Seguro te has dado cuenta que cuando vas al supermercado, al llegar a cajas, hay una persona que te ayuda a meter los productos que compraste en bolsas para facilitarte el traslado a casa, y generalmente es un adulto mayor. Desde hace 15 años, miles de ellos asumen la tarea de los populares cerillos, y trabajan en las principales tiendas de autoservicio de México a cambio de las propinas que los clientes les dan.

De las empresas, solo reciben un mandil de trabajo.

Para saber cómo es que los adultos mayores llegan a estas compañías, entrevistamos a los representantes de Grupo Walmart y tiendas Soriana, dos de las cadenas más grandes de supermercados del país, quienes a través de un convenio que mantienen con el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) les dan trabajo a las personas de la tercera edad, bajo la modalidad de “voluntarios”; es decir, sin que exista una relación laboral con ellos.

Salvador Borja, Director de Operaciones de Bodega Aurrerá para Walmart de México y Centroamérica, y Soriana —a través de un escrito— indicaron que los empacadores de sus tiendas no reciben ningún tipo de salario de la compañía, la cual solo les brinda un “mandil” como herramienta de trabajo, especifica Borja.

Tampoco tienen contrato ni prestaciones. Cuando preguntamos a Borja si Walmart ha pensado en darles algún tipo de pago mínimo o apoyo adicional, él responde con las siguientes palabras:

“Como empresa no sé si se haya puesto alguna vez en la mesa porque eso ya implica otros temas legales, ya que genera cierta vinculación. A lo mejor de repente ciertos beneficios que se pueden otorgar después se pueden convertir en obligaciones, entonces somos cuidadosos en ese sentido”.

¿Seguridad social? Tampoco se les da. De hecho, para ser empacador en ambas cadenas es requisito que los adultos mayores estén pensionados o cuenten con un seguro médico por parte de sus familiares. De esta forma, las puertas para ser “voluntarios” se cierran para 2.5 millones de adultos mayores que no cuentan con pensión por su trabajo y tampoco reciben ayuda del gobierno.

En un comunicado entregado a mexico.com, Soriana indica que lo único que otorga a estos trabajadores es “capacitación y material para llevar a cabo el trabajo de empacador”.

Walmart prefirió contestar sin eufemismos: lo único que les dan es un mandil.

En resumen. Los adultos mayores que trabajan en los supermercados únicamente se embolsan las propinas que los clientes les dan, y que varían según el día y el horario. En esta época decembrina, con la llegada de la Navidad, llegan a ganar entre 150 y 200 pesos diarios por estar parados durante horas, pero hay días en que apenas sacan 30 o 50 pesos.

La empresa lo que les otorga es un mandil, que es un identificador para que los clientes sepan que ellos están haciendo esta labor y es lo que se les da.

Salvador Borja, Director de Operaciones de Bodega Aurrerá para Walmart de México y Centroamérica

Solo en noviembre pasado, Walmart tuvo ventas por 46 mil millones de pesos en México. De acuerdo con Borja, 10 mil adultos mayores trabajan como “empacadores” en todas las tiendas que la cadena minorista tiene en la República Mexicana. Por otro lado, Soriana tuvo ingresos por 38 mil millones de pesos durante el tercer trimestre de este año.

Cerillos con canas

El Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) cuenta con tres programas para que las personas de 60 y más años puedan encontrar empleo. Primero está el programa de capacitación al sector empresarial, que sensibiliza a las empresas sobre la importancia de incluir a este sector de la población al mercado laboral.

Una segunda acción es el Servicio de Vinculación Productiva. En este caso, las empresas incorporan adultos mayores a su plantilla brindándoles un sueldo base, prestaciones y contrataciones por hora, proyecto y/o servicios.

Finalmente está el Sistema de Empacado Voluntario de Mercancías, el programa del que son aliados Walmart, Soriana, Chedraui y otras cadenas minoristas.

Los cerillos existen desde que hay supermercados en México. Se ganaron ese mote porque los primeros empacadores eran adolescentes o incluso niños delgaditos uniformados con un mandil y una gorra roja, pareciéndose a los fósforos. La mayoría provenía de familias pobres y con sus propinas contribuían al ingreso del hogar.

Con la puesta en marcha del programa de empacadores voluntarios en 2003, los adultos mayores poco a poco comenzaron a reemplazar a los niños.

De acuerdo con Salvador Borja, para que un adulto mayor trabaje como empacador, tiene que acudir primero al INAPAM para que este instituto le otorgue una carta de vinculación. Para expedir esa carta, el interesado debe contar con credencial del INAPAM, identificación oficial con fotografía, comprobante de servicio médico vigente y CURP. Es requisito también ser pensionado o jubilado.

Las dos compañías coinciden en que las personas de la tercera edad no tienen obligación de cubrir un horario y ellos deciden a qué hora pueden trabajar. “Como es un trabajo voluntario, tú no les puedes exigir que vayan en la mañana o en la tarde. Tú te adaptas a sus necesidades, a lo que ellos requieren y nosotros somos respetuosos de eso”, dice Borja.

“Los inscritos en el programa trabajan en promedio cuatro horas máximas diarias, entre cinco y seis días a la semana, y no son penalizados por faltar”, señala el comunicado de Soriana.

Empacar para completar la pensión

Los adultos mayores que trabajan como empacadores no son considerados empleados de los supermercados. Viven de las propinas que los clientes les dan, según el convenio entre el gobierno federal y las empresas.

De acuerdo con Borja, la mayoría de los adultos mayores en las tiendas de Walmart llegan a trabajar porque quieren sentirse útiles y productivos, pero también porque las propinas les sirven para “complementar su pensión”.

En mexico.com buscamos hablar con adultos mayores de distintas cadenas acerca de su trabajo, pero se negaron a dar sus testimonios y nombres por temor a perder su “trabajo”.

Cuestionado sobre este hecho, Borja señala que en Walmart “no existe una política de no hablar o de guardar secretos o de ocultar temas”. Sin embargo, Liliana Ávalos, responsable de comunicación de la empresa, acotó que “ningún asociado por parte de la compañía está facultado para dar entrevistas”.

Soriana también se negó a que este medio entrevistara a empacadores de sus tiendas argumentando que por la temporada decembrina estaban muy ocupados.