En la sala de juntas totalmente iluminada de un despacho de arquitectos, cuyos vidrios dejan ver el paisaje poniente de la capital del país, nos recibe Carlos MacKinlay Grohmann, quien será el próximo secretario de Turismo de Ciudad de México.

Será la segunda vez que ostente este cargo, pues lo hizo ya durante la jefatura de Gobierno de Marcelo Ebrard, pero aquella vez solo estuvo los últimos meses. Ahora tendrá un sexenio para llevar a cabo todos esos planes que ya comienzan a bocetarse.

Hay un gran cambio, pues cuando él estuvo al frente de la Secretaría de Turismo, la capital del país aún se llamaba Distrito Federal, ahora llegará a gobernar en la oficialmente llamada Ciudad de México. Y aunque entre los títulos de Mackinlay Grohmann cuentan una licenciatura en Ciencias Económicas y una maestría en Economía del Desarrollo por la Universidad de Grenoble, Francia, él se declara orgulloso guía de turistas, y puede dibujar las zonas de la ciudad de memoria, al igual que contar con fluidez la historia de la Piedra del Sol (mejor conocida como Calendario Azteca).

Aun faltan un par de meses para que tome posesión, pero Carlos MacKinlay ya trabaja en la transición, en los planes turísticos a los que se dará continuidad y a los nuevos (como un Airbnb chilango) que planea poner en marcha. Pese a ser un hombre más reconocido por su trayectoria en el turismo que por las polémicas, hay una declaración que hicieron tanto él como la futura jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, que tiene intranquilo a cierto sector: la marca-ciudad CDMX podría desaparecer en esta nueva administración.

Cuando una marca rebasa a un gobierno

Si bien el último sexenio —liderado en su mayor parte por el ahora senador Miguel Ángel Mancera—, ha sido marcado por la inseguridad (los asesinatos aumentaron 40% en la capital del país), un lado más político y más amable es el de la nueva Constitución, que no solo trajo el cambio de delegaciones a alcaldías y un congreso local, sino el nombre oficial de Ciudad de México y, con ello, una marca-ciudad que reconocemos como CDMX.

Sí, esa que ha sido exhibida en letras rosas con negro (copia similar a las de I Amsterdam de la plaza Museumplein) en los puntos más turísticos del exDF, en los taxis, en el Metrobús, boletos del Metro, hasta en el recibo del agua, el predial o documentos oficiales del gobierno. En cuatro años, la marca-ciudad CDMX ha llegado a colarse en el lugar 19 de mundo y en el primero en América Latina, de acuerdo con la Agencia Saffron en su Barómetro de Marcas Ciudades del Mundo.

Es común que cada gobierno cambie la imagen gráfica que le da identidad. Así ha sido desde 1997 que llegó Cuauhtémoc Cárdenas como primer jefe de Gobierno del Distrito Federal. Así lo hicieron López Obrador, Ebrard y Mancera. No obstante, jamás se había hecho tal inversión como con el caso CDMX.

Ahora, Claudia Sheinbaum ya anunció que su gobierno ofrecerá un premio de 150 mil pesos a quien diseñe la nueva imagen institucional de su administración, incluyendo el lema “innovación y esperanza”.

— ¿Conviene dar marcha atrás y cambiar el CDMX?, preguntamos a Carlos MacKinlay

Es algo que estamos analizando, va a ser una decisión de la jefa de gobierno, hay que esperar un poco más. Lo que nosotros podemos decir, para reflexión, es: una cosa es la marca o logotipo institucional y otro es la marca turística. En el caso de las administraciones del ingeniero Cárdenas y de López Obrador hubo imagen institucional y no hubo imagen turística, y las cosas funcionaron muy bien. En el caso de Marcelo Ebrard, hubo un logotipo institucional y una marca turística que se creó a través de un concurso que creó Alejandro Rojas Díaz Durán. En el caso de Miguel Ángel Mancera hubo un logotipo institucional y una marca que se llamó CDMX, pero esa marca se comió a la del gobierno. Es decir, se pervirtió el papel de una marca turística y se convirtió en una marca de gobierno. Ese es un tema que nosotros pensamos que, de alguna u otra forma habrá de resolver.


— ¿A qué políticas del sexenio anterior le gustaría dar continuidad?

