No, Felipe Calderón no es el único que después de dejar la presidencia ha sido empleado por una empresa energética.

En su conferencia de este lunes, el presidente Andrés Manuel López Obrador criticó esta situación, poniendo como ejemplo a Calderón, quien hasta hace una semana era consejero independiente de Avangrid.

“Cómo es posible que una empresa extranjera contrate a un expresidente, a un funcionario, en este caso del sector energético, en donde opera la empresa. Eso es totalmente inmoral. Eso no puede hacerse en otros países”, dijo AMLO.

Lamentablemente, esta práctica es mucho más común en otros países de lo que AMLO asegura.

Uno de los casos más emblemáticos es el del expresidente español José María Aznar. En 1998, durante sus ocho años al frente del Gobierno de España, se completó la privatización de la ENDESA, siglas de Empresa Nacional de Electricidad Sociedad Anónima y antigua eléctrica de propiedad estatal.

En 2011, ya como expresidente, el político conservador fichó por la compañía, como asesor para proyectos en Iberoamérica. Según fuentes empresariales consultadas por diarios españoles, su retribución anual rondaba los 200 mil euros anuales, más de 4 millones de pesos.

En España, de hecho, es práctica común acabar en una eléctrica. En 2014, el diario El Mundo realizó una lista de más de 40 políticos que tras su paso por la función pública habían acabado en este tipo de compañías. La lista, además de Aznar, incluye al expresidente Felipe González, el primo de Juan de Carlos I, Carlos Borbón-Dos Sicilias, o el actual secretario de Asuntos Exteriores, Josep Borrell.

En el resto de Europa, de acuerdo al estudio Revolving Doors and the Fossil Fuel Industry, presentado ante el Parlamento Europeo en mayo de 2018 por el partido de Los Verdes, enumeraba 88 políticos de 13 países que se habían pasado al sector energético. Como expresidentes, además de González y Aznar, citan a Carl Bildt, máximo mandatario de Suecia entre 1991 y 1994.

Otros 28 casos son de exsecretarios y exministros. Además de siete de España, hay tres de Reino Unido —Ed Davey, Charles Hendry y Greg Barker—, el alemán y antiguo jefe de la Secretaría de Economía de ese país Stefan Kapferer, el exministro de finanzas sueco Karl Schjott-Pedersen, o el belga Juan Pol Poncelet, antiguo ministro de Energía.

En Estados Unidos el problema tampoco es menor. De acuerdo al think tank OpenSecrets, “algunas industrias frecuentemente emplean un perfil especial de cabildero: aquellos que previamente han trabajado en la Administración Federal que ahora tienen como objetivo influir”. En total, aseguran tener más de mil 500 casos de estos solo en el sector energético.

En el caso de los antiguos miembros del Congreso, tienen 425 lobistas que trabajan para empresas. Forbes, en 2014, tituló una pieza de esta manera: “Las puertas giratorias entre Wall Street y Washington son tan estadounidenses como la tarta de manzana”.

Esta mañana, el titular de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett, enlistó los nombres de nueve exfuncionarios del gobierno federal que tras ocupar su cargo público se integraron a empresas privadas nacionales y transnacionales del sector energético.