"¿Por qué agredes al hijo de AMLO? ¿Solo porque no se parece a ti?", así termina la carta que Paloma Villanueva, coordinadora de Contenidos de Oxfam México, dedicó a Jesús Ernesto López Gutiérrez, el hijo menor de Andrés Manuel López Obrador. La razón que le motivó a escribir este mensaje nos lleva a esa multitud de comentarios clasistas y discriminatorios hacia el niño de 11 años, quien ha sido criticado por llevar un mechón güero, por su complexión corporal y hasta por su color de piel.

"Quiero contarte que en mis 30 años de vida, esta es la primera vez que la familia de quien será presidente de mi país, se parece a mi familia. Nosotras somos personas morenas, nuestros cuerpos no son extremadamente esbeltos ni llevamos peinados de salón de belleza, mi papá usa huaraches de su pueblo de Michoacán y no vestimos con ropa de diseñador. Nos parecemos, ¿no? Y a mí eso me da muchísimo gusto", dice Paloma dentro de la carta donde expone una defensa directa ante este menor de edad.

A la carta de Paloma se suma el mensaje de la Red por los derechos de la infancia de México (Redim), que se manifestó en contra de la discriminación y violencia política en contra del hijo del candidato que ganó las elecciones presidenciales.

Juan Martín Pérez García, director ejecutivo de Redim explica que es preocupante que este tipo de memes y mensajes empiecen a crecer: "Nos parece que se está repitiendo el mismo esquema de discriminación hacia niños y niñas que se ven involucrados en el ambiente político nacional como el niño Yuawi (que también fue objeto de diversas burlas y memes racistas), los hijos del excandidato Ricardo Anaya (quienes también fueron víctimas de estas expresiones racistas y de venganza política), le pasó al hijo de la periodista Carmen Aristegui (víctima del espionaje político del gobierno mexicano) y es algo que nos preocupa, que este escenario se repita con Jesús Ernesto".

En un video difundido en el Facebook y Twitter de Redim, Juan Martín advierte que las burlas y comentarios racistas no solamente son antiéticos, sino "algo que muestra nuestra cultura de discriminación, pero particularmente se enmarca en la venganza política de aquellos que no piensan igual", es decir, con quien no congenia con las ideas del candidato ganador.

#REDIM rechaza enérgicamente las expresiones ofensivas en redes sociales contra hijo de AMLO de once años de edad ‪#ConlosniñosNO ningún niño puede recibir injerencia en su vida privada y dignidad. No es un chiste, el uso de niñas o niños con fines de venganza política es delito! @CONAPRED ‬

Posted by Red por los Derechos de la Infancia en México on Thursday, July 5, 2018

El director de Redim asegura que ya hizo un llamado a las redes sociales pertinentes para que puedan hacer un boqueo a las imágenes del hijo menor de AMLO, una queja basada en la Ley General de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes que prohibe la distribución de imágenes sin la autorización de ellos y de su familia.

Una de las preocupaciones de las que habla Juan Martín es que la masificación de este tipo de mensajes puede llevar a lo que se conoce como "discurso de odio", un problema social que, en los casos extremos ha conducido a tragedias que implican superioridad racial, discriminación por raza o xenofobia, como lo fue el Holocausto.

El peligro del discurso del odio

A nivel mundial, el término "discurso de odio" se refiere a la acción comunicativa que tiene como objetivo promover y alimentar un dogma, cargado de connotaciones discriminatorias, que atenta contra la dignidad de un grupo de individuos. La propagación de este mensaje con intenciones malignas lo vuelve un peligro latente para la sociedad.

En México aún no está del todo tipificado. Sin embargo, Emmanuel Méndez Cadena, jefe de departamento de Educación Presencial del Consejo (Conapred), explica que aunque no hay un concepto legislativo jurídico para "discurso de odio", existe en forma cultural y social. Se reconoce con "cualquier tipo de expresión, dicho, discurso, frase y contenido en espacios físicos y digitales que tengan el fin de denostar a un grupo en específico, ya sea excluirlo, inferiorizarlo, deshumanizarlo o darle un trato diferenciado ante las personas".

Para poder reconocer un discurso de odio, Emmanuel pone como ejemplo esas ocasiones en que a los migrantes se les culpa de robar trabajo o espacios para la educación (cuando son problemas que ya existían) o a las mujeres que son víctimas de violencia sexual se les culpabiliza por su forma de vestir o por salir en cierta hora a la vía pública. "Esos mensajes que los culpan y estigmatizan en las redes sociales abonan a que la discriminación y la violencia de género sigan existiendo".

Y aunque el odio se puede focalizar en personas, apunta Emmanuel, hay que tomar en cuenta que hablamos de discurso de odio cuando esa persona atacada tiene relación específica con un grupo. “Por ejemplo, si atacamos a un político, posiblemente no sea discurso de odio, porque solamente se le ataca por sus acciones del pasado, por algo que hizo o dijo, por su trabajo. Es diferente a atacar a una política lesbiana por su identidad sexual, pues ella está representando a un grupo que históricamente ha sido discriminado y violentado”.

