Si el 30 de abril es el Día del Niño y la Niña, ¿por qué el 11 de octubre es el Día Internacional de la Niña? La respuesta es: por el mundo en el que vivimos. Resulta que en 2011, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) decidió dedicar esta fecha para hacer énfasis en la equidad de género así como en la necesidad de que las menores de edad crezcan en un mundo más igualitario que les permita desarrollarse física, psicológica, social y profesionalmente.

La desigualdad de género penetra la existencia de niñas desde muy temprana edad, impidiendo que estas alcancen su máximo potencial, pues el impacto de las enseñanzas en sus hogares, comunidades y sistemas escolarizados acota su desarrollo.

Factores tales como las tareas domésticas, cuidar de los hermanos o los problemas de seguridad, impiden que las niñas vayan a la escuela. Al llegar a los 10 años, el mundo de los niños a menudo se expande, mientras que el de las niñas se contrae, lo cual acarrea consecuencias negativas que pueden durar toda la vida.

ONU

De acuerdo con la Unicef, 10% de las niñas en edad de asistir a la escuela primaria no lo hacen. Muchas más no pueden empezar la enseñanza secundaria y necesitan apoyo para desarrollar capacidades básicas de lectura y matemáticas.

Además, las privaciones no se detienen cuando las niñas llegan a su edad adulta, por el contrario, estas se perpetúan manteniendo un sesgo para el género femenino. Y uno de los ámbitos donde la desigualdad de género es más evidente, es precisamente es el sector laboral donde también compiten con otros factores como la transformación tecnológica (automatización).

Estimaciones de la ONU señalan que durante la próxima década, de los mil millones de jóvenes que se integrarán al mercado laboral, 600 millones serán niñas adolescentes y más del 90 % de los que viven en países en desarrollo trabajarán en el sector informal, por tanto, no contarán con beneficios de seguridad social, muy probablemente a cambio de sueldos paupérrimos y explotación laboral.

Y si se considera otro factor demográfico, las niñas con mayores desventajas, aquellas que viven en zonas rurales o las que tienen discapacidades, tienen una probabilidad incluso menor de acceder a un trabajo decente.


Empoderar a las niñas

En consideración a lo anterior, la ONU recomienda estas medidas para formar niñas preparadas para su inserción en más esferas sociales.

  • Ampliar rápidamente el acceso a la capacitación y la educación inclusiva.
  • Mejorar la calidad de la enseñanza y el aprendizaje, teniendo en cuenta la perspectiva de género, a fin de que las niñas puedan desarrollar competencias fundamentales, transmisibles y profesionales para la vida y el trabajo.
  • Crear escuelas, programas de capacitación y oportunidades de aprendizaje que sean inclusivos y accesibles para empoderar a las niñas con discapacidades.
  • Cambiar los estereotipos de género, las normas sociales y los prejuicios subconscientes para que las niñas dispongan de las mismas oportunidades académicas y profesionales que los niños.
  • Aumentar la participación de las niñas en las disciplinas de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas.
  • Crear iniciativas que apoyen la transición de las niñas de la escuela al trabajo y que respalden la iniciativa empresarial u ofrezcan orientación profesional, cursos de aprendizaje o prácticas.
  • Crear programas a gran escala en los sectores público y privado para ofrecer a las niñas capacitación y desarrollo de competencias adaptadas al mercado.
  • Facilitar el acceso al financiamiento y el desarrollo empresarial por parte de mujeres emprendedoras.
  • Formar alianzas estratégicas con gobiernos y empresas privadas que desempeñen la función de líderes creativos e inversores, ayudando a capacitar a las niñas y a integrarlas en el mundo laboral.

“Cada niña merece ser vista por todo lo que es”, así explica la Unicef en este video el Día Internacional de la Niña.