Liliana viaja de dos a tres horas desde el pueblo de Topilejo, en el sur de Ciudad de México, hasta las empresas y casas en las que trabaja como empleada doméstica, un sector con derechos laborales prácticamente nulos.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), hasta 2017, alrededor de dos millones 480 mil personas en México se dedican a ser empleadas del hogar, pero solamente una de cada 100 contaba con algún tipo de contrato escrito. Liliana es del grupo de las 99 que no tienen ese respaldo y 3 de cada 10 empleados no cuenta con prestaciones de acceso a instituciones de salud.

Por primera vez, la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México 2017 incluyó un módulo enfocado a trabajadoras domésticas, como el que existe para los adultos mayores o las personas indígenas. De las trabajadoras remuneradas, el 87.7% no cuenta con prestaciones laborales, tales como aguinaldo, vacaciones, seguro médico o social.

Aunque Liliana asegura que sí le ha pedido en las empresas en donde trabaja que la metan a la lista de nómina para poder tener acceso a derechos laborales básicos como acceso a los servicios de salud, los patrones han argumentado no poder hacer este tipo de prácticas.

“Sí les he pedido en las empresas, incluso dije que yo lo pagaba, pero me dijeron que no se podía”, asegura Liliana, quien es madre sola. Si ella o alguno de sus hijos se enferman, tienen que acudir a servicios médicos privados.

La Encuesta reveló que el 62% de la población considera que se respetan poco o nada los derechos de las trabajadoras de hogar.

El 90% de los empleados domésticos son mujeres, otro grupo considerado vulnerable en términos de discriminación, quienes en promedio laboran seis días a la semana unas 40 horas; sin embargo, con dos hijos que mantener, Liliana no tiene tiempo para el descanso, pues trabaja de lunes a domingo y cada día trabaja en dos lugares distintos, es decir, a la semana limpia 14 lugares aproximadamente.

De acuerdo con el Inegi, el 75.5% de los empleados del hogar reciben, en promedio, dos salarios mínimos al día, lo que equivale a alrededor de 4 mil 240 pesos al mes.

Aunque el ingreso de Liliana está por encima del promedio, pues gana alrededor de 10 mil pesos mensuales, lo cierto es que una parte de su salario lo destina al transporte y en pagar para que cuiden a sus dos hijos.

Liliana gasta alrededor de 70 pesos al día en transporte público, es decir, casi 2 mil pesos al mes, debido a que su hogar está lejos de la zona donde trabaja, pero también es donde suelen pagarle mejor.

La lucha social

Marcelina Bautista comenzó una lucha por los derechos laborales de las trabajadoras del hogar desde hace 18 años.

Ella es fundadora del Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (CACEH), una organización dedicada a impulsar que los derechos laborales de las trabajadoras del hogar sean reconocidos y dar capacitación a estas mujeres.

El CACEH nació en el año 2000 y busca concientizar a las mujeres que se dedican al trabajo del hogar sobre sus derechos laborales, orientarlas si estos se ven afectados, así como impulsar una agenda en pro de estas trabajadoras.

“Estamos buscando personas claves que van a quedar en espacios claves para presentar nuestra agenda”, explica Marcelina Bautista, en entrevista con mexico.com.

La mayoría de los talleres informativos en el CACEH se realizan los fines de semana, pues son los días de descanso en los que las trabajadoras tienen la posibilidad de asistir.

La activista explica que la principal lucha del CACEH es que la aceptación del convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo para agregar el capítulo 13 a la Ley Federal del Trabajo para que, por obligación de los patrones, las trabajadoras del hogar tengan acceso a prestaciones y derechos laborales.

“En ninguna parte de nuestras leyes está en específico nuestros derechos, estamos en un apartado de la Ley federal del Trabajo y estamos excluidas en muchas normas”, asegura Bautista, quien señala que a organización buscará presentar y posicionar su agenda ante actores públicos como la próxima secretaria de Trabajo, Luisa María Alcalde, y la diputada y excoordinadora de campaña de Andrés Manuel López Obrador, Tatiana Clouthier, con la finalidad de que el trabajo de mujeres como Liliana sea reconocido ante la ley.