Si fuiste al Corona Capital, tal vez te topaste con un grupo de jóvenes que llevaba unos chalecos o mochilas futuristas; si te quedaste con la duda, te decimos qué hacían ahí: eran personas sordas e hipoacúsicas que aunque sus oídos captan poco o nada de la música que rige en el festival, esto no fue impedimento para sentir cada una de las canciones.

Esta idea de llevar una experiencia sensorial a chicas y jóvenes que tienen problemas de audición nació de la asociación civil Silencio. Marialaura López, la fundadora, explicó a mexico.com de qué va este proyecto tan noble.

“Lo que queremos como fundación es hacer incluyente el entretenimiento. Nos dimos cuenta de que la Ciudad de México tiene la agenda de conciertos y la oferta cultural más basta del mundo y aún así no hay accesibilidad para gente hipoacústica o sorda”, explica.

Posted by Silencio AC on Monday, November 19, 2018

Marialaura, o Wawa, como le dicen sus amigos, también utiliza aparatos para escuchar mejor. Fue justo en el concierto de Radiohead de 2016 —en el Palacio de los Deportes— que salió molesta porque el sonido rebotaba tanto que le fue imposible disfrutarlo con sus aparatos. Entonces, se le ocurrió la idea de crear un sistema de experiencia no solo para quien tiene dificultad para escuchar, sino también para quien ha perdido del todo el oído.

Los hipoacústicos somos los que tenemos una disminución auditiva, que es mi caso, y es frustrante venir a un festival y encontrar tantas limitaciones.

Marialaura López, la fundadora de Silencio A.C.

¿Por qué un sordo iría a un festival de rock?

Esta es la pregunta que muchos harían al respecto. ¿Por qué si alguien no puede escuchar la música, se le invita a un festival de rock? La respuesta la tiene Marialaura.

“La música no solo se escucha, también se siente, sobre todo las frecuencias graves, vibran y se sienten, se percibe más cerca de las bocinas y hasta es posible sentir un airecito. Cuando se es hipoacústico o sordo, se vuelve más sensible a eso. Igual cuando la gente brinca y retumba el piso, o cuando se mueve el líquido de un vaso que se tenga en la mano”, asegura al respecto de cómo todas esas sensaciones hacen que también se pueda vivir un festival como el Corona Capital.

Posted by Silencio AC on Monday, November 19, 2018

Con este proyecto yo quise habilitar este tipo de shows a personas hipoacústicas o sordos, para que pudieran disfrutar.

Marialaura López, la fundadora de Silencio A.C.

Es el primer festival que Silencio A.C. realiza este esfuerzo, “pero la idea es que sea un punto de partida para comenzar a hacerlo en la mayoría de los festivales, conciertos o eventos”, añade Wawa, quien también se encarga de reunir fondos para hacer crecer su proyecto.

Para este Corona Capital, parecía que iba a ser muy sencillo encontrar jóvenes que quisieran experimentar con los chalecos, pero no fue del todo así.

Alejandra Sánchez, Marilaura López, Carmen Olmos
Alejandra Sánchez, Marilaura López, Carmen Olmos

Carmen Olmos Zavala, otoneurofoniatra y parte de Silencio A.C., explica que invitar a una persona sorda a un concierto musical es algo muy difícil: “En la primera semana que pusimos la convocatoria no tuvimos ni una respuesta, fue hasta que lo puse yo personalmente (que ya me conocen como Carmen la de audiometría) que se generó respuesta. Hicimos pruebas con las mochilas y los chicos, les expliqué en qué consistía y qué iban a sentir para que se animaran”.

Al final, lograron reunir un grupo de 30 sordos e hipoacústicos de entre 18 y 40 años, algunos ya habían ido a conciertos antes, otros estaban descubriendo lo que es ir a un festival de rock.

Presenciaron a las bandas del escenario principal como Sparks, Bastille, The Kooks, Robbie Williams, San Fermín, The Neighborhood, Imagine Dragons y MGMT, con este último grupo (conformado por Andrew VanWyngarden y Ben Goldwasser) tuvieron incluso una convivencia exclusiva en el festival.

Durante la convivencia, los chicos elegían una canción y la sentían a través de los chalecos, mientras que Andrew y Ben participaban también. Una experiencia que jamás habían sentido, pues suelen hacer música, pero no sentirla tan a ras de pie como ahora.

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Imagine Dragons signado en #LSM 📹@cp04040

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¿Cómo funcionan estos chalecos?

Las mochilas o chalecos tienen un rango de alcance de entre 15 y 20 metros, estos tienen que estar conectados a la consola principal con unos transmisores inalámbricos y así se envían las vibraciones al cuerpo de quien los viste.

Y ¿cómo notaron el cambio de los chicos antes y después de usar estos chalecos?, le preguntamos a Carmen: “Confiaron, se permitieron venir, aunque hubo gente que canceló el mismo sábado ante la duda de ‘soy sordo, ¿a qué voy a un festival?’. Para los que sí vinieron ha sido una experiencia increíble; están aprendiendo a diferenciar a vibración que produce un bajo de una batería o un teclado. Están aprendiendo a sentir cosas nuevas. Ellos son súper visuales, hablan con las manos, pero su sensación es la forma en la que escuchan”.

Wawa añade que ella notó un cambio total: “Están encantados, ya quieren que sea el próximo evento, quieren que les regalemos la mochila. La experiencia ha sido satisfactoria porque además los acompañan un equipo de siete intérpretes de lenguas de señas, de lo mejor de México”.

Para subsistir, Silencio A.C. tiene una estrategia de invitar a marcas a que se sumen a patrocinar al proyecto. Hacen un mix de voluntariado y fondeo, pero necesitan mucho apoyo para seguir brindando estas experiencias. “Hemos visto que las marcas le destinan tanto, pero tanto presupuesto al entretenimiento que sí debería de ser una parte importante volverse incluyentes. Mantener esto no es barato, todas nosotras tenemos trabajos aparte, pero la intención es que este proyecto en particular nos ayuden a financiarlo las marcas”, concluye Wawa.

Silencio A.C. es una fundación que nace con el propósito de hacer incluyente el entretenimiento para sordos e hipoacúsicos a través de experiencias sensoriales y con tecnologías de accesibilidad. Además, tiene el compromiso de concientizar a la población joven sobre los riesgos de la pérdida auditiva inducida por ruido.