México se aleja cada vez más del objetivo de erradicar los embarazos en menores de 10 a 14 años: los casos van en aumento.

De acuerdo con el último informe de la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes, los casos entre adolescentes de 15 a 19 años van a la baja, pero los de menores de 10 a 14 años ha aumentado, al pasar de una tasa de 1.9 casos por cada 100 mil habitantes, en 2012, a 2.1 en 2015.

Esto equivale a 10 mil 377 y 11 mil 448 nacimientos, respectivamente.

En 2015, el gobierno lanzó la Estrategia Nacional para la Prevención de Embarazo Adolescente (Enapea) a cargo de los tres niveles de gobierno, la cual tiene como objetivo reducir a CERO la tasa de nacimientos por embarazos en niñas menores de 15 años en 2030.

Sin embargo, ese mismo año, el embarazo de menores de 15 años se duplicó al pasar de 6 mil 679 nacimientos, en 2014, a 12 mil 324 casos, de acuerdo con cifras de ONU Mujeres con base en registros del Subsistema Nacional de Nacimientos (Sinac), de la Dirección General de Información en Salud.

La falta de resultados efectivos en el corto plazo se explica en que se han ofrecido las mismas soluciones para los casos de niñas que para las mayores de 16 años, reconoce el informe de la Estrategia. Por ejemplo, de 2014 a 2017, la Secretaría de Salud gastó 3 mil 236.9 millones de pesos en comprar preservativos para evitar los embarazos. Pero hace dos años se dieron cuenta de que eso no funcionaba entre niñas de 9 a 14 años.

Es por ello que se creó un Subgrupo de trabajo para trabajar específicamente con la niñez, con el fin de plantear otras medidas para erradicar esos casos. En 2018 se lanzó una campaña por parte de Conapo en contra del abuso sexual infantil, considerada la principal causa de embarazo a esa edad.

Entre las principales causas de embarazo en ese grupo de edad están casos de violencia sexual, el matrimonio infantil forzado y uniones tempranas. A esa edad, no se puede hablar de consentimiento en una relación sexual, debido a la etapa de desarrollo evolutivo, cognoscitivo y madurez en la que se encuentran las niñas, advierten los expertos

Organizaciones civiles y ONU Mujeres advierten que la maternidad temprana es otra forma de violencia contra las mujeres.

“En el ámbito de la violencia contra las mujeres, un aspecto de gran importancia es el inicio temprano de la reproducción, pues puede ser el resultado de violencia sexual e implica —en el caso de las maternidad antes de los 15 años— la comisión del delito de violación equiparada”, según la legislación federal, advierte ONU Mujeres en el informe “Violencia Feminicida en México, aproximaciones y Tendencia 1985-2016”.

Las niñas no eligen ser madres

En el país existen asociaciones civiles que atienden y realizan acompañamientos a víctimas de abuso sexual, como Casa Mandarina.

Su fundadora, Mora Fernández, explicó a mexico.com que el primer error es calificar el embarazo de niñas por abuso sexual como ‘niñas madres’, debido a que la palabra le da una connotación de responsabilidad a la víctima.

“Cuando se le dice a una niña embarazada: ‘niña madre’ se le da una responsabilidad, como si ella hubiera elegido ser madre y no es así”, aclara Fernández.

La especialista considera que para hablar del embarazo infantil se debe enfocar la conversación en el abuso sexual. “Seguir atacando la consecuencia es un error, el tema que nos compete cuando se habla de niñas embarazadas es la violación infantil”, afirma Mora.

“Casi no hay estadísticas sobre el tema de violencia sexual infantil, porque es el mayor tabú, es el menos reportado porque se revictimiza a la víctima y la mayoría de los agresores son miembros de la familia”, dijo.

Aunque la violación es una de las causales para acceder a un aborto, en algunos casos la familia obliga a las niñas a continuar con su embarazo porque el agresor suele ser un familiar o alguien cercano.

El embarazo en niñas menores de 15 años es el resultado de abuso sexual, según lo establece el Código Penal Federal en el artículo 266:

Se equipara a la violación y se sancionará de ocho a 30 años de prisión:

I. Al que sin violencia realice cópula con persona menor de 15 años de edad;

II. Al que sin violencia realice cópula con persona que no tenga la capacidad de comprender el significado del hecho o por cualquier causa no pueda resistirlo;

III. Al que sin violencia y con fines lascivos introduzca por vía anal o vaginal cualquier elemento o instrumento distinto del miembro viril en una persona menor de 15 años de edad.

De acuerdo con cifras otorgadas por la Secretaría de Salud a Casa Mandarina, 30 de cada 100 niñas de 10 a 14 años son hospitalizadas por presentar un embarazo por consecuencia de una violación.

Para la especialista, forzar a una niña a parir implica una revictimización, debido a que no se atiende el trauma producto de la violación y solo se enfoca el tema en el bebé, dejando a la infante sin poder decidir una vez más.

La organización expone que muchas veces se cree que la niña, al no mostrar algún signo de abuso sexual, “se encuentra bien”. Sin embargo, la experta puntualizó que el trauma puede salir a cualquier edad y es necesario atenderlo.

El acompañamiento psicológico y legal no solo se realiza a la víctima, sino a toda su familia para que exista un proceso de sanación integral.

Para prevenir este problema, Mora recomienda dar una educación sexo afectiva integral y siempre escuchar a las niñas.