Frases como “echarle ganas”, “el cambio está en uno” o el “si se quiere se puede” son narrativas que se mantienen en la sociedad mexicana cuando se habla de pobreza y desigualdad, pero lo cierto es que la movilidad social en México es muy baja y que los motivos para mantenerse así son ajenos a las personas: 74 de cada 100 mexicanos que nacen en condición de pobreza, no consiguen salir de ella, revela el Informe de Movilidad Social en México 2019: hacia la igualdad regional de oportunidades.

Los mexicanos no están alcanzando su máximo potencial, pero no tiene nada que ver con cuánto esfuerzo, deseo o trabajo dediquen a algo, o cuánto talento y capacidad se tenga, sino que todo recae en el origen, agrega el documento. Quien nace en la riqueza, casi está destinado a mantenerse ahí, por el contrario, aquel que nace en la pobreza, tendrá una gran probabilidad de morir en esa condición de vulnerabilidad, refiere el informe elaborado por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias.

Los resultados de este informe arrojan otros elementos: 75 de cada 100 mujeres no logran salir de la pobreza, solo por su condición de género; de igual modo es más difícil dejar de ser pobre para las personas con un tono de piel más oscuro, o para alguien que vive en el sur del país.

La cosa no es tan fácil y tampoco basta con solo querer salir adelante. Sobre todo en un México donde existen 53.4 millones de pobres, de acuerdo con el último reporte del Consejo Nacional de Evaluación de Política de Desarrollo (Coneval) ¿Entonces, por qué romantizamos esa narrativa?

Ricardo Fuentes-Nieva, director ejecutivo de Oxfam México, una organización que busca poner fin a la injusticia de la pobreza y acabar con la desigualdad, opina que este tipo frases e ideas surgen de aquellas personas que sí tienen privilegios y oportunidades.

“En México esta narrativa beneficia al status quo y a quienes detentan los mayores privilegios de la sociedad, porque justifican los resultados que vemos y la estructura social en la que vivimos, donde la responsabilidad de la pobreza está en aquellas personas que la viven y no está en sistemas fiscales, de políticas públicas y de distribución —que son muy regresivas—. Es una narrativa muy útil para justificar que si yo tengo un buen trabajo, tengo una empresa, pues es porque yo me lo merezco”, dice Fuentes-Nieva.

El director de Oxfam México detalla que, por ejemplo, en Estados Unidos se ha romantizado la idea del “sueño americano”, pero a diferencia de nuestro país, el vecino sí ha tenido movilidad social.

En México en cambio, agrega Fuentes-Nieva, la narrativa del “si se quiere se puede” es muy perniciosa, individualista, llena de prejuicios y no contribuye a generar empatía.

“Es muy aspiracional, y es parte del brillo de la narrativa. Esta aspiración se puede vender en un momento, quizá se pueda vender cinco años después, pero (en algún punto) te das cuenta que eso que aspiras es una mentira o que es muy difícil llegar, sobre todo con la estructura social y política del país, donde se nace pobre y te mantienes pobre”, opina.

Entre otras cosas, el informe propone establecer mecanismos de protección desde la primera infancia y la integración de un sistema de cuidados que incluya guarderías y escuelas de horarios ampliados para el cuidado y formación de niñas y niños en edad escolar.

Otra propuesta es crear un sistema de evaluación, incentivos y recompensas a los docentes que contribuya a reducir las desigualdades en la calidad de la oferta de servicios.

También, facilitar la transición de la educación media superior y superior hacia el campo laboral, con el objetivo de que los jóvenes tengan trabajos dignos y con más posibilidades de éxito.

La generación de un esquema, donde la Secretaría de Salud, IMSS e ISSSTE brinden atención médica a través de la convergencia y la portabilidad en una sola red de oferta integrada.

Para mejorar la situación de movilidad social, el Informe propone que el Estado mexicano debe concentrarse en ampliar e igualar las oportunidades de las personas para alcanzar una situación de justicia, cohesión social y crecimiento económico incluyente.

El análisis propone diseñar una serie de mecanismos de acción pública en los ámbitos de la educación, la salud y la protección social, los cuales “solamente podrán establecerse si el Estado mexicano logra, como primer paso, una reforma a la Hacienda Pública que garantice su financiamiento y sostenibilidad de generación en generación”.

Ricardo Fuentes-Nieva agrega que, si bien no es sencillo que una persona que nació en condiciones de pobreza salga de ella, tampoco es imposible “y tampoco quiere decir que México siempre sea así”, pues existe mucho trabajo de organismos no gubernamentales y dependencias que están desafiando al sistema y a la narrativa.