A mediados de septiembre, la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (CONAVIM) lanzó a través de sus redes sociales un cartel de divulgación que aludía a la posibilidad de que los hombres también se sintieran orgullosos de ser feministas. Sin embargo, usuarias de Twitter señalaron algunos de los puntos en los que el poster fallaba en comunicar su mensaje y, al contrario, perpetuaba ideas imprecisas sobre el tema.

Vida Ortega, una de las usuarias que llamó la atención sobre este tema, es Maestra en Estudios de la Mujer por la UAM Xochimilco y le explicó a mexico.com por qué está en desacuerdo con esta publicación y cómo podría mejorarse ese tipo de comunicación institucional desde un organismo con una responsabilidad tan grande como CONAVIM.

“Lo que me sacaba de onda es que más bien les preocupara la lista de hombre feministas que salen en el póster”, explica Ortega sobre la respuesta que le dieron algunas mujeres cuando criticó el cartel en redes sociales. Para ella la lista sí era un desacierto (incluía al actor estadounidense Aziz Ansari, señalado a principios de 2018 por conducta sexual inapropiada hacia una mujer), pero no era ni por asomo el error más grave.

“Me parece fatal que utilizan como sinónimo, supongo, la perspectiva de género y el feminismo”, cuenta, además de aclarar que el género es un concepto, una categoría de análisis que surge del feminismo pero que no es equiparable. “Luego está la composición de la imagen: un hombre moderno, con barba, lentes… pero eso sí, la chica es cosificada con un vestido súper corto que marca su silueta”. También señala la falta de interseccionalidad en el póster, pues el personaje femenino del mismo “es güera en un país donde los güeros somos la minoría; no refleja al grueso de la población”.

“La oficina de comunicación social de CONAVIM no necesariamente debe tener formación en género, pero sí tienen que estar sensibilizados en el tema”, agrega Ortega, para quien el cartel muestra que no lo están “ni en género ni en feminismo y eso deja mucho que pensar de la gente que trabaja en esa comisión”.

Igualdad vs equidad

Una de las debilidades de lo que este cartel comunica, de acuerdo con la Maestra Vida Ortega es que confunde conceptos fundamentales, como la igualdad y la equidad de género. “El feminismo no lucha por la igualdad de género, sino por la equidad de género y eso es un problema que venimos arrastrando porque el feminismo neoliberal, el feminismo igualitario tiene mucho más auge que otras vertientes”.

Sin embargo, confía en que las redes sociales y discusiones como esta tengan la posibilidad de abrir mentes e inspirar cambios.

Las redes sociales son un motor para el cambio social. El problema es que todos nos sentimos opinólogos.

Vida Ortega

Desde su perspectiva feminista, que es más cercana a la academia que al activismo, Twitter ha servido en México para empezar a modificar la percepción de las personas. “Algo que me gusta mucho de lo que está pasando es que para bien o para mal se está expandiendo la voz del feminismo radical y eso hace que muchas chicas empiecen a acercarse a esa vertiente”.

Los hombres pueden ser (aliados) feministas

Una de las funciones de la CONAVIM es divulgar información que evite que se propague la violencia contra las mujeres, de modo que su cartel Hay hombres que se sienten orgullosos de ser feministas fue creado con una intención positiva. “Lo que busca es llevar a la reflexión de que pensar que el feminismo es solo para mujeres es como decir que la violencia de género y la desigualdad tienen que ser resueltas por y para las mujeres exclusivamente,” dijeron vía correo electrónico a mexico.com, aunque rechazaron ser entrevistados para este artículo.

La CONAVIM “apuesta por políticas que incluyan la reeducación cultural de los hombres y las mujeres, a fin de entender que ellas y ellos tienen los mismos derechos y merecen el acceso a las mismas oportunidades”. Sin embargo, la mirada feminista de Vida Ortega, que tiene un acercamiento más antropológico a este tema, no coincide con el feminismo neoliberal en cuanto al rol de los hombres en la lucha por la equidad. Por lo tanto, está en desacuerdo con el mensaje que la CONAVIM parece haber intentado enviar con el cartel.

“Entiendo que lo que quieren con la campaña es acercar a los hombres al feminismo o a la perspectiva de género, creo porque no me queda claro”, explica Ortega, quien sostiene que a pesar de la buena voluntad de la CONAVIM, los hombres no pueden ser feministas, sino aliados. (Una similitud se puede hacer con la comunidad LGBT+, donde una persona heterosexual que apoya activamente los derechos de diversidad sexual se mantiene como “aliado”).

“El feminismo es una epistemología, es un movimiento político y un actuar de día a día que se genera a partir de las experiencias de las mujeres”. La Maestra en Estudios de la Mujer señala que las experiencias que generan el feminismo se basan en procesos de socialización basados en la discriminación, explotación y violencia que mucha gente todavía justifica a partir de la idea de que el cuerpo de la mujer es en automático biológicamente inferior. “Los hombres no pueden ser feministas porque no tienen una experiencia situada en la corporalidad que les permita entender qué es ser mujer y cómo se vive el ser mujer”.

No obstante, Ortega no cree que deban alejarse del movimiento, al contrario, propone caminos para que se construyan a sí mismos como aliados feministas: “Pueden construirse como tal a partir de un proceso de reflexión que les permita generar cambios en sus prácticas y discursos, además de generar espacios que le permitan un proceso similar a otros hombres”.

Ella sabe que no es un proceso sencillo, pues lo compara con su propia formación académica y el camino hacia tener una práctica y discurso coherente con el feminismo. “Es un proceso doloroso en el que te das cuenta de muchísimas cosas, pero no es imposible de llevar a cabo”, cuenta. “Mi mirada de la cotidianidad ha cambiado muchísimo desde que me acerqué al feminismo. Eso empezó a cambiar mi punto de vista y me ayudó a empezar a nombrar y entender situaciones cotidianas que no podía entender por qué estaban tan normalizadas, como el acoso callejero. Es un cambio de mirada hacia la vida”, concluye.