El comunicado es conciso —siete líneas—, pero viene de la Organización de Naciones Unidas (ONU), quien pone el foco en una problemática que en el último mes se ha cobrado la vida de al menos 10 personas trans en México. Esta organización condenó “el asesinato de Alaska Contreras Ponce, quien fue torturada y asesinada en el municipio Martínez de la Torre, Veracruz (...) ella había sido elegida Reina Gay 2018 del municipio”.

La ONU agrega que “es imperante que las autoridades lleven a cabo una investigación exhaustiva de éste y todos los casos similares y castiguen a los responsables para comenzar a poner fin a la impunidad que alienta y fomenta estos crímenes”.

Alaska era transexual. La noticia de su asesinato adquirió notoriedad en la prensa, pero su caso es otro más en una trágica lista. mexico.com realizó un recuento y ubicó otros nueve asesinatos en los 42 días anteriores a que se encontrara el cadáver de Alaska, este 25 de julio.

Se trata de Katty N., en Morelos. Alexa Gutiérrez, en Aguascalientes. En Estado de México, tres casos: Chanel y dos cadáveres sin identificar. Alexa Altamira, en Guanajuato. Otras dos trans muertas sin identificar en Colima y Michoacán, y Nataly Briyith en Chiapas.

¿Por qué conocemos el caso de Alaska y los demás no?

Ophelia Pastrana, una de las dos trans nombradas en 2017 entre las 100 mujeres más poderosas de México por la revista Forbes, atribuye al clasismo el hecho de que algunos asesinatos sean más mediáticos que otros.

“En el trato que se ha dado en los medios, Alaska es una persona de sociedad. Es como la diferencia entre que asesinen a un trabajador de Silicon Valley o al jardinero”, contesta rotunda. “Tiene mucha más visibilidad, ya que no es el cuento de otra sexoservidora asesinada, sino el de una mujer que salía adelante con su talento. Para las mujeres que hacen sexoservicio, se medio normalizó que lo van a pasar mal”.

De acuerdo con datos que nos facilitó el Centro de Apoyo a las Identidades Trans, de los 422 asesinatos que han documentado de 2007 a 2017, los dos últimos años han sido los peores. El 2016 tiene 80 crímenes, y 2017, 59. En su análisis, destacan que estos asesinatos tienen en común la impunidad y falta de consecuencias para los responsables. También los ven como un “castigo social” a las víctimas, con violencia, tortura y exhibición de los cuerpos.

“Tristemente, esto no es una escalada, es el ritmo que llevamos desde hace muchos años, pero como antes no se consideraban transfeminicidios, solo eran asesinatos de hombres y no entraban en la estadística”, explica Pastrana. Este término no existe como tal en ningún código penal en México y hay asociaciones que piden que sean considerados delitos de odio como feminicidios.

De acuerdo con Ana Karen Sánchez, investigadora de Antropología Social en la Universidad Autónoma del Estado de México citada por El Sol de Toluca, la esperanza de vida de las personas transexuales es de 35 años. Pastrana repite este dato y cuenta que entierra a amigas cada año.

“Esto lo podemos atribuir a complicaciones médicas, ya que hay muchos doctores que no atienden mujeres trans, y a suicidios, pero la gran mayoría son homicidios”, asegura, “luego nos revictimizan en la prensa. Los asesinatos no son noticias por la muerte, sino porque la víctima era travesti. Como queriendo resaltar que un hombre que se vistió así ya merece ser asesinado. Para mí sería muy cruel que después de haberme matado me quitaran mi nombre de mujer. ¿Qué les cuesta poner en los textos que asesinaron a una mujer trans? Aquí la clave es el término mujer”.

El libro Crímenes de Odio por Homofobia, un concepto en construcción, editado por Letra ese, dedica un capítulo al tratamiento en prensa de estos crímenes. Frente a los de los hombres gays, que son presentados como crímenes pasionales, cuando la víctima es una persona trans los periódicos destacan las alteraciones de género. “Hombre vestido de mujer” es, de acuerdo con su análisis, la descripción central.

“Sabemos que hay un número negro, que por cada caso que se visibiliza, hay dos o tres que no lo hacen”, explica Jazz Bustamante, activista transexual de Veracruz y quien desde 2012 se dedica a la penosa tarea de contar asesinatos de compañeras y otros miembros de la comunidad LGTB+. Ella misma sufrió una agresión grave cuando un hombre fue a donde trabajaba, la estranguló hasta dejarla inconsciente y, tras desnudarla, la llenó de escupitajos. Según sus datos, en 2017, de los 21 crímenes de odio en Veracruz, solo se resolvió un caso.

México, en este sentido, está en la peor área geográfica para ser trans. Según los datos de Observatorio de Personas Trans Asesinadas de Transgender Europe (TGEU), hubo 325 asesinatos registrados de personas trans entre el 1 de octubre de 2016 y 30 de septiembre de 2017. De todos estos, América Latina concentraba 267.

