El General brigadier Eduardo León Trauwitz, quien ha sido señalado e investigado por presunto robo de combustibles, fue también quien negoció la compra de un sistema de espionaje para Petróleos Mexicanos, reveló una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción.

De acuerdo con el reportaje realizado por Valeria Durán, Raúl OImos y Daniel Lizárraga, el costo del malware Da Vinci —conocido por su efectividad para robar información, datos, imágenes, audios, archivos de teléfonos móviles y computadoras— fue de 1.1 millones de dólares.

El equipo de espionaje adquirido en 2015 cuando el director de la empresa era Emilio Lozoya Austi y para ese entonces León Trauwitz era gerente de los servicios de seguridad física de Pemex.

Sin embargo, las pláticas para la adquisición del malware comenzaron desde 2013, año en el que la empresa creadora de Da Vinci, Hacking Team, y de sus filiales en México, Grupo Kabat y SYM Servicios, invitaron al General León Trauwitz y al mayor Carlos Javier Álvarez Cárdenas – quien también está siendo investigado por robo de combustibles– a la feria mundial de armamento y espionaje Milipol, un evento que se realiza anualmente en París, Francia, y al cual acuden los fabricantes más grandes del mundo.

De acuerdo con la investigación, ambos militares recibieron trato VIP y, de acuerdo con correos electrónicos a los cuales Mexicanos Contra la Corrupción tuvo acceso a través de WikiLeaks, se contempló la posibilidad de llevarlos al cabaret parisino Crazy Horse, visita que estaba entre los planes para convencerlos de firmar el contrato de compra del malware.

El especialista en temas de seguridad, Alejandro Hope, indicó que Petróleos Mexicanos no puede comprar y mucho menos usar este tipo de aparatos, además de que el uso de aparatos de espionaje debe ser autorizado por un juez, si no este tiò de prácticas se considera ilegal.

“Solamente la Fiscalía General de la República, el CISEN y la Policía Federal pueden adquirir estos sistemas, y en los estados las Procuradurías o Fiscalías”, indicó Hope.

A pesar de la compra del equipo Da Vinci, la ordeña de ductos se cuadriplicó en los siguientes años. Hasta octubre del 2018, se detectaron 12 mil 581 tomas clandestinas, mientras que en el mismo 2015 fueron 4 mil 125.