Una banda de hombres trató de secuestrarla hace una semana, y hoy, su vida no es la misma.

Conocimos a Siomara por el testimonio abierto que publicó en Facebook para detallar la agresión que sufrió cerca de la estación Coyoacán del Metro el pasado lunes 28 de enero.

Hablamos con ella para saber cómo afectó en su día a día este episodio de violencia.

¿Cómo es salir a la calle después de sufrir un intento de secuestro?

Ya no puedo salir sola, tengo que ir acompañada, tengo que salir armada (con gas pimienta, con un alfiler una navajita) porque ya no me siento segura. Me quitaron mi tranquilidad.

¿Alguna vez habías pensado que esto podía pasarte a ti?

No, no siento que sea algo selectivo, nadie está exenta, todas estamos expuestas. Andar sola por la calle es un arma de doble filo, se piensa que se puede andar sin problemas a cualquier hora, pero hay que cuidarse las espaldas, hay que estar a las vivas.

¿Por qué decidiste compartir tu historia?

Porque me he dado cuenta de que las autoridades no han hecho nada, creo que mi caso no va a ser el último, al contrario, ha incrementado y creo que nadie ha tomado cartas en el asunto. Supuestamente tienen un programa y medidas de prevención, pero no es suficiente.

¿Levantaste una denuncia?

Sí. Fui el miércoles 30 de enero al Ministerio Público, pero no procedió porque no tengo domicilio en la Ciudad de México (yo soy del Estado de México), me pidieron que actualizara mis datos y entonces ya regresara. Tengo cita en la Procuraduría para ver lo de la denuncia, pero también para pedir seguridad sobre nuestra persona, pues tanto otras como yo nos hemos expuesto demasiado.

Muchas chicas han dicho que ir a denunciar no sirvió. ¿Es tu caso?

Sí, es lo que a mí me pasó, que por un asunto de domicilio, la demanda no avanza, y de arreglarlo, no sé si de todos modos va a proceder. A otras que porque no hubo secuestro, porque no les pasó nada, porque iban vestidas de cierta forma, por ir solas en la calle, por cosas muy tontas que piensan las autoridades aún hoy en día.

¿Cómo afectó este suceso tu rutina?

Afortunadamente soy una persona que sabe manejar sus emociones, lloré, me desahogué, hice lo que tenía que hacer y a seguir, porque mi trabajo depende de ir de aquí para allá y de eso vivo. Ese día sentía mucha rabia, pero si me deprimía o me encerraba en lo que pasó, era tirarme a mí misma y no tenía mucho caso.

A partir de publicar en Facebook tu testimonio, ¿cómo fue lidiar con los comentarios?

Por redes sociales recibí de todo, muchos de aliento, brindándome ayuda, ofreciéndome apoyo, felicitándome por no quedarme callada. Otros me inculpaban, me decían que era una puta por hacer esto o aquello. Pero hubo unas chicas que me agradecieron por lo que hice, pues a ellas les ocurrió lo mismo y no pudieron contarlo abiertamente, por miedo a que les hagan algo más, que atenten en contra de su familia, por no callarme y alzar la voz; he recibido muchos con estas mismas misas temáticas. Han sido muchas cosas desde la publicación.

¿Fuiste a la marcha del sábado 2 de febrero?

Sí, estuve en el contingente de en medio, justo detrás del principal donde iban las que marchaban por sus familiares muertas. Me encontré con las demás chicas que cuyas denuncias en redes se hicieron virales, con Su, con Zoe.

Vernos fue revivir todo lo que nos había pasado, yo me abracé con Su y tuvimos muchos sentimientos encontrados, se me puso la piel de gallina. Sacamos la frustración, el coraje. Estar dentro de la marcha fue además demostrar la ayuda a las demás y ellas a nosotras. Una parte del contingente nos aventó pétalos de flores en muestra de apoyo, para sentir que no estamos tan solas como pensamos. Eso es increíble.

***

En las últimas semanas, al menos 85 mujeres capitalinas han denunciado en redes sociales haber sido víctimas de intentos de secuestro, según datos de la Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México, pero la cifra exacta de este tipo de delitos que se comenten aún permanece en la opacidad.