“Yo a Alaska nunca la traté, pero la vez que nos cruzamos fue muy educada y simpática, y amigas en común me decían que era una persona risueña, con muchas ambiciones”, concluye Jazz Bustamante. ”La fiscalía no puede decir en este caso lo que dicen siempre, que como era sexoservidora se lo merecía, que fue un crimen pasional. Además, y si fuera trabajadora sexual, ¿es que no iban a investigar?”.

Crímenes contra personas trans en prensa

  • 14 de junio En El Olimpo, estado de Michoacán, un diario local reportó que se había encontrado el cadáver de una persona trans, con una herida de bala en la cabeza. El texto va acompañado de una foto de la víctima, al lado de un charco de sangre y hablan del cadáver como un “hombre vestido de mujer”.
  • 16 de junio El diario Desastre MX, con información de ColimaNoticias, habla de que en Manzanillo, tirado en una cuneta, se ha encontrado el cadáver de una mujer trans. En este caso, ambos diarios respetan la identidad de género de la víctima.
  • 19 de junio Ese día, Nayali Briyith Sánchez, mujer trans procedente de Honduras pero radicada en Chiapas, fue asesinada en su casa en Tuxtla. De acuerdo con la revista Proceso, Sánchez era sexoservidora y había cerrado la puerta con llave para impedir que, como le había pasado en otras ocasiones, el cliente se fuera sin pagar. Según el colectivo Diana Sacayán, es la quinta mujer trans muerta en Chiapas en lo que va de año.
  • 24 de junio De acuerdo con El Gráfico, una persona trans, Katty N. estaba dentro de un bar en Yautepec de Zaragoza, Morelos. Hacia las ocho de la tarde, mientras estaba dentro, dos hombres entraron en el establecimiento, se dirigieron a la mesa donde estaba y le dispararon al menos dos veces. El diario habla de “hombre travesti” y se destaca que llevaba toda la tarde “tomando bebidas embriagantes”.
  • 25 de junio La noche de ese lunes, la policía derribó la puerta y entró en la vivienda de Alexa Gutiérrez, en el municipio Jesús María, en el centro de Aguascalientes. En esa misma casa, que le servía de espacio para su negocio de estilismo, encontraron su cadáver sobre una cama. Según el forense, la mujer trans fue asesinada de una paliza y los golpes de gracia fueron los que recibió en la cabeza. Según reportan medios locales, los activistas locales pidieron que su caso fuera tratado como un feminicidio. Pero de acuerdo con La Jornada, el fiscal general, Jesús Figueroa Ortega, dijo que sería tratado como un homicidio ya que la figura del feminicidio está “está enfocada en la muerte, privación de la vida de una mujer en particular”, desechando que el caso de Alexa pueda enmarcarse en esta figura.
  • 15 de julio Ese domingo, Chanel estaba en la calle Humbolt, en Toluca, haciendo el trabajo con el que se ganaba la vida. Según reportan los medios locales era sexoservidora. En una esquina, donde se suelen poner las mujeres trans, pasadas ya las 11 de la noche, llegó un hombre y se acercó a hablar con ella. Según publican, discutieron por los precios del servicio y él sacó un arma. Le dio cuatro tiros en el pecho y en el hígado. La ambulancia tardó en llegar 40 minutos y Chanel murió. A los pocos días, asociaciones LGTB+ del Estado de México fueron a la Cámara local y, tras colocar dos banderas arcoíris cruzadas, con el retrato de Chanel en medio, mancharon de pintura roja la fachada del edificio. El cuerpo de Chanel fue llevado a su Veracruz natal. Según los colectivos, la Fiscalía del Estado de México habla del caso como el de un “hombre vestido de mujer”.
  • 22 de julio Alexa Altamirano tenía 21 años. Su pecado fue, aparentemente, querer pasar el sábado como tanta gente de su edad: fue con sus amigos a la feria de Silao, en Guanajuato, donde ofrecía un concierto el cantante Pancho Barraza. La joven trans fue vista por última vez en la madrugada del domingo. Su cadáver fue encontrado en el margen de una carretera. La causa de la muerte fue, de acuerdo con medios locales, un golpe en la cabeza. La mujer trabajaba en una empresa de un parque industrial.
  • 24 de julio Ese martes, en Chalco, Estado de México, se halló el cadáver de una persona trans. Vestía una playera y ropa interior y tenía el rostro cubierto por una bolsa de plástico blanco. De nuevo, los medios que reportaron el cadáver trataron su caso destacando su sexualidad genital.
  • 25 de julio La noche de ese miércoles, la mujer trans Alaska Contreras Ponce o Alaska Bout, flamante Reina Gay 2018 del municipio de Martínez de la Torre de Veracruz, fue encontrada asesinada, semidesnuda y con signos de tortura y un alambre de púas alrededor del cuello. Tenía 25 años y estudiaba estilismo.