenajes clandestinos y el crecimiento urbano desordenado amenazan el hogar del ajolote: los canales de Xochimilco.

El Centro de Investigaciones Biológicas y Acuícolas de Cuemanco (CIBAC), una institución de la Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco, ha dedicado más de 15 años de trabajo a la conservación de especies endémicas de la zona, como el ajolote.

Y durante este tiempo, ya lograron descifrar por completo el ciclo de vida del “ambystoma mexicanum”, por lo cual pueden reproducir cuantos quieran en un año.

De hecho, el CIBAC tiene una de las colonias de ajolotes más grandes del país y todos sus ejemplares se utilizan con fines de investigación y docencia que han aportado a la preservación de la especie.

“El concepto de peligro de extinción tiene que ver con la falta de información en los medios, la especie no peligra porque se reproduce en cautiverio muy fácil. Lo que está en peligro de extinción es su hábitat natural, es decir, Xochimilco”, explica Arturo Vergara, encargado de la unidad de producción de ajolotes del centro.

Los canales y el ecosistema local peligran por numerosas razones:

  • Casi toda el agua que llega es tratada y viene de la planta de tratamiento de aguas residuales del Cerro de la Estrella
  • Los drenajes clandestinos que vierten aguas grises a los canales
  • Los productos químicos que utilizan para las chinampas y detergentes
  • La basura producida por el turismo (envases de bebidas alcohólicas, vasos de plástico y unicel, etcétera)
  • El cambio de uso de suelo que ha permitido convertir espacios naturales en canchas de futbol o jardines para eventos 
  • La introducción de especies exóticas como mascotas acuáticas que abandona la gente, dañando el ecosistema
  • El crecimiento de la mancha urbana

A pesar de todo, aún hay vida en los canales y el ecosistema ha encontrado la forma de sobrevivir a los daños causados por el hombre.

Según los investigadores del CIBAC, el ajolote no se va a extinguir, al menos no pronto, pero sí peligra el ecosistema del que depende. Se trataría de una extinción ecológica, no biológica. Y si los canales desaparecieran, el único futuro que le quedaría a los ajolotes sería en laboratorios.

“En el peor de los escenarios, si llegan a secarse los canales entonces desaparecerían los ajolotes de allá afuera, los silvestres, pero seguirán existiendo las colonias de ajolotes en cautiverio”, comenta el doctor Ocampo Cervantes.

Actualmente, en el CIBAC están monitoreando la calidad del agua de la zona para evaluar dónde podría realizarse un programa piloto de reinserción del ajolote.

Hace cientos de años, los aztecas llamaban a esta especie “monstruo acuático” y la relacionaban con el dios Xólotl, “el que escapa a la muerte”, sin embargo, mientras la contaminación de los canales persista, escapar será cada vez más difícil para los ajolotes.