No todos los comentarios desagradables o desafortunados se pueden llamar "discurso de odio". Para que lo sea debe estar vinculado con atacar a una persona que represente a un grueso de un grupo de manera simbólica o real y que este represente un riesgo para otra de identidad similar.

Según explica el experto del Conapred, cuando se ataca a un individuo que pertenece a un grupo vulnerable (personas de la comunidad LGBT+, con discapacidad, en condición de pobreza, pertenecientes a un grupo indígena, niños o mujeres), el tema cobra mayor relevancia.

Puntos para considerar una ola de comentarios como discurso de odio:

1. Quién es el emisor del mensaje y a quién está intentando atacar.

2. El contenido debe expresar elementos simbólicos muy importantes que encaminen a un impacto real en amenazas, agresiones y que esté cercano a situaciones posibles de violencia hacia derechos humanos.

3. Los impactos y consecuencias que pueda tener el mensaje.

4. El objetivo de quien habla. Si tiene una agenda política: modificar una ley, una política pública, alguna percepción pública, atacar a cierto grupo por su pertenencia e ideas.

5. El alcance del mensaje. No es lo mismo publicarlo en redes sociales que decirlo en una charla de café.

6. El contexto social. Los discursos de odio usualmente son síntomas de que hay representación de conflictos y violencia circundantes.

7. Hay un patrón del discurso. No es lo mismo que se diga una sola vez a que se replique en todo un timeline o que se vuelva un trending topic.

Conapred

El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) y el Instituto Mexicano de la Juventud (Imjuve) se pronunciaron este viernes 6 de julio por el cese a las expresiones discriminatorias en contra de Jesús Ernesto.

“Como una forma de contribuir de manera fundamental a una transición democrática pacífica y ordenada”.

Copred

También "El Mijis"

Otro de los casos que hablan de clasismo y discriminación que hemos visto esta semana es el del candidato a diputado de Morena en San Luis Potosí, Pedro César Carrizales Becerra, "El Mijis", quien aún no ha ejercido su labor legislativa y ya ha recibido críticas y comentarios de prejuicio por medio de las redes sociales a causa de sus tatuajes, de que estuvo en la cárcel y por pertenecer a "chavos banda".

Emmanuel explica que este es un caso peculiar porque está en esa frontera gris que tiene que ver con los prejuicios y estereotipos (muy apegadas a la discriminación) y a los discursos de odio. "Aquí, los ataques sí eran dirigidos a una persona, con juicios extralimitados, que no entienden la realidad cotidiana de que es un diputado que tiene además un trabajo social y que ni siquiera ha gobernado. Aquí no se trata de un discurso de odio, sino de un caso presunta discriminación".

La diferencia es que el discurso presuntamente discriminatorio se basa en estereotipos, prejuicios, frases y dichos (donde hay cosas verdaderas y falsas que se están ocupando para manchar la imagen de una persona). Sin embargo, se puede denominar discurso de odio si se vuelca hacia una gran cantidad de personas que tengan las mismas características, es decir los cholos o chavos banda como él.

¿Qué se puede hacer para mermar el discurso de odio?

Redim compartió algunas acciones que deben tomar los usuarios de redes sociales para mermar los discurso de odio (los crecientes y los posibles):

- No reenviar las imágenes del hijo de AMLO.

- Reportar a las empresas tecnológicas de redes sociales las cuentas que promueven la discriminación.

- Debatir usando el hashtag #ConlosniñosNO —evitando las imágenes en cuestión— a fin de brindar argumentos para la reflexión propositiva.

Por parte del Conapred, Emmanuel Méndez explica que discutir con quienes emiten los mensajes ofensivos no es útil. En vez de eso, sugiere que los usuarios compartan narrativas alternas, aportar información real a la discusión pública.

“En vez de entrar en un combate abierto con la gente que promueve el odio, hay que tratar de invitar a la personas a entrar en esa zona neutra, a sensibilizarlas, a que tengan información pertinente, otros puntos de vista, hacer que estos espacios físicos y digitales no solo esparzan o sean contenedores del discurso odio, sino que existan discursos que puedan transformar estas percepciones”.

Lo que sucedió con el candidato o con el hijo de AMLO, asegura Méndez, “es un síntoma del clasismo imperante en México, un problema que está permanentemente ahí, pero se nota más cuando salen este tipo de casos”.

El Conapred realizará en julio el segundo campamento con jóvenes de todo México donde se discutirán las principales poblemáticas de discriminación en nuestro país. Esto como parte de la campaña "Sin odio", la cual va encaminada a enviar mensajes masivos que terminen con estos discursos lascivos.