El Día Internacional de la Mujer es una fecha más de denuncia que de festejo. Ser mujer es una circunstancia de la naturaleza. Hoy se lucha más que se celebra por todo lo que necesitamos equilibrar en nuestra sociedad, en la cultura, la política. Por eso no aceptamos un “felicidades por ser mujer”, sino “gracias por unirte a las causas que nos harán ser libres” y todo eso se representa en una marcha, con voces que se unen por un propósito común.

Desde mexico.com, hoy las mujeres que trabajamos aquí todos los días nos unimos a la marcha del 8M en la Ciudad de México, desde el Ángel de la Independencia hasta la Plaza de la Constitución. Si tú aún tienes dudas de por qué vale la pena o no marchar, te compartimos nuestras razones.

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Marchar, apropiarse del espacio público, de las calles, de las causas.

Las calles son nuestras cada día, pero este 8 de marzo la marea verde las inunda.

Marchar es hacerte visible, hacer escuchar tu voz aunque haya quien diga que es algo efímero.

Marcho porque tengo piernas, porque puedo moverme, porque me dieron la voz, porque hay miles que marcharon por mí desde hace años y me toca hacerlo por las hijas de tus hijas.

Nadia Sanders, editora de Hard News

Marcho porque sé que un grito puede hacer la diferencia, marcho porque ya no quiero tener miedo de salir a la calle con una falda o vestido, marcho porque quiero poder usar una blusa con escote sin que me vean el pecho, como lo hacía un profesor en la universidad.

Marcho por esa amiga que no puedo ayudar a salir de una relación de violencia en la que está. Marcho por todas la veces que me han dicho que no puedo por ser mujer, que lloro por ser mujer y que soy débil por ser mujer.

Marcho porque me cansé de escuchar a los hombres del medio periodístico, de mi universidad y de mi entorno expresarse de las mujeres como si fuéramos objetos.

Marcho porque quiero poder decidir sobre mi cuerpo sin que el Estado me criminalice.

Marcho por Mara, Lesvy, María ‘Sirena’, Mariana Lima y por todas las mujeres y niñas que nos han dejado en la lucha por ser libres.

Fernanda Ramos, redactora Hard News

Marcho por las mujeres asesinadas, por las violaciones, por las chicas a quienes esperaban en casa y fueron desaparecidas. Marcho por mi mamá y por mi hermana, por la chica que lee a mi lado en el metrobús; para reclamar que podamos vestir, caminar y vivir libremente; para exigir equidad salarial y puestos directivos para mujeres calificadas, para decirle a las niñas que no está bien normalizar la violencia, por la convicción y el deseo de que la violencia de género deje de ocupar las primeras planas y nuestras noches de insomnio.

Daniela Salazar, coeditora de Soft News

Este 8 de marzo marcho, camino y participo por dos cosas. La primera es para agradecer a las millones de mujeres que nos abrieron y allanaron el camino para que nuestra generación naciera más libre y con mucho más derechos que la de ellas. La segunda es para animar a mi generación y las que me siguen a que continuemos haciendo juntas el trabajo. A que juntas sigamos abriendo y allanando el camino para todas aquellas que les toque nacer en un México que aún está muy lejos de ser un país que reconoce y respeta a sus mujeres en todos los ámbitos.

Sé que suena repetitivo, pero no me importa recordarlo cada vez que haga falta. Hoy, gracias a la lucha de miles, nosotras nacimos con derechos como el voto, el divorcio, el acceso a una educación universitaria, y en general a ser más libres.

Marcho para dar las gracias a mi madre, quien ha sido feminista sin mencionarlo. Gracias a ella hice lo que quise en mi vida. Decidí estudiar lo que quería, decidí irme del país por años, decidí casarme, divorciarme y volverme a casar; decidí no tener hijos. Hoy tengo 46 años y puedo decir que he tomado las mejores decisiones de mi vida en completa libertad y con su mirada cómplice y alentadora. Por eso también marcho, por mujeres como mi madre.

