Como parte de su estrategia en desarrollo social, el gobierno federal decidió cambiar completamente las reglas de operación del Programa de Apoyo para el Bienestar de las Niñas y Niños, Hijos de Madres Trabajadoras y ahora las ayudas se entregarán directamente a los beneficiarias o beneficiarios y no a quienes administran las estancias infantiles, las cuales pueden desaparecer con el cambio en este programa.

Ante el recorte presupuestal a las estancias, que pasó de 4 mil 70 a 2 mil 41 millones de pesos, y la posible desaparición de las mismas, mil 903 responsables de las estancias han solicitado un amparo contra la medida, de acuerdo con El Universal.

Pero, ¿qué podría pasar si las estancias desaparecen? ¿Quiénes serían los más afectadas o afectados? Te explicamos.

Los peligros

De acuerdo con las reglas de operación del Programa de Apoyo para el Bienestar de las Niñas y Niños, Hijos de Madres Trabajadoras para el año 2019, publicadas el pasado 28 de febrero en el Diario Oficial de la Federación, las ayudas serán entregadas directo a los padres de familias y éstas irán entre los mil 600 y los 3 mil 600 pesos bimestrales por niño.

Hasta el año pasado, el gobierno federal cubría el costo de los servicios de cuidado y atención infantil al entregar 70 mil pesos para la instalación de una estancia y pagaba a la persona responsable 950 pesos mensuales por cada niño de 1 a 4 años de edad. En caso de tratarse de un menor con algún tipo de discapacidad, pagaba mil 800 pesos por niño.

La decisión del gobierno federal fue criticada por trabajadoras de las estancias infantiles, organizaciones no gubernamentales y académicos, además de los partidos de oposición, quienes argumentaban que la decisión de Andrés Manuel López Obrador de recortar y cambiar las reglas afecta a las madres solas que trabajan y a las que cuidan de los niños en estos centros.

De acuerdo con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), el ajuste al programa podría restringir el derecho de niños a la educación y estimulación temprana, así como a vivir en condiciones de bienestar, además de que podría ampliar las brechas de desigualdad de género, pues las mujeres trabajadoras podrían verse obligadas a renunciar a su empleo para asumir el cuidado de niñas y niños, en detrimento de sus derechos a la igualdad sustantiva, acceso al empleo, y a la independencia económica.

Con la CNDH coincide Eva Arceo-Gómez, académica del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), quien asegura que la principal limitante de las mujeres para trabajar es el cuidado de los hijos.

“Está ya muy estudiado, en México y en muchas partes de mundo, que la principal limitante de las mujeres para trabajar es, justamente, el cuidado de los hijos. Tener hijos menores de seis años implica que la tasa de participación laboral de las mujeres se reduce hasta en un 40%”, aseguró la doctora.

En tanto, Alejandra Ríos-Cazares indicó que eliminar la estancias infantiles pone en riesgo la inserción laboral de las mujeres que venía creciendo en años pasados.

“Con la entrega directa de apoyos a mujeres en precariedad, las sometes al uso estratégico de ese dinero”, señaló Ríos Cazares, quien recordó que la violencia y abusos contra menores se presentan principalmente en círculos cercanos o familiares.