En la estación Eje Central de la Línea 12, Raúl Rodríguez, de 27 años, aguarda con ansia el convoy del Metro mientras escucha música. Casi todos los días utiliza este medio de transporte, pero jamás ha sido testigo de un asalto ni ha visto venta de drogas o alguna agresión, solo una vez le sacaron su celular de la mochila mientras hacía el transbordo a la Línea 2.

“En México no te puedes sentir seguro en ningún lugar, pero tienes la confianza que aquí (Línea 12) no va a pasar algo tan grave. Hay estaciones donde está más canijo, como los transbordos, ahí es más inseguro y tienes que ir con los ojos bien abiertos”, nos dice el joven originario de Tláhuac, Ciudad de México.

No es que se trate de un búnker impenetrable para el crimen, pero la Línea 12 es hasta ahora una especie de oasis dentro del Sistema Colectivo de Transporte Metro de Ciudad de México.

Reportes Internos del Metro, obtenidos vía Transparencia por mexico.com, refieren que de 2012 a marzo de 2018, es decir poco más de 6 años, solo se han registrado 87 incidentes: 67 robos sin violencia, 18 robos con violencia y dos episodios de delitos contra la salud.

Estas cifras la convierten en la Línea menos insegura de este transporte, y de hecho gran parte de los percances se concentran en las estaciones Zapata y Mixcoac, ambas conexiones con otras líneas.

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Se trata de datos que surgen desde la entrañas del Metro; episodios que no siempre terminan en denuncia, pues muchas víctimas deciden reportar el incidente en el momento ante las autoridades del transporte, pero no acuden después al Ministerio Público.

De acuerdo con el reporte, en toda la red del Metro se registraron 5 mil 628 robos con y sin violencia entre enero de 2012 y marzo de 2018, mientras que el Ministerio Público solo abrió 4 mil 363 carpetas de investigación por el mismo delito en el lapso de esos seis años y tres meses.

Los registros internos del sistema de transporte también revelan la existencia de 171 casos de delitos contra la salud, en tanto que la Procuraduría no tiene cifras públicas disponibles.

Hablamos con 10 usuarios de la Línea 12 y como Raúl, nos dijeron que nunca han presenciado algún robo, o actos de violencia, pero eso no quiere decir que no tengan quejas respecto al funcionamiento.

“Nunca he tenido ningún accidente o me ha tocado ver algo feo. La verdad sí me siento segura, solo que a veces es muy lento el servicio y el ruido en las vías sí es de angustia”, comenta Danae Trejo, de 23 años.

A raya

Aunque existen excepciones, los datos y los testimonios refieren que el crimen se mantiene a raya en las 20 estaciones que se extienden por los casi 25 kilómetros y 30 trenes que conforman la Línea 12.

Mario Torres, un estudiante de 20 años que utiliza de lunes a viernes la Línea 12, considera que aquí hay mayor presencia policial que en otras estaciones del Metro.

Aunque no en todas, mexico.com observó entre 4 y 5 uniformados por estación, incluso al menos un policía dentro de los vagones.

A esto se suma que existen estaciones, como Mexicaltzingo, que cuentan con más de 15 botones de emergencia distribuidos en los andenes, escaleras y cercanos a las salidas.

En las estaciones, todas limpias, la gente marcha con tranquilidad. En horas pico, los andenes y vagones se abarrotan principalmente porque los trenes tardan en llegar, pero esta situación no se compara con el caos de estaciones como La Raza o Pantitlán. Inclusive dentro y fuera de los vagones hay música relajante y una constante es que no hay presencia de vendedores ambulantes.

Enrique Sánchez, gerente de Seguridad Institucional del Metro, nos comenta que “desde su origen, la Línea 12 se planeó con un mayor número de elementos de policía. Inclusive teniendo programado que haya un elemento dentro del tren”.

El funcionario nos explica que además que está totalmente prohibido el comercio informal, hay estaciones de la Línea 12 que tienen indicadores de orden para la entrada a los trenes, esto provoca que los accesos sean ordenados y se eviten robos y episodios de violencia.

“Este ordenamiento evita aglomeraciones y el robo. La gente se forma, espera a que los demás desciendan y luego hace el abordaje. (...) Con esto nos estamos evitando todo tipo de incidencias, no nada más del robo, ya no hay golpeteo, ya se está fomentando el respeto”, agrega Sánchez.

Maximino Cruz, de 38 años, es otro usuario que vive en la alcaldía Tláhuac. Él nos comenta que dentro y fuera de la Línea 12 no hay comercio ambulante y esto puede ser una razón por la cual el crimen no es tan alto.

“Pueden ser varios factores, uno de ellos es que no dejan que se suban vendedores, porque a veces ellos nada más están vigilando a ver qué traes o cómo vas”, nos dice Cruz.

Incluso, cuando llega a haber presencia de comerciantes, decenas de usuarios reportan su presencia por medio de Twitter.

Estas denuncias públicas han provocado la movilización de las autoridades del Metro y desde la cuenta oficial les han respondido sobre las acciones de seguridad.

Entre enero y junio de 2017, la Línea 12 transportó a más de 58 millones de usuarios. En ese lapso, los pasajeros subieron videos a redes sociales sobre riñas dentro de los vagones, robos de celulares, e incluso episodios de acoso sexual.

Casos así todavía pasan en la Línea 12. El pasado 28 de octubre, un conductor del tren de la Línea 12 fue detenido y luego liberado tras pagar una fianza, al ser acusado de haber mostrado sus genitales a una menor de edad en la estación Lomas Estrella.

En junio pasado, Arturo Hernández, del colectivo Supercívicos, grababa un video sobre el ascenso de las personas al tren de la Línea 12 pero inesperadamente documentó cómo opera una banda de carteristas en la estación Mixcoac. Inclusive dos hombres intentaron robarle su celular al activista, pero uno de ellos fue detenido.

Fue el caso de Alejandro Zárate, un usuario de la Línea 12. En septiembre pasado un grupo de hombres lo empujó mientras subía al tren del Metro y en ese momento le robaron su celular. Acto seguido él activó la alarma de emergencia, pero no pudo identificar a nadie. El caso no fue denunciado.

La Línea 12 se inició en 2006 y concluyó en 2012, pero en 2014 presentó fallas. En su licitación y construcción se detectaron claroscuros y esto generó un escándalo por los sobreprecios que evidenció la Auditoria Superior de la Federación (ASF). Actualmente se construye un túnel de 4.6 kilómetros para conectar las estaciones Mixcoac y Observatorio.

—Con información de Saúl Hernández