Seguramente las has visto en la calle protestando contra el acoso, los feminicidios o exigiendo el derecho a decidir sobre sus cuerpos y maternidad. Sí, hablamos de las feministas, las mujeres que están luchando por ser visibilizadas en un país donde prevalece la cultura machista y donde incluso les han puesto el apodo de “feminazis”.

Pero, ¿qué es el feminismo? ¿Dónde nació y por qué? ¿Qué derechos se han ganado gracias a él? Te explicamos lo más indispensable que tienes que saber sobre este movimiento político e ideológico que busca reivindicar el papel de las mujeres en la sociedad.

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El inicio del feminismo

Los primeros destellos del feminismo llegaron en el siglo XVIII (1700 - 1799), mejor conocido como “el siglo de las luces” porque abarca el periodo en el que surgió un movimiento intelectual que ponía a la ciencia y a la racionalidad por encima de la religión.

Durante el Siglo de las Luces surgió la Revolución Francesa que trajo consigo la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, publicada en 1789.

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Los derechos universales de dicho documento no se hicieron extensivos a las mujeres por no contener la palabra “mujer y ciudadana”.

En forma de protesta, una destacada escritora que firmó bajo el pseudónimo de Olympe de Gouges (Marie Gouze) publicó la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, lo que dio paso a la primera ola del feminismo en Europa.

“Los grandes filósofos ilustrados, por ejemplo Kant, no creían que las mujeres fuesen seres humanos, no creían que las mujeres tuviesen dignidad porque la dignidad era un atributo de seres racionales y como las mujeres no eran pensadas como tal, pues no tenían dignidad, no eran autónomas”, explica Amneris Chaparro, investigadora de temas de género en la UNAM.

Es por eso que el feminismo se considera el nacimiento de un proyecto intelectual y político que busca resarcir las falacias e impulsar la vida activa de las mujeres, explica Chaparro.

La primera ola

Gracias a los feministas que criticaron el proyecto ilustrado, surgió la llamada primera ola del feminismo, en el siglo 19, en Estados Unidos y algunos países de Europa.

“Los primeros pasos que dieron las feministas ilustradas en Europa dieron pie a un feminismo más en forma. Las mujeres se reunían ya en salones a discutir temas importantes”, señala la académica de la UNAM.

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Fue hasta 1848 con la “Declaración de los Sentimientos en Seneca Falls” que nació el movimiento sufragista, el cual marca el inicio formal de la primera ola del feminismo y en donde se demandaban derechos políticos, pues en ese entonces las mujeres eran consideradas un apéndice de sus respectivos maridos.

“La historia de la humanidad es la historia de las repetidas vejaciones y usurpaciones perpetradas por el hombre contra la mujer (...) Nunca le ha permitido que la mujer disfrute del derecho inalienable del voto. La ha obligado a acatar leyes en cuya elaboración no ha tenido participación alguna (...) Habiéndola privado de este primer derecho como ciudadano, el del sufragio (...) Si está casada, la ha convertido civilmente muerta, ante los ojos de la ley”, se lee en dicha declaración.

La mayoría de las mujeres que luchó por el derecho al voto no pudo ejercer el sufragio, pues este fue reconocido hasta 1893 en Nueva Zelanda, hasta 1916 en Estados Unidos y en 1918 en Alemania y Gran Bretaña. En México, el derecho al voto se ganó hasta 1953, durante el gobierno de Adolfo Ruiz Cortines (sí, nuestras abuelas y madres nacieron en un país donde no podían votar).

La lucha sufragista fue escandalosa, pues las mujeres se encadenaban en los parlamentos, había marchas y salían a demandar derechos políticos.

La segunda ola

Ya en el siglo 20, comenzó la entrada paulatina de las mujeres a las universidades, donde comenzaron a interrogar cómo han sido vistas en la sociedad.

estos cambios también implicaron un cambio en la vestimenta: usar pantalones para una mujer era algo impensable.

