A casi dos años de que los miembros de “La Manada” habían ingresado a prisión provisional, acusados de violar de forma tumultuaria a una chica de 18 años durante las fiestas de San Fermín, en España, seguirán su proceso en libertad.

Los cinco hombres ya están en la calle tras pagar una fianza de 6 mil euros (138 mil pesos).

La defensa de los detenidos había solicitado su libertad en espera de una sentencia firme, por lo que el pasado jueves 21 de junio, dos de los tres magistrados de la Audiencia de Navarra pusieron en libertad provisional a los cinco miembros de “La Manada”, luego de un controvertido proceso que ha sido considerado por la opinión pública como machista y lejos de una perspectiva de género.

El testimonio de la joven describe cómo fue violada por los cinco hombres, hecho que fue agravado porque los mismos filmaron los hechos y los compartieron con sus amigos vía celular.

El 26 de abril pasado se dictó una sentencia que indignó a la sociedad española porque había exonerado a los cinco hombres de agresión sexual, la cual es penada con más severidad que el abuso sexual, delito que sí fue admitido.

El Magistrado y miembro de Jueces para la Democracia en España, Joaquín Bosch, hizo este análisis en abril pasado sobre los puntos que permiten entender por qué se dictó esa sentencia.

Indignación social

1.- El relato de la denunciante refería una violación múltiple cometida por cinco hombres, en circunstancias muy humillantes hacia la dignidad de toda persona. Los actos tuvieron la agravante de que grabaron con video la violación tumultuaria y la difundieron a un grupo de amigos vía celular. Los hechos denunciados en el denominado caso de ‘La Manada’ generaron una indignación de la ciudadanía, que reclamó una condena proporcional, en caso de ser acreditados en el juicio.

Sentencia atenuada

2.- La sentencia dictada el 26 de abril, un tribunal condenó a los acusados a nueve años de prisión por abusos sexuales y descartó la pena solicitada de 18 años de cárcel por agresión sexual, lo que provocó un enorme descontento social. En concreto, de la propia declaración de hechos probados de la sentencia parece deducirse que concurrió una intimidación más que suficiente para determinar que existió agresión sexual.

‘No hubo violencia porque no hubo golpes‘

3.- Podemos analizar por qué el tribunal condena por abusos y no por agresión sexual. La diferencia entre ambas figuras delictivas consiste en que la violación como agresión sexual exige una penetración no consentida y la concurrencia de violencia o intimidación. Los abusos solo requieren el acceso carnal sin consentimiento libre, sin que exista conducta violenta o intimidatoria. La violencia implica el uso de la fuerza para doblegar la voluntad de la víctima, como por ejemplo golpearla. La intimidación requiere el anuncio de un mal, como amenazarla con una navaja. ¿Por qué el tribunal considera que no hubo agresión sexual? La sentencia indica que no hubo violencia por no concurrir golpes u otros actos de fuerza física. Obviamente, todo acceso carnal no consentido es considerado como violencia desde una perspectiva social. Pero para el Código Penal solo existe agresión sexual si además hay otra violencia específica para anular cualquier posible resistencia de la víctima. El tribunal también descarta la intimidación, porque no hubo amenazas expresas de causar daño a la denunciante. Y explica que se produjo un prevalimiento de superioridad, que agrava la pena de los abusos, pero no supone agresión sexual, ante la ausencia de intimidación.

La intimidación

4.- Esa valoración jurídica es el eje central de la sentencia. ¿Esa superioridad tan manifiesta solo implica un prevalimiento —cuando hay una relación de jerarquía o poder, como en el caso de un profesor con su alumno o un sacerdote a un miembro de su iglesia—? ¿O representa una intimidación real, que supondría la concurrencia de agresión sexual? Si partimos de los hechos probados de la resolución, el contexto y las circunstancias del caso reflejarían más bien una intimidación que anula toda posibilidad de resistencia y que supondría agresión sexual. El contexto está marcado por haber sido llevada con engaño a un “escenario de opresión”, en palabras de la propia sentencia. Y las circunstancias muestran una aplastante superioridad numérica y física de cinco hombres ante una chica de 18 años. Cualquier mujer en esa situación se vería objetivamente intimidada, sin posibilidad real de resistencia e incluso sabiendo que toda actitud de oposición podría ser extremadamente peligrosa para ella. No puede sorprender que la sentencia indique con reiteración que la víctima quedó paralizada o bloqueada mentalmente, por lo que forzosamente adoptó una actitud de sometimiento y pasividad mientras sufría penetraciones vaginales, anales y bucales.

La importancia de la declaración

5.- Para declarar los hechos probados, el tribunal se basa esencialmente en las manifestaciones de la denunciante, que considera confirmadas por otros medios de pruebas, como los videos, las declaraciones testificales o los dictámenes periciales. La sentencia motiva de forma amplia el relato fáctico y no se puede considerar que desconfíe de la versión de la víctima, pues considera acreditada su versión. Sin embargo, parece existir una contradicción entre la narración de los hechos y sus consecuencias jurídicas. La sentencia fundamenta este contraste en la jurisprudencia existente en la materia, sobre todo en referencia al prevalimiento y a la intimidación.

Sentencia machista

6.- Históricamente esa jurisprudencia no se ha puesto en el lugar de las víctimas para entender las características de estos casos. Resulta conocida la lista de resoluciones judiciales llamativas, discriminatorias o de claro sesgo machista hacia las mujeres. Por eso bastantes juristas pedimos más formación desde la perspectiva de género para captar esa complejidad. También sería aconsejable reflexionar sobre posibles reformas legales. La forma habitual en la que los abusos sexuales llegan a los juzgados instructores son los tocamientos y conductas similares. No parecen tener demasiado en común con hechos vinculados a penetraciones sexuales inconsentidas sin violencia o intimidación, que se asemejan más a la figura de la agresión sexual con violación. En diversos países europeos todas las formas de acceso carnal inconsentido son consideradas violaciones, existan o no actuaciones violentas o intimidatorias.

Una ausente perspectiva de género

7.- A pesar de los precedentes jurisprudenciales, la sentencia podría haber apreciado la concurrencia de intimidación y de agresión sexual. Había elementos suficientes para esa valoración jurídica, como se ha indicado. En todo caso, la resolución ha sido dictada por el tribunal competente, que ha motivado las razones por las que la adopta. Cuando existe disconformidad con una sentencia, el sistema de recursos es el que puede permitir su modificación. En este ámbito, sería positiva una evolución de la jurisprudencia que esté orientada a la protección de las víctimas desde una perspectiva de género, que sea consciente de las particularidades de estos procesos.

Debate más allá de lo jurídico

8.- En todo caso, más allá de lo jurídico, los hechos probados muestran en los acusados un desprecio hacia la dignidad de las mujeres que resulta incompatible con principios básicos de igualdad. Y no debemos olvidar que se trata de actitudes muy instaladas en parte de la sociedad. Ojalá el debate colectivo sobre este caso nos lleve a reformas educativas, sociales y legales para eliminar ese machismo estructural. Ojalá todo ello nos sirva como reflexión para ir hacia una sociedad más justa, igualitaria y no discriminatoria.