A todas ellas les agradezco con una sonrisa todo lo que han hecho por nosotras, y ojalá un día las mujeres del futuro, nos recuerden a nosotras de igual manera.

Hoy lucho porque no quiero ver a ninguna mujer presa por abortar, a ninguna madre de a huevo; a ninguna chica con miedo a andar en la calle sola y en minifalda, a ninguna mujer más violada, o asesinada por “puta” o por lo que sea.

Karla Casillas, jefa de información

Marcho por mi mamá y mi abuela, mis más grandes ejemplos de lucha, independencia y feminismo. Por la lucha que, sin saberlo, emprendieron y me inculcaron.

Marcho por mis sobrinas y mis amigas, para que siempre regresen con bien a casa.

Marcho por mí, por todas las veces que he sido blanco de acoso, burlas y agresiones por mi género.

Marcho por todas las mujeres, para que sepan que si tocan a una, nos tocan a todas.

Daniela Díaz, coeditora de Hard News

Hoy marcho porque puedo hacerlo y porque muchas otras antes que yo lo hicieron por los derechos que hoy disfruto. Marcho por el aborto legal, por las desaparecidas, porque no quiero más feminicidios, por la no impunidad para la violencia de género y por la igualdad de salarios. No hay mucho que festejar, pero se celebra la unidad de mujeres que quieren algo mejor.

Una marcha puede que no cambie una ley, pero es presión social, es contagiar un deseo colectivo y es visibilizar una problemática. Así como no debemos quedarnos calladas ante lo que creemos injusto, una manifestación es justo eso, solo que se hace en masa y en la vía pública para expandir su efecto.

Cristina Salmerón, editora de Soft News

Crecí en una familia que nunca me limitó por ser mujer. Nadie me dijo “no puedes jugar futbol”, “no puedes ir a conciertos”, “no puedes hacer esto o aquello” por ser mujer. Sin embargo, desde niña he sido testigo y víctima de muchos tipos de violencias machistas. He vivido relaciones tóxicas, he sido víctima de abuso psicológico y físico por exparejas o por personas con las que salí una vez y ya. He acompañado a amigas en momentos difíciles producto de situaciones similares. He tenido la fortuna de formar parte de una red donde las mujeres nos apoyamos a pesar de nuestras diferencias.

Hoy marcho porque sé que he tenido suerte, que he vivido en una burbuja de privilegio que me ha permitido salir viva y bien de todas estas situaciones. Mientras que cientos, miles, millones de mujeres en el mundo no han tenido tanta suerte. Marcho porque ser mujer no debería ser sinónimo de debilidad, porque ser mujer es para mí un orgullo. Porque quiero vivir en un mundo, un país, una ciudad, donde mis hijas o mis sobrinas o mis nietas no tengan que marchar para hacerse escuchar.

Marcela Vargas Reynoso, coeditora de Soft News

Marchar, levantar la voz y hacer aún más visible que estamos hartas de seguir descubriendo, leyendo y reportando esas aterradoras historias de violencia hacia las mujeres con las que todos los días trabajamos en la redacción de mexico.com. Marchar para darnos cuenta y, también, demostrarle al mundo que no somos una, diez, cien sino miles las que estamos unidas y cansadas de tantos abusos. Queremos seguir contando historias de mujeres triunfadoras, no de más víctimas de una sociedad que no actúa.

Elsa Núñez, coeditora de Soft News

Este 8 de Marzo, marcho por las que ya no están. Por aquellas amigas que saliendo de una fiesta no volvieron a llamar o a avisar que llegaron bien; por todas esas mamás que siguen buscando a sus hijas y sobre todo porque (aunque llevándole la contra a mi mamá) me expongo hoy y grito hoy, para que el día de mañana mi sobrina no tenga que hacerlo, ni mucho menos tenga que ilustrar a más chicas desaparecidas porque haremos tanto ruido que no van a poder llevarnos y sobre todo, porque creo que la mejor forma de homenajear a las que ya no están o aún no regresan, es viviendo la vida misma, de la mejor manera que podemos y sin miedo.

Daniela Guadarrama, ilustradora