MasterChef México es una serie que suele posicionarse como tema de conversación en redes sociales cada temporada. En el inicio de su temporada de este año, este reality show causó furor en redes por la diversidad de sus participantes. Además de personas con empleos e historias de vida convencionales, MasterChef México contó con participantes que normalmente no vemos en televisión en México — al menos no en un programa familiar y de entretenimiento masivo.

El inicio de temporada de MasterChef México incluyó entre sus primeros 54 concursantes a personas de distintos orígenes, identidades de género y ámbitos profesionales. Que esto haya causado revuelo en redes invita a preguntar ¿por qué es tan importante la diversidad en televisión abierta?

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La respuesta más simple e intuitiva es que la diversidad en pantalla puede hacer a la televisión más interesante. Si colocas a cuadro a los mismos personajes una y otra vez, el público deja de sentir interés por el programa. Es como comer el mismo plato cada vez que te sientas a la mesa: si no cambias algo, comenzará a aburrirte.

Por otro lado, incluir a personajes (en el caso de la ficción) o personas reales (en el caso de programas como este) que rompen el molde al que está acostumbrada la audiencia mexicana de televisión abierta también ayuda a romper estereotipos alrededor de estas personas.

LGBT+

Paola, una muxe originaria de Juchitán, Oaxaca, fue de las concursantes de MasterChef México que no pasaron a la siguiente ronda, pero que dejaron una impresión intensa en la audiencia. La diversidad sexual todavía está ganando terreno en televisión abierta. En los últimos meses, Televisa ha dado de qué hablar en este tema con la aparición en pantalla de Aristemo, una pareja adolescente gay en la telenovela Mi marido tiene más familia, y de Morganna Love, actriz y cantante de ópera trans que compite en La Voz México.

La llegada de Paola a TV Azteca, aunque solo haya sido por un episodio, llamó la atención del público por su identidad como muxe. Este año es la segunda vez que esta palabra llega a titulares, después de que dos muxes oaxaqueñas contendieran en las elecciones por la presidencia municipal de sus localidades. Paola, como ellas en su momento, ayuda a dar visibilidad a un sector de la comunidad LGBT+ que no la había tenido hasta ahora.

La vida después de prisión

Alí Valenzuela es un hombre de 33 años, originario de Guaymas, Sonora. La cocina es su mayor pasión en la vida y fue la luz que alumbró su camino en los siete años que pasó en el Centro de Reinserción Social de Guaymas, purgando una sentencia por un crimen que no cometió. Cuando hombres y mujeres mexicanos salen de prisión se enfrentan a distintos prejuicios que les impiden reinsertarse por completo a la sociedad. Incluso si, como Alí, son liberados porque se demuestra su inocencia. Lo que ve la gente que tiene posibilidades de ofrecerles un empleo o posibilidades de vida distintas es un expediente criminal y los años que pasaron tras las rejas.

La aparición en televisión de Alí Valenzuela es una oportunidad para mostrar un ángulo distinto de la reinserción social. Como ha sucedido en otros niveles con documentales como Presunto culpable (2008) y Mexicanos de bronce (2016), abrir un espacio masivo a la interacción entre el público y una persona que ha pasado tiempo en prisión permite cambiar perspectivas a mayor escala.

Presencia de pueblos indígenas

A sus 36 años, Ana Cely Palma es la única mujer indígena que participa en esta temporada de MasterChef México (el programa y su variante infantil han contado con participantes de origen indígena). Ana Cely es rarámuri, originaria de Guachochi, Chihuahua, y además de tener un talento especial para la cocina es ensayista, promotora cultural y activista. En México los pueblos indígenas todavía viven distintas formas de discriminación en la cotidianidad, como la castellanización forzada de las personas que hablan lenguas originarias o el asesinato de líderes que protegen su cultura y tradiciones.

Durante décadas, la aparición de personajes de origen indígena en la televisión abierta ha estado conectada al ridículo, a la ofensa, a personajes como La India María, a estereotipos discriminatorios que se han replicado hasta el cansancio. Ana Cely, al participar en MasterChef México y aparecer sin apologías con ropa tradicional, rompe con estas nociones y podría ser un primer acercamiento del público a dejar de mirar como extrañas a personas de ascendencia indígena.

La discusión sobre representación de la diversidad ha tenido más auge en años recientes en la televisión e industria del cine estadounidenses, sin embargo, en un país que todavía es racista y clasista como México, es un tema que debería ponerse bajo mayor escrutinio. MasterChef México abre la puerta a una discusión más amplia sobre la importancia de la diversidad en televisión abierta mexicana.