El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, viaja en clase turista, se fotografía con todo el mundo, deja que lo besen, abracen o lo tomen por la cintura, y sólo cinco personas desarmadas y sus amuletos lo cuidan.

Policías y azafatas sufren un tormento para controlar a la gente cuando el presidente llega al aeropuerto y pasa los filtros de seguridad para subir a un avión comercial.

“Claro, las fotos que quieras”, respondió sonriente AMLO, como también se le conoce, a una mujer que lo interceptó con la cámara de su celular lista justo cuando caminaba a la sala del avión que lo llevó a Sinaloa.

Un pasajero trata de tomarse una foto con AMLO
Un pasajero trata de tomarse una foto con AMLO

En cuestión de segundos, remolinos de personas rodearon al presidente que arrancó su gobierno contra los llamados huachicoleros, lo que se tradujo en una amenaza directa a él en la que le exigieron la retirada de militares que combaten ese delito.

¿Quién se encarga de la seguridad de AMLO?

López Obrador ordenó que las miles de escoltas militares que han cuidado a los presidentes hicieran trabajos “en beneficio del pueblo”, y los sustituyó con una Ayudantía, encabezada por Daniel Asaf, un restaurantero de origen libanés y excandidato para la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México en 2016.

Ese cuerpo está integrado por profesionales que no están especializados en seguridad, su principal característica es su “lealtad”.

Andrés Manuel López Obrador junto con su ayudantía(Photo by Alfredo ESTRELLA / AFP)
Andrés Manuel López Obrador junto con su ayudantía(Photo by Alfredo ESTRELLA / AFP)

Tres mujeres y dos hombres de esa agrupación lo acompañaron a Sinaloa, y durante el trayecto se concentraron en alejar a empujones a los reporteros y en pedirle “por favor” a la gente que soltara al presidente una vez tomada la selfie.

Se trata del presidente con mayor popularidad con 80% de aceptación, según el último sondeo de la firma Mitofsky.

Y esa masiva aceptación la amasó prometiendo en campaña reducirse el salario y el de los más altos funcionarios.

Vuelos comerciales de AMLO

El avión presidencial que solo usó su antecesor, un Boeing Dreamliner 787-8 que costó más de 218 millones de dólares, ya está a la venta en California, Estados Unidos.

"Cómo me voy a subir yo a ese avión habiendo tanta pobreza en México", ha dicho López Obrador.

Así que él viaja en vuelos comerciales. A Sinaloa, parte del “Triángulo Dorado” conocido así por los grandes cultivos de marihuana y amapola, y zona de encarnizados choques entre narcotraficantes, llegó en un pequeño e incómodo Jet Embraer.

Un viacrucis para los que viajan con el presidente

Al atravesar los filtros de seguridad del aeropuerto de la Ciudad de México, zona custodiada por guardias privados desarmados, López Obrador se despojó de su celular, chamarra, monedas y llaves que traía en los bolsillos de su pantalón, y como cualquier pasajero también se quitó el cinturón.

AMLO pasando por los filtros de seguridad del Aeropuerto de la Ciudad de México (Photo by Alfredo ESTRELLA / AFP)
AMLO pasando por los filtros de seguridad del Aeropuerto de la Ciudad de México (Photo by Alfredo ESTRELLA / AFP)

Desde lejos un policía federal asignado a la terminal aérea lo observaba.

“Cuando tiene que atravesar todo el aeropuerto para abordar es lo peor... la gente se le abalanza. Si un día alguien quiere hacerle algo no podremos impedirlo porque no le gusta que lo custodiemos”, advirtió el oficial.

“Ya no puedo andar así. Tiene que usar la sala VIP”, concluyó el policía que prefirió guardar su anonimato.

Amuletos como protección

Tras mencionarle que se dirigía a una de las zonas más peligrosas del país, la agencia AFP lo consultó sobre su falta de escoltas: “¿Trae por lo menos chaleco [antibalas]?”.

“Traigo mucha protección. Este es un ¡detente!”, dijo mostrando la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, un corazón rojo. “Detente, el corazón de Jesús está conmigo”, respondió leyendo en voz alta la oración que acompaña la imagen.

Un trébol y un dólar que le dio un migrante mexicano también forman parte de sus amuletos.

“Horrible que venga en mi vuelo”

Ya arriba del avión, desde su asiento pegado a la ventanilla seguía concediendo fotografías. Una de ellas a Carmen Díaz, un ama de casa de 52 años que viajaba a Sinaloa para una fiesta.

“Nunca me lo hubiera esperado. Yo en una ocasión pensé que esto [de viajar en el mismo vuelo] iba a ser inseguro para todos los pasajeros pero (...) al contrario porque vigilan más el vuelo”, comentó feliz.

Una mujer aborda a AMLO en el avión rumbo a Sinaloa. (Photo by Alfredo ESTRELLA / AFP)
Una mujer aborda a AMLO en el avión rumbo a Sinaloa. (Photo by Alfredo ESTRELLA / AFP)

"Vea a la gente cómo se amontona, lo rodean, la misma gente lo cuida", opinó Guillermo Von Boster, un capitán mercante de 68 años.

Pero una enojada azafata opinó lo contrario. “Es horrible que venga en mi vuelo. La gente no hace caso de las indicaciones, se para de sus asientos, incluso en turbulencias, y la prensa no entiende que sus cámaras se pueden convertir en proyectiles en caso de que el avión sufra un imprevisto. Espero que nunca viaje con mi familia”, comentó Alejandra Martínez.

Al bajar del avión, el mandatario recibe como primera escena en el aeropuerto de Culiacán, Sinaloa, a una multitud entre las que están simpatizantes y coléricas esposas de cientos de policías fallecidos en la lucha contra el narcotráfico.

AMLO es recibido en el aeropuerto de Sinaloa
AMLO es recibido en el aeropuerto de Sinaloa

Sin tener tiempo de atenderlas, López Obrador se perdió entre la multitud para dirigirse custodiado por un convoy de escoltas del gobernador regional a Badiraguato, donde nació “El Chapo” hace 61 años.