La aventura de María Trinidad Matus, una cantante y música de 25 años, terminó en tragedia: fue asesinada mientras vacacionaba en Costa Rica.

María, quien se hacía llamar Sirena, quiso hacer este viaje sola y, para algunos usuarios de redes, esta decisión causó su muerte.

“Pues no chinguen, están viendo que las tendencias son feminicidios y todavía se aventura sola” o “Es sentido común, si sabes que hay una graaan posibilidad de que te pase algo, no lo hagas”, son algunos de los comentarios compartidos en redes sociales sobre el caso.

Revictimizar a alguien es cuando una autoridad o la sociedad juzga, señala y victimiza a una persona por haber sufrido un acto de violencia sexuales o de género.

“Ellas lo provocan”

En la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2017, realizada por Inegi, Conapred, CNDH y la UNAM, se revela qué porcentaje de la población en México responsabiliza a las mujeres de los actos de violencia en contra de ellas mismas.

El 18% de los hombres mayores de 18 años dice estar de acuerdo con la frase “Algunas mujeres que son violadas es porque provocan a los hombres”. Lo peor es que 12% de las mujeres opina lo mismo.

El caso de Sirena no es el único que ha sacado a flote lo peor de los mexicanos y la cultura machista en el país.

Lesvy

Lesvy tenía apenas 22 años cuando, según autoridades capitalinas, decidió ahorcarse con un cable de teléfono en Ciudad Universitaria.

La versión oficial de las autoridades concluyó que la joven se suicidó frente a su novio, Jorge Luis, con quien había sostenido una fuerte pelea minutos antes de su muerte e incluso había recibido, según grabaciones del campus universitario, un cadenazo por parte del sujeto, acusado en un primer momento, de homicidio doloso por omisión (pues pudo haber evitado la muerte de Lesvy); sin embargo, el caso fue reclasificado como feminicidio.

Los comentarios en contra de Lesvy no solamente llegaron por parte de los ciudadanos, sino también de las autoridades encargadas de investigar el caso, específicamente de la Procuraduría General de Justicia de Ciudad de México, instituciones que mediante sus redes sociales dieron datos de la vida privada de la joven que solo victimizaban más a Lesvy.

La Procuraduría difundió que la víctima no estudiaba en CU.

Así como el tipo de empleo que tenía su pareja.

Además indicó que la joven presuntamente había consumido alcohol y drogas antes de su muerte.

La difusión de datos que no aportaban nada sobre la investigación del caso y solo destacaban la condición social de la víctima, la de su pareja y su nivel de estudios fue duramente criticada por la opinión pública.

El entonces jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, aseguró que se tomarían cartas en el asunto, mientras que Rodolfo Ríos, el entonces titular de la PGJCDMX, admitió que esta información no eran relevante en la indagatoria. A los pocos días, la vocera de la Procuraduría, Elena Cárdenas, renunció al cargo.

Mara

Después de salir de una fiesta, Mara Castilla, de 19 años, decidió abordar un Cabify en Puebla. La joven desapareció y su cuerpo fue encontrado una semana después, en el vecino estado de Tlaxcala.

Originaria de Veracruz, Mara se encontraba estudiando Ciencia Política en la capital poblana, cuando el 8 de septiembre abordó una unidad de Cabify que nunca la dejó en su destino; el chofer, aprovechando que Mara se quedó dormida, se dirigió a un motel, donde presuntamente abusó de ella y la mató.

Y aunque Mara fue la víctima, para muchos la joven también fue culpable.

Cuando se despoja de responsabilidad a los perpetradores

Geru Aparicio Aviña, maestra victimóloga por el Instituto Nacional de Ciencias Penales y directora de la consultoría de derechos humanos Resarcire, explica que ante un crimen tan atroz como un feminicidio, a muchas personas les cuesta procesar estos hechos y presentan una distorsión cognitiva, lo que ocasiona que terminan justificando el delito y culpan a la víctima.

La psicóloga añade que estos actos despojan de responsabilidad a los perpetradores.

Quien invisibiliza a los perpetradores, se colude con ellos. Cualquier discurso que culpe a víctimas es complicidad simbólica feminicida. Ser consciente de postura, fomenta o disminuye la apreciación colectiva sobre los feminicidios, toda persona puede ayudar a su erradicación”, agrega Aparicio.

No más casos como el de María, no más casos como el de Lesvy y no más casos como el de Mara. Las mujeres no son las culpables.