La astucia de Vicente Fox para hacer negocios a la sombra del poder no se extinguió con su pensión presidencial. Ese olfato para seguir la ruta del dinero, según soplen los vientos políticos, está intacto: ahora podría representar a la clínica israelí NiaMedic, especializada en el tratamiento del dolor a través del cannabis, para instalarse en territorio mexicano.

La compañía ha puesto a Nir Dror, su oficial ejecutivo en jefe (CEO, por sus siglas en inglés) y a su cofundadora, Inbal Sikorin, al frente de las negociaciones.

NiaMedic se presenta como una firma especializada en apoyar a enfermos, especialmente a los adultos mayores, por medio tratamientos y medicamentos de cannabis patentados. En su sitio web, dicen figurar como una de las primeras empresas del mundo en servir como puente entre la industria de la marihuana y la medicina.

“NiaMedic es una clínica multidisciplinaria con una extensa red de médicos líderes especializados en el manejo del dolor geriátrico, rehabilitación, neurología, psiquiatría y psicogeriatría. Nuestro equipo también brinda tratamientos completos para los ancianos y sus cuidadores”, aseguran.

Esta peculiar clínica inició sus operaciones apenas en enero del 2017, en Israel. Entre sus servicios ofrece, por ejemplo, ayuda para el tratamiento del cáncer y de enfermedades como el Parkinson, así como la esclerosis múltiple.

Esto sucede detrás del escenario. Mientras tanto, Vicente Fox se presenta públicamente casi como un activista. El expresidente ha presionado a los legisladores a través de los medios de comunicación para que apuren la aprobación del uso de la marihuana con fines medicinales. Recientemente, este controvertido personaje organizó en su rancho San Cristóbal el Congreso Internacional Canna México 2019.

Ahí, propuso formar la primera asociación de marihuana en el país: “yo sé que lo que nos falta es unirnos, es indispensable formar desde ya una asociación nacional de cannabis en México y yo solicito que antes de que termine el día nos traigan algunos, los que ya tienen sus ideas, para ir concretando”.

Y agregó con su peculiar estilo bravucón: “con esto vamos a empezar a exigir y a demandar que esto no puede quedar para mañana, que esto tiene que solucionarse lo antes posible, por eso los invito a acercarse y hoy mismo estructuremos algo para lanzarlo y ponernos a trabajar”.

Fox, obviamente, no mencionó una palabra de los negocios que tiene entre manos con la marihuana, aunque para nadie sería un secreto su doble papel. No hace mucho tiempo, el pasado 29 de marzo, Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) reveló que la empresa Kuida Life México —filial de Khiron Life Siences Corp— de la cual Fox es miembro de su junta directiva, será investigada por presuntas irregularidades para la obtención de los permisos para comercializar productos a base de cannabis.

La información expuesta por el reportero Daniel Melchor indica que, en total, serán 10 las compañías sujetas a revisión por parte de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

Vicente Fox se ha manejado como un experimentado equilibrista que ha conseguido el contrapeso ideal argumentando —entre otras cosas— que, aprobar por lo menos el uso de la marihuana para fines medicinales, representará un golpe al corazón del narcotráfico, ya que impactaría directamente en sus finanzas.

El pasado 28 de febrero, Fox comentó a La Jornada que ahora se dedica a promover productos médicos fabricados con derivados de la marihuana porque no tiene dinero para invertir en otra cosa.

“Soy pobre, me quedé sin pensión y soy honesto”.

Dos meses más tarde, mágicamente, el futuro económico de Fox tomó rumbo y claridad. Durante la inauguración del Congreso Internacional Canna México 2019 anunció que sobre los terrenos del Centro Fox se instalará un invernadero con la más alta tecnología para producir marihuana y a la vez hacer investigaciones científicas sobre el uso de esa planta a la cual calificó como “maravillosa”.

¿Y quién podría ser el inversionista en esta aventura si el ex presidente ha dicho que ya es pobre? ¿De dónde sacará esa tecnología? Coincidencias de la vida: la empresa NiaMedic, la misma que ahora lo ha buscado como negociador o promotor en México, tiene más de una década abocada a la investigación en cannabis medicinal.

En su sitio web, incluso presumen ser los líderes entre la comunidad científica para impulsar los tratamientos de cannabis en los servicios de salud. Además, también han desarrollado productos de cannabis medicinales específicamente diseñados para hogares de ancianos, hospitales y compañías farmacéuticas.

Sí, hablamos de la misma “planta maravillosa” a la que se refirió Fox. Sí, se trata de invertir en la investigación científica y en el tratamiento de los enfermos como lo propuso Fox. La empresa y el otrora mandatario, comparten la misma idea.

Mientras tanto, Fox sigue exhibiéndose como un activista. Ante los medios de comunicación se dedica a presionar a los legisladores. Pero los senadores no llevan tanta prisa. Según ellos, quizá para octubre podría aprobarse el uso medicinal de la marihuana.

¿Resistirá Fox los días que restan a mayo y cinco meses más? Parece que no le quedan muchas alternativas. Nada le impide —como él lo dice— dedicarse a lo que le venga en gana, pero también habrá que escuchar a Fox como a un actor en escena que representa un doble papel.

Cuando algo no sale conforme a sus planes, algunas veces responde con fiereza. El odio que destila contra Andrés Manuel López Obrador por la política energética tiene algo más de fondo que el destino del país: antes de concluir el sexenio anterior, Vicente Fox se convirtió en cabildero de la entonces naciente empresa petrolera llamada E.I.M Capital.

Esta firma estaba dispuesta a competir en las rondas para la perforación de pozos por medio del fracking, una técnica que permite extraer gas y petróleo del subsuelo a través de aparatos que inyectan a presión algún material para que las rocas del interior de la tierra liberen lo que las empresas esperan.

Fox cabildeó personalmente ante la Comisión Nacional de Hidrocarburos para que la ronda de licitaciones sobre el fracking se lanzara cuanto antes, pero no pudo. En el ambiente hubo resistencia por parte de grupos ambientalistas por la contaminación del agua y la tierra.

El 4 de febrero pasado, López Obrador reiteró que no habrá fracking en México, al menos durante su gobierno. “No al fracking, ese es el compromiso. A lo mejor por la inercia se estableció el uso de esa tecnología para la extracción de petróleo o gas, pero no se va a usar. Es un compromiso. Somos ambientalistas auténticos", enfatizó durante su rueda de prensa matutina.

En el libro Fox: negocios a la sombra del poder, escrito por Raúl Olmos y Valeria Durán, se documenta cómo el expresidente se llevaría un porcentaje por los contratos que consiguiera E.I.M Capital tras las reformas impulsadas por el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Ahora, Fox ataca un día sí y el siguiente también cada decisión de López Obrador en materia energética. Como decían los abuelos: el interés tiene pies.