El marakame Margarito Díaz González, guardián del suelo sagrado wixárika asesinado de un disparo en la cara la noche del sábado 8 de septiembre, era un hombre que luchó hasta la recuperación de suelo sagrado de Tatei haramara, en la Isla del Rey, en San Blas, Nayarit.

El asesinato de este representante del pueblo huichol conmovió a la comunidad wixárika, en Aguapila, municipio del Nayar.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos condenó los hechos este miércoles y solicitó al gobierno de Nayarit dar con los responsables y presentarlos ante la justicia para que sean sancionados.

Ante el daño irreparable, pidió al gobierno tomar medidas cautelares para proteger a sus familiares

La CNDH informó que Margarito Díaz se encontraba en defensa del territorio ante la construcción de la presa de almacenamiento ‘La Maroma’, en San Luis Potosí, por lo que pidió a autoridades no omitir este tema como línea de investigación.

El cercado del Tatei Haramara

Margarito Díaz conformaba la Unión Wixárika de Centros Ceremoniales de los estados de Jalisco, Durango y Nayarit, A.C. que en 2013 logró que el pueblo huichol obtuviera el título de propiedad de su lugar sagrado “Tatei Haramara”, ubicado en la Isla del Rey, municipio de San Blas, en Nayarit.

Tatei Haramara es una zona sagrada dentro de la cosmovisión religiosa del pueblo wixárika y representa, en su cosmogonía, la puerta de entrada al quinto mundo y donde el sol tiene que luchar al ocultarse para renacer cada día por Wirikuta, donde transitaron sus ancestros.

Después de años de lucha, el pueblo huichol logró recuperar esa zona, ubicada en una isla de San Blas en 2013. Margarito Díaz participó en esta lucha como marakame integrante de la Unión Wixárika de Centros Ceremoniales de los estados de Jalisco, Durango y Nayarit, A.C., informó la CDI de Nayarit.

Margarito, junto con otros marakames, recorrió kilómetros de la tierra Wirikuta, incluyendo Real de Catorce, en defensa del suelo sagrado y denunciando la presencia de empresas mineras.

Recientemente, también promovía que el Tatei Haramara tuviera cerco porque el ririki —pequeña construcción para depositar ofrendas— se había quemado en algunas ocasiones y personas ajenas a esta zona entraban libremente.

La Delegación de la CDI dijo a mexico.com que Margarito Díaz había ido con ellos días antes del asesinato para gestionar el cercado de la zona, pues ya tenía el carácter de propiedad privada.

Margarito Díaz vivía con su esposa en la comunidad de Aguapila, cerca de la presa del mismo nombre, a unos 40 km de la ciudad de Tepic. El marakame se dedicaba principalmente a la pesca, la agricultura y tenía animales de granja. El nombre es el de un guardián del suelo sagrado y la cultura wixárika. Es un hombre espiritual que puede ayudar en sesiones de sanación.