Palizas, violaciones, inyecciones de hormonas y sesiones con pseudoespecialistas y terapias de choque son algunas de las prácticas a las que padres o familiares de jóvenes homosexuales suelen acudir para que a sus hijos cambien su preferencia sexual.

A Luis lo tuvieron tres días en una hacienda en Veracruz pidiendo perdón por ser homosexual. Llegó ahí después de que su papá se dio cuenta de que era gay y quería que su hijo varón fuera “hombrecito”.

Antes de eso, al papá de Luis le habían dicho que le inyectara unas hormonas, para quitarle lo afeminado, pero no las consiguió, así que le recomendaron llevar a su hijo a un grupo que decía ser de Cuarto y Quinto Paso, supuestamente basado en el programa de Alcohólicos Anónimos para que “cambiara”.

Pero la homosexualidad no es una enfermedad ni una adicción, es una preferencia y punto. El tema es que hay quien ha querido hacer un negocio con base en las falsas terapias y esas prácticas producen mucho sufrimiento a la persona homosexual, tanto, que se considera que es tortura.

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“El Comité de los Derechos del Niño de la ONU ha condenado la imposición de “tratamientos” mediante los que se pretende cambiar la orientación sexual de una persona, y ha advertido que estas “terapias” son “dañinas, contrarias a la ética, carentes de fundamentos científicos e ineficaces, además de que podrían constituir una forma de tortura”, afirma al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.

Luis hoy es activista y artista LGBT en Mérida. Recuerda lo que fue estar en una pseudoterapia de choque donde no durmió por tres noches y al final tuvo que pedir perdón a Dios por ser homosexual.

Hoy asume su preferencia sexual con dignidad y orgullo, pero lamenta que no haya tenido dónde denunciar al respecto. Estas pseudoterapias se ofrecen principalmente en espacios religiosos o supuestos grupos de Cuarto y Quinto paso que dicen seguir la doctrina de AA.

“En estos espacios, no solamente se lleva a cabo no solamente esta tortura psicológica sino que llega a haber incluso abuso sexual, especialmente en contra de las mujeres bisexuales y a lesbianas principalmente”, comentó a mexico.com Alex Orué, activista LGBT y director de It Gets Better México.

El Senado de la República analiza una iniciativa de reforma para castigar con penas de uno a 3 años de cárcel, 200 días de multa y más de 300 días de trabajo a quienes pretendan corregir mediante “terapias” la orientación sexual de las personas.

La iniciativa de la senadora morenista Citlalli Hernández, Alejandra Lagunes Soto, del PVEM, y Patricia Mercado, de Movimiento Ciudadano, se analiza e las comisiones Unidas de Justicia y de Estudios Legislativos, Primera.

¿Pero la cárcel es la solución?

En la opinión de Alex Orué, habría que estudiar cómo blindar a las poblaciones LGBT de una forma efectiva.

“Ya otros países han avanzado en ese tema y en algunas legislaciones lo han hecho penalizar que la gente promueva servicios que intenten cambiar la referencia sexual de las personas”, comentó.

Hay personas con principios religiosos que desde las áreas directivas de las universidades y carreras de psicología, promueven las terapias de conversión y son los que orientan y guían la currícula de algunas universidades privadas en nuestro país, comentó.

La activista y exdiputada constituyente de la Ciudad de México, Lol Kin Castañeda, comentó a mexico.com que sancionar con cárcel las terapias de conversión debe pasar por el análisis sobre su aplicación.

Castañeda cuestionó si el Estado tiene condiciones para mandar a la cárcel a una persona “que por ignorancia obliga a su hijo o hijo a una terapia que seguramente le va a hacer mucho daño”.

¿Qué es lo que tenemos que hacer?

Cambiar a la sociedad o explicar socialmente que ser homosexual o ser trans no es una enfermedad y que el hecho de gozar de todos los derechos es lo que libra de la violencia social, dice la activista y una de las primeras lesbianas en haberse casado con su pareja en Ciudad de México, en 2010, cuando entró en vigor la reforma del matrimonio del mismo sexo.

“En esa medida, el principal temor que podría tener un papá o una mamá, queda resuelto porque ese gay tenga todos los derechos, pueda vivir plenamente y su familia lo arrope”, dijo.