“Hoy empieza mi viaje sola, después de muchísimo tiempo de haber deseado irme por el planeta a viajar sola, por fin lo hago. Llegó la hora de llenarme de naturaleza. Costa Rica, ¡pura vida!”, escribió María Trinidad Matus Tenorio en su Facebook antes de partir el 26 de julio. Con una mochila más grande que su espalda, sonriente, Sirena —como también le conocían— decidió emprender una travesía de la que no volvió.

De acuerdo con los diarios locales, el domingo 5 de agosto, a las 3 am, ocurrió el asesinato de Sirena. La chica mexicana de 25 años murió, al parecer, de asfixiada, cuando uno de los dos asaltantes que la interceptaron en la playa la sumergió en el mar. La agencia EFE informó que la Fiscalía de Costa Rica atribuyó a dos sospechosos los delitos de abuso sexual y homicidio en perjuicio de ella, quien apareció muerta en la playa. Ella irónicamente amaba el mar tanto com ser libre y viajar.

Este viaje de Sirena en Costa Rica estaba predestinado a ser en solitario, como uno de tantos que diversas mujeres en el mundo deciden emprender. Apenas unas fotos en su Instagram narran esa historia trunca. A modo de acompañamiento, mujeres viajeras nos compartieron sus experiencias andando a solas por México o por el mundo, “un privilegio” y “un derecho” que debería terminar siempre en una experiencia grata, como ellas mismas lo explican.

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Nosotras también viajamos solas


Liz Castillo

Cuando viajas acompañada, nadie te pregunta por qué lo haces, pero cuando vas sola, causa bastante extrañeza, sin importar el lugar donde te encuentres. Yo he viajado sola por más de 10 años y por más de 30 países y debo de confesar que nunca he tenido el menor problema por el hecho de ser mujer, no ha pasado de una invitación no deseada o un grito por ahí. Sin embargo, debo confesar que todos los días, al despertar, debo pensar en qué ropa me voy a poner, si es adecuada para no llamar tanto la atención, si es “propia”, si no es muy escotada, si no es muy corta… También tengo que pensar si pagar más por el hecho de dormir en una habitación donde habrá solo mujeres (para sentirme más segura).

Es tedioso responder “por qué viajo sola”. Algunos lo toman como que lo hago porque no tengo novio, familia o amigos. Más de uno lo pregunta con lástima. Yo hace más de 10 años decidí que quería viajar sola. Y ante los que no me conocen, debo de justificarlo, porque si me pasa algo en el viaje, será mi culpa, por haberme ido sola. Al parecer, es más fácil culpar a una mujer por estar viajando sola y hacer lo que quiere, que pensar que el mundo aún está lleno de lugares donde la delincuencia es un gran problema, y donde una mujer sola sigue siendo un objetivo de mayor riesgo que un hombre solo o un grupo de personas.

*Liz es vlogger de viajes, los documenta en Mundukos.

Magdalena Carreño

Decidí viajar sola porque en muchas ocasiones no había personas que se ajustaran a mis tiempos e itinerarios. Para no quedarme con las ganas, decidí hacerlo sola y han sido grandes experiencias que me han marcado de manera muy profunda en cuanto a conocer gente, a quitarme prejuicios, a ganar confianza, y muchas veces a interiorizar cosas que me estaban pasando en ese momento en que decidí hacer el viaje.

Al viajar sola siempre hay nervios, sobre todo cuando es un lugar donde no hablan mi idioma, pero parte de ese nervio y quitármelo son esas ganancias que se obtienen con estas experiencias. Las advertencias que se hacen son las típicas que nos hacen aquí: que no podemos ir al cine solas, al andar por la calle...

Lo que le pasó a Sirena me tiene muy molesta, sobre todo por los comentarios que han hecho al respecto, de que no podemos o no debemos hacer las cosas solo por nuestro género. Eso es algo que me enfurece. A nadie debería quitársele el derecho de poder viajar, de conocer otros lugares y sobre todo tener la confianza que brindan esos viajes después de realizarlos. Nadie debería decirnos que no a ese derecho.


