La ambientalista Gabriela Baeza se hizo la pregunta “¿puedo vivir sin generar basura?” y lleva dos años sosteniendo su respuesta. Su caso es similar al de Lauren Singer, una neoyorkina que cobró fama porque la basura que no logró recicla en cuatro años podía caber en un frasco de 16 onzas (poco menos de medio litro). Así de estricta era su vida libre de desperdicios contaminantes.

En mayo de 2016, a Gabriela Baeza le cayó el veinte de que la mejor manera de ayudar al planeta era generando el mínimo de residuos posible en su vida diaria. Así se integró a un estilo de vida que es tendencia global —Zero Waste (Cero Residuos o Desperdicios)— y empezó su propio esfuerzo de divulgación al respecto. Proyecto Cero Basura combina un blog y un cortometraje documental para contarle al mundo que sí se puede vivir sin generar basura.

“Para mí, descubrir este estilo de vida fue más como una cosa espiritual que me hizo estar muy en paz porque era una forma directa de decir ‘bueno, no voy a dejar un legado de basura’,” cuenta Baeza en entrevista con mexico.com. “Ante el caos en el que vivimos, yo no puedo cambiar al gobierno ni a las empresas, pero sí puedo cambiar lo que estoy haciendo”.

“Desde que inicié este proyecto mi visión de la basura (y sobre todo de los procesos industriales) ha cambiado mucho:¿Por qué todo tiene que estar empaquetado? ¿Por qué tenemos que cambiar de celular, auto, zapatos, sólo porque lo dicta la moda? ¿A dónde va a parar el kilo y medio de basura que producimos los chilangos al día? ¿Por qué siempre te dan una bolsa de plástico?”, fueron algunas de las preguntas que se hizo. La respuesta a todas ha sido la forma en que ahora lleva su vida.

Camino más largo, pero más satisfactorio

Con estudios en Ciencias Ambientales y una maestría en Desarrollo Sustentable, Gabriela está consciente del daño que la humanidad le está haciendo al planeta. Por ejemplo, de acuerdo con la campaña Mares Limpios de ONU Medio Ambiente, cada año al menos ocho millones de toneladas de plástico terminan en el mar. Estos residuos impactan los ecosistemas pues envenenan a la fauna local y contaminan los recursos naturales.

“Cuando una está metida en estos temas escuchas sobre la extinción de la vaquita, de otras especies, el cambio climático, las petroleras… resulta súper abrumador y medio depresivo”, explica Baeza, quien a pesar de las pobres expectativas, no se rinde en su lucha por un mejor futuro para el medio ambiente. “Las cosas de ciencia no tienen tanta divulgación, entonces la población no entiende la magnitud de la problemática ambiental”.

A Gabriela Baeza le cayó el veinte gracias a una compañera de investigación. “Yo antes escuchaba sobre el movimiento y pensaba que era un experimento bonito”. Mientras trabajaban en un proyecto para calcular cómo obtener más energía de los residuos orgánicos —transformándolos en biogases—, su compañera le dijo que tras hacer todos los cálculos, la mejor tecnología era no producir el residuo en primer lugar.

¿Y yo qué hago?

La raíz del Zero Waste es la acción individual: “así es como las empresas pueden ver que hay un nicho de personas interesadas en adquirir un servicio o productos con alternativas más responsables hacia el medio ambiente”.

Proyecto Cero Basura está pensado para inspirar al público a seguir los preceptos del movimiento:

Rechazar: aprender a no aceptar basura en potencia.

Reducir: ser conscientes del consumo propio y utilizar economía colaborativa.

Reutilizar: despedirse de los desechables y comprar por calidad y no cantidad.

Reciclar: en términos de energía e impacto ambiental, este debe ser el último paso.

Reincorporar: regresar los residuos orgánicos a la naturaleza.

¿Políticas públicas?

El reto va más allá de la vida cotidiana, pues involucra políticas públicas y la estructura económica actual. “Se necesita un cambio de paradigma que permee a las políticas públicas, porque estas se enfocan en qué hacer con el residuo una vez que lo tiene y no, se trata de ir a la fuente: restaurantes, comercios, negocios”, agrega Baeza. “Evitar el desperdicio de alimentos. Suena lógico, pero no está reflejándose en políticas públicas”.

Para Gabriela Baeza, todo está en el sistema económico lineal. “Necesita transformarse a un sistema circular, distinto de lo que ocurre ahora: compras, usas, lo tienes ocho meses y se va a la basura”. La tendencia es buscar nuevos caminos, como la fabricación de productos modulares, esquemas de renta, entre otros.

Si quieres inspirarte en su estilo de vida y lograr disminuir tu huella contaminante, síguela en su canal de YouTube o su cuenta de Instagram.