Luego de seis años en los que la Ciudad de México fue perdiendo su tranquilidad, la inseguridad se fue apoderando de las calles y los delitos de alto impacto se volvieron los inevitables temas de conversación en todos los hogares, este miércoles Claudia Sheinbaum inicia su gestión al frente de la Ciudad de México como la primer jefa de Gobierno de Morena.

Claudia tiene la gran ventaja de contar con un marco legal de reciente constitución para poder hacer frente a la expectativa de la ciudadanía, que vive en una pronunciada desigualdad social y económica. Uno de sus grandes retos será empezar a tomar en cuenta la problemática de la clase media que tanto despreció la administración que hoy se va y que encabezó el hoy senador perredista Miguel Ángel Mancera.

Si bien en la capital del país habitan las personas con mayores ingresos y se mueve la mayor cantidad de capital y riquezas, también existe una diferencia abismal entre las condiciones en que viven sus pobladores. Por ejemplo, en la alcaldía de Miguel Hidalgo, el promedio de metros cuadros por vivienda es de aproximadamente de mil 280 metros cuadrados, mientras que en Iztapalapa las familias habitan en un promedio de 60 metros cuadrados.

Aunque entre las principales demandas de los citadinos está el combate a la corrupción y la inseguridad, también se encuentra la mejoría en el nivel de bienestar, lo que invariablemente atraviesa por reducir las brechas de desigualdad económica y social.

Uno de los grandes proyectos que trae entre manos la próxima jefa de Gobierno será el Plan de Movilidad, y dentro del mismo será necesario que el Sistema de Transporte Colectivo Metro se someta a una verdadera evaluación.

En los próximos meses deberá revisar la falta de mantenimiento que tienen todas las líneas del Metro, además de verificar las condiciones en las que realmente está dicho transporte. Será una gran labor la que tendrá que hacer en esta materia.

Sheinbaum también recibe un gobierno que fue acusado de diversos actos de corrupción. Previo a las pasadas elecciones se detectó que el gobierno de Miguel Ángel Mancera y de su suplente, José Luis Amieva, utilizaron empresas fantasmas para recuperar impuestos federales. Empresas que por cierto trabajaron tres días y ganaron en ese tiempo millones de pesos. Será fundamental que investigue esos casos de corrupción.

Y esto hay que tenerlo en cuenta porque Claudia tendrá una toma de protesta en la que asistirán no solo la clase política, sino también la clase empresarial, artistas y mucha gente de clase media que hoy sufre por la inseguridad.

Por ejemplo, la alcaldía con menor desigualdad en la Ciudad de México, y en el país, es Benito Juárez. Ha sido gobernada en los últimos doce años por el PAN, además de que es considerada el bastión político de ese partido en la capital del país.

En la Benito Juárez la clase media se ha afianzado por décadas, dando paso a la menor brecha de bienestar entre todos sus pobladores. Sin embargo, actualmente padece de una alarmante alza en la inseguridad, y la construcción de complejos habitacionales que resultan inalcanzables para su compra o renta.

Según especialistas, en la Ciudad de México existe un déficit de un millón 350 mil viviendas. Aunque se han construido alrededor de 300 mil, la capacidad de la población para acceder a ellas es prácticamente nulo. En la Benito Juárez o la Cuauhtémoc los inmuebles cuestan entre tres y siete millones de pesos.

Es decir, una persona que quisiera vivir en la colonia Narvarte, cuyos precios de vivienda oscilan entre los cuatro y cinco millones de pesos, tendría que pagar alrededor de entre 30 y 40 mil pesos mensuales de hipoteca. Siempre y cuando hubiera dado alrededor del 20 por ciento del valor del inmueble como enganche.

Estas cuentas pudieran evidenciar que la población de esa alcaldía estaría por arriba de la clase media, o que sus características cambian.

Por otro lado, la inseguridad va a la alza en la demarcación: en el último mes se registraron dos balaceras a plena calle, mientras que las autoridades aseguraron tres inmuebles vinculados a la Unión Tepito y el narcomenudeo creció en 300 por ciento durante el tercer trimestre de este año.

Si bien existen las coincidencias, no se puede ignorar que el alza desmedida en los precios de los inmuebles aleja a la clase media de su adquisición y podría estar impulsando la migración a esta colonia de personas que obtienen elevados ingresos derivado de actividades ilícitas.

La clase media no es la protagonista de los discursos y promesas de la clase política, cuya retórica se dirige constantemente al pueblo pobre y en menos ocasiones a los abusos de los dueños del dinero. Pero un sector de la población conformado por los asalariados, que generan gran parte de los ingresos gubernamental vía el pago de impuestos, y son los mayores usuarios del crédito financiero, debería ocupar un lugar prioritario en la agenda de la nueva jefa de Gobierno, tanto para su protección como para incentivar su aumento.