En este libro sobre violencias machistas –el más reciente de la periodista Lydia Cacho– quienes hablan son los hombres.

Un poderoso empresario narra que al vivir tres meses secuestrado recordó el abuso sexual que su padre cometió contra su hermana cuando eran niños. Un joven de Tlaxcala defiende el “oficio” que le enseñó su padre, el mismo que llaman “trata de personas” en la cárcel donde ahora vive. Un papá de tiempo completo cuenta cómo ha tenido que explicarle a sus dos hijas que no conocen ni van a conocer a su abuelo porque es un feminicida.

En total 13 hombres, de distintas edades y clases sociales, narran sus historias en primera persona en #EllosHablan. Testimonios de hombres, la relación con sus padres, el machismo y la violencia (Penguin Random House, 2018).

Se trata de una nueva investigación de Lydia Cacho sobre los mecanismos del poder patriarcal, un asunto que ha explorado en varios de sus libros desde distintos ángulos. “Soy feminista desde los 15 años y tengo 55: ya son muchos años acumulados en los que he intentado buscar nuevas narrativas y formas de entrarle al tema”, dice en entrevista con mexico.com.

La escritora recuerda dos momentos en los que consideró necesario escucharlos a ellos. El primero, cuando las mujeres comenzaron a utilizar las redes sociales para hablar de los abusos machistas que habían sufrido y muchos hombres reaccionaron con nuevos ataques. “Desde ese momento quería saber cómo están procesando los hombres las denuncias de las mujeres y por qué están tan enojados”, dice Cacho.

El detonante final llegó durante los movimientos #MeToo y #Time’sUp originados en Hollywood. La periodista recuerda que detectó un problema cuando escuchó a una de las actrices y voceras de la campaña exclamar con enorme coraje que los hombres debían callarse.

“Yo nunca he dicho ‘que se callen los hombres’, pero es cierto que me la he pasado entrevistando a las mujeres sobre el tema de la violencia, porque son las víctimas. O he investigado a los victimarios de casos mucho más graves”, dice quien documentó y expuso una red de explotación infantil en Los demonios del edén. Pero esta vez tenía otra pregunta: “¿Qué pasa con los hombres comunes que todo los días ejercen micromachismo?”.

Con los testimonios masculinos de la primera parte, y un ensayo de la autora en la segunda parte, el libro deja claro que los hombres también son víctimas de la violencia machista.

“La inequidad de género no comienza con un niño maltratando a una niña, sino con un hombre educando a sangre y golpes a su hijo con el fin de hacerle saber que para obtener un lugar en el mundo hace falta ser hombre, cruel, violento y abusivo”, escribe la periodista en las primeras páginas de #EllosHablan, cuya presentación en Ciudad de México es el próximo jueves.

Los invito este jueves 26 de julio a la presentación de mi nuevo libro #EllosHablan en la Biblioteca Vasconcelos, Buenavista. ¡Ahí nos vemos!

Posted by Lydia Cacho R. on Thursday, July 12, 2018


La paradoja machista

Lydia Cacho intentó reflejar la mayor diversidad posible al elegir a sus entrevistados. Tienen entre 16 y 70 años. Algunos sufrieron violencias muy traumáticas y otros más sutiles. Unos han logrado reinventar su masculinidad después de años de terapia y otros reproducen el discurso misógino que aprendieron en casa.

Solo dos de ellos estuvieron de acuerdo en revelar su nombre real: los escritores Alberto Ruy-Sánchez y Maruan Soto. El resto, dice la autora, pidió mantenerse en el anonimato por miedo a las agresiones machistas. En algunos casos eran “hombres de bastante poder” que temían la burla de sus congéneres.

“Los hombres tienen terror del machismo, de la violencia machista contra ellos, de ser excluidos del clan, excluidos de la familia machista, del club de los empresarios que humillan a los demás, de los chicos que juegan futbol. No importa a qué se dediquen: todos tienen miedo de eso, no saben manejarlo y difícilmente lo reconocen”, dice Cacho, convencida que allí está una de las claves del debate.

Saludos desde nuestro bello centro histórico.

Posted by Lydia Cacho R. on Thursday, March 22, 2018


La periodista confiesa que se sintió sorprendida ante la confusión de muchos hombres –”incluso de los más progres”– que sufrieron violencia, pero que a la vez aman a sus agresores y reproducen sus conductas. “Están subsumidos en una paradoja de la cual no saben salir. Me conmovió y me hizo darme cuenta de que ellos no han hecho un trabajo colectivo para lograrlo”, a diferencia de lo que ha sucedido con el movimiento feminista.

En su análisis también hay una crítica a las feministas radicales que niegan la integración de los hombres al feminismo. “Yo las puedo entender perfectamente: sé que salieron de un espacio de inseguridad y entraron a uno de seguridad donde hay una pertenencia. Pero creo que ahí hay un error bien grave que tiene que ver con repetir justamente el modelo machista. El hecho de decir: ‘aquí estamos nosotros en esta fratría en la que nadie puede entrar”.

En opinión de la autora, “tenemos que movernos a un diálogo distinto”. A un lugar en el que “los hombres, machistas o profeministas, tengan acceso al diálogo con las mujeres que están tratando de crear una sociedad más igualitaria".

La clave, añade Cacho, es lograr que lo hagan reconociendo que tienen privilegios simplemente por haber nacido hombres. “Si están dispuestos a hablar de esos privilegios y de cómo empezar a ceder espacio a las mujeres para crear una nueva narrativa y nuevas formas de liderazgo, entonces sí van a empezar a cambiar las cosas”.