No es lo mismo ser un joven indígena en un estado que en otro: la discriminación persiste en México.

La nueva Encuesta Nacional sobre Discriminación (Enadis) 2017 muestra los prejuicios que los mexicanos tenemos hacia personas con diferente tono de piel, forma de vestir, clase social, creencias religiosas u orientación sexual.

La medición realizada a adultos de 39 mil 101 viviendas entre agosto y octubre de 2017 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) —en coordinación con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED)— revela que una de cada cinco personas en México fue discriminada en el último año.

Pero no todo son malas noticias. De acuerdo con los datos, algunos estados se muestran más abiertos hacia los grupos más discriminados.

En la encuesta, el Inegi hizo a sus entrevistados la siguiente pregunta: “Si pudiera rentar un cuarto de su casa ¿se lo rentaría a una persona…?” Para luego listar una serie de grupos que son víctimas de discriminación, entre ellos joven, adulto mayor, gay o lesbiana, persona trans, afrodescendiente, indígena, persona con discapacidad y alguien con VIH o sida.

Los quintanarroenses fueron los más dispuestos a rentar un cuarto de su vivienda a cada uno de estos grupos. Otros estados que también se mostraron más abiertos que el promedio nacional fueron Baja California Sur, en el caso de la comunidad LGBT+ y personas con VIH; Campeche, más proclive a hospedar indígenas, jóvenes, adultos mayores y personas con discapacidad y Morelos, que como Quintana Roo abre sus brazos a todos.

En contraste, los estados más renuentes a la diversidad fueron Chiapas, Aguascalientes y Tabasco. Los chiapanecos son los que más se negarían a vivir con un gay, una persona trans o alguien con VIH. La mitad los rechazaría.

Los hidrocálidos rechazan más la posibilidad de rentar un cuarto de su hogar a jóvenes, indígenas, adultos mayores y personas con discapacidad. Y finalmente, en Tabasco las personas negarían más su casa a un afrodescendiente.