La publicación del libro El Segundo Sexo de Simone de Beauvoir, en 1949, fue la bandera de la segunda ola del feminismo. En él, la autora hace una crítica a la sociedad, pues aunque las mujeres ya tenían derechos ganados, seguían sin poder acceder a ciertos puestos de trabajo y tenían una doble carga en el hogar, espacio al cual, se decía, pertenecían.

Durante la Segunda Guerra Mundial, muchas mujeres tuvieron que usar pantalones para tener mayor movilidad al realizar los trabajos que hacían cotidianamente los hombres mientras ellos estaban en la guerra. A finales de los años 40 y principios de los 50 también comenzó la popularización del bikini.

“Esta va a hacer una bandera en la segunda ola del feminismo, cuya cresta más importante en los años 70, donde también surgen otros movimientos sociales como el hippie, el ambientalista”, explica Amneris Chaparro, quien indica que la particularidad de esta ola del feminismo recae en la visibilización de los problemas de las mujeres en la esfera política. “Lo personal es político” fue el lema de la lucha feminista en el siglo 20.

Dentro de los logros alcanzados está el cambio en la legislación estadounidense en donde hasta la década de los 70 el abuso sexual contra mujeres por parte de sus parejas no era considerado un delito.

Además, las mujeres adquieren mayor control sobre su cuerpo y sexualidad con la aparición de la píldora anticonceptiva y surgen los movimientos contra los cánones de belleza femenina.

La tercera ola

Aunque algunas estudiosas no lo consideran como una ola, en los años 80 y 90 también hubo una lucha feminista dentro de las instituciones.

“La tercera ola quizá no es tan abrupta como las dos anteriores, es mucho más serena, pues se refiere a la institucionalización del feminismo en las universidades y en los gobiernos”, explica Amneris Chaparro.

Esta institucionalización se debe a que algunas mujeres feministas se dedican a los estudios de género o incursionan en las esferas gubernamentales.

¿Y ahora?

En los últimos años han surgido movimientos feministas como el Me Too, en 2017, el cual nació para denunciar casos de acoso y abuso sexual, y el más actual: la Marea Verde, en Argentina, que impulsa la legalización del aborto. Ambos llegaron a México.

En marzo de 2018 empezó el debate en Argentina para la legalización del aborto. Miles y miles de mujeres con un pañuelo verde salieron a las calles para exigir que se les diera el derecho a decidir sobre sus cuerpos y maternidad. Se hicieron llamar la Marea Verde.

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El 9 de agosto, tras meses de debate, los legisladores argentinos rechazaron la legalización del aborto. “¡Será ley!" gritaron las miles de mujeres afuera del Senado argentino, país en el que la legislación punitiva contra el aborto data de 1921.

El apoyo a la Marea Verde llegó también a México, en donde el aborto libre, gratuito y seguro es legal únicamente en la Ciudad de México, en donde se legisló a favor en abril de 2007.

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En estos movimientos, el uso de internet y las redes sociales ha permitido que estos movimientos se extiendan a otras sociedades y se impulsen de manera global, han permitido la creación de redes y la visibilización de problemas en común.

El debate alrededor del aborto ha surgido de nuevo en el país y no por buenas razones, pues el tema volvió a ser debatido porque recientemente en Nuevo León se aprobó que la vida sea protegida desde la concepción, criminalizando así a las mujeres que deciden sobre su cuerpo.

“Estamos en la presencia de algo nuevo que todavía se está definiendo y ese algo nuevo obedece a la tradición intelectual y política del feminismo, habiendo detonadores como la violencia feminicida y la lucha por la homologación de las leyes a favor del aborto”, explica Amneris Chaparro.

Para los legisladores mexicanos el tema no es una prioridad, se prevé que este será debatido hasta el próximo periodo de sesiones. En contraste, para miles de mujeres sí lo es, como lo mostraron el 8 de marzo pasado, cuando se dio una de las convocatorias más amplias, por un ambiente libre de violencia y derechos a su salud reproductiva.

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