Mariana Agüero

Decidí que mi primer viaje al extranjero fuera solo conmigo y nadie más. Fui a Washington DC, en Estados Unidos. Debo decir que sí sentí miedo, sobre todo al llegar al área de migración, cuando un agente me cuestionó por qué viajaba a esa ciudad y yo sola; mi respuesta fue que simplemente estaba de vacaciones. Él no lograba entender por qué no iba con novio o con amigos, y menos que fuera a encontrarme con un amigo allá. Los prejuicios sí existieron, varias personas me dijeron que qué pensaba mi novio al respecto de irme sola, si me había “dado permiso”. Y aunque mi novio jamás se pronunció al contrario, muchos se sorprendían por ello, de que no me reclamara o estuviera celoso de que fuera a visitar a un amigo.

Lo de Sirena es muy triste, más lo que le dice la gente al respecto de que vestía “provocativa”, que ella se lo buscó por irse sola. Son comentarios que no deberían existir, pero es la triste realidad que vivimos las mujeres día con día. Ojalá que se acabe algún día el machismo (incluyendo a las mujeres machistas).


Cynthia Cordero

Me gusta viajar sola porque tengo la libertad de decidir a dónde ir, qué comer, dónde dormir y por no estar atada a lo que otra persona quiera hacer. Claro, hay veces que tampoco hay con quién viajar y por eso lo he hecho sola. Mi esposo, mi papá, mi mamá, mis amigos, mis hermanos me han advertido que no lo haga; tienen miedo de que algo me pase por el tema de la violencia. Y sí he sentido miedo, en el trayecto de los autobuses por la noche, cuando no se sabe quién puede subir, o mismo si el del autobús me puede hacer algo, pero lo he resuelto calmándome, durmiendo y pensando en que todo va a estar bien.

Existen prejuicios alrededor de que una mujer viaje sola, pues dicen que no podemos defendernos, que damos lástima (porque no tenemos con quién hacernos compañía), que estamos locas, que somos libertinas...

En el caso de Sirena, el problema no es de ella, es la sociedad que no reconoce que la causa de la muerte es un acto de violencia y que así como ella, todos tenemos la libertad de viajar sin el miedo de sufrir una agresión o terminar asesinadas.

María Arroyo

Tengo varios años viajando sola, a veces por trabajo, a veces por necesidad (porque nadie ha querido acompañarme). Mi viaje sola más significativo fue cuando terminé una relación amorosa, estaba planeado para ir con mi exnovio, pero al final, la relación se rompió y decidí no quedarme a sufrir. Así que visité cuatro países por mi cuenta, con mi itinerario, con mis tiempos. Ir sola fue un aprendizaje personal muy fuerte.

En mi familia tengo una tía que ha viajado sola muchas veces y de ella aprendí a hacerlo. El miedo siempre está latente al ir sin compañía, pero creo que eso solo me ha hecho más valiente. He pasado días sin cruzar una palabra, solo escuchando mi mente. Al viajar sola está la posibilidad de hacer lo que quiera, ir a mi ritmo, comer lo que se me antoje y, a la vez, permitirme conocer gente nueva, algo que no pasaría si voy con amigas o familiares.

El caso de Sirena en Costa Rica puede poner a discusión el peligro de que una persona viaje sola, pero me parece que se está enfocando mal, pues el que una mujer ande sola por el mundo no es un delito, es un derecho. La inseguridad y la violencia de género en México, en Costa Rica o cualquier otro país es lo que deberíamos reprochar. Las chicas que viajan solas no deberían ser asesinadas, no deberían ser juzgadas por “atreverse” a viajar sin la compañía de un hombre.

Paola Vega

A ella no le preguntamos, pero compartió su testimonio en Facebook. Paola Vega es Diputada (2018-2022) del Partido Acción Ciudadana por San José, Costa Rica. Es una joven politóloga de 31 años, ambientalista y feminista que este 8 de agosto lamentó la muerte de Sirena y de Arantxa, la chica española que fue abusada sexualmente y asesinada también en las playas de este país.

Lo que más me gusta en la vida es viajar sola. Disfruto siempre de sentirme libre y recorrer todos los paises con la...

Posted by Paola Vega on Wednesday, August 8, 2018