Los proyectos que le han hecho bien a la ciudad, han beneficiado al turismo y a la población, se quedarán. Por ejemplo, el de Sonrisas por tu ciudad (el programa de turismo social) viene desde la época de Cuauhtémoc Cárdenas, pero Miguel Torruco lo que hizo fue modernizarlo y crecerlo. Durante años, el turismo social se daba con estándares de calidad bastante malos, ahora se hacen con excelentes servicios (autobuses, guías y con todo el apoyo del empresariado).

— ¿Cómo se realizará ese “Airbnb de la Ciudad de México”?

La ciudad tiene muchos atractivos turísticos. Pero se focaliza en el centro, poniente, algunas partes del sur o en el norte, pero muy poco en el oriente grande, que tiene delegaciones desde el norte hasta el sur (Gustavo A. Madero, Iztacalco, Venustiano Carranza, Iztapalapa, zonas Coyoacán, Xochimilco y Tláhuac) no tienen los atractivos turísticos tradicionales o patrimoniales; tienen algunos espacios muy bonitos, pero son alcaldías que han permanecido al margen del desarrollo turístico de la ciudad. Son zonas de mano de obra exportadoras al poniente de la ciudad y no se genera una derrama económica en su zona. Queremos desarrollar un programa (que probablemente se llame Turismo en tu barrio), que tenga que ver con desarrollar una aplicación que muestre lo que se puede hacer en esta zona: mercados, gastronomía, fiestas patronales, pero también con lugares que pueden ser espacios para tatuajes, comprar artículos de charrería, talleres de cine, de lectura, grafiti en la Central de Abasto… es buscar lo visitable, darle visibilidad a todo ello, subirlo a una plataforma y venderlo como “experiencias turísticas”, eso que a muchos les gusta.

Otra idea es apoyar a los habitantes del oriente de la ciudad que puedan poner a disponer un espacio en su domicilio (la ley lo permite), para que puedan obtener así un crédito para mejorar su vivienda o su transporte y formarse como guías de turismo o promotores. El chiste es que, a diferencia de Airbnb, esto sea totalmente formal y relacionado con el gobierno. Pensamos crear de 15 a 20 empleos directos y de 45 a 60 mil indirectos.

Posted by Gobierno de la Ciudad de México on Wednesday, February 14, 2018

— Llega un momento en que el secretario de Turismo federal, Miguel Torruco, es quien ocupó el cargo a nivel Ciudad de México. ¿Cómo beneficia esto a las labores del gobierno de la capital?

Sí, habrá una excelente relación, bueno, ya la hay. Nos hemos reunido ya varias veces Miguel Torruco y yo. Habrá varios programas a los que le demos continuidad en conjunto, pero también para la que la Ciudad de México pueda aportar su experiencia a través de Miguel al resto del país y nosotros aprender del resto del país. Es una dinámica nueva que va a potenciar no solo al turismo, sino a todo el resto del gobierno en la ciudad.

¿Qué planes tiene para la Ciudad de México?

Tenemos que proponernos algunas metas, tienen que ver con incrementar de manera sustancial el turismo extranjero, la de turismo nacional y para ello tenemos que fomentar acciones a ciertos segmentos. Queremos trabajar con turismo cultural, turismo de reuniones (el que propicia la llegadas de congresos, ferias o exposiciones), el turismo LGBT+ (que ha sido una bandera de libertad en la ciudad), el turismo médico, gastronómico, el religioso… No queremos dejar a nadie fuera.

— Hace poco se dio a conocer que el gobierno federal invirtió 47.4 millones de dólares en el Cirque du Soleil para hacer promoción a México y hubo mucha gente inconforme. Sucedió algo similar con los 10 millones de pesos que invirtió el gobierno de la Ciudad de México para promocionarse en la película Godzilla… ¿Cuál es su postura a este tipo de promociones?

Es un tema difícil e interesante a la vez. ¿Qué se prefiere, promocionar una marca turística a costa de invertirle mucho dinero o usar ese dinero para que realmente venga turismo a la ciudad y genere derrama económica? Yo prefiero lo segundo. Vamos a trabajar para que haya más derrama económica, más empleo. Si tiene que ser con una marca o con otra, no es un tema prioritario para nosotros. Pero hay un dato: en los sexenios en los que más ha incrementado el turismo en la Ciudad de México no ha habido necesidad de contar con una marca.

— ¿Cómo se lleva con las redes sociales?

En general, bien. Mi Twitter está medio flojo, lo uso más para informarme yo que para informar a los demás, pero ahora voy a tener que revertir un poco los papeles. Mi Facebook está muy bien seguido, pero mezcla las cosas personales con las que estoy trabajando. Ya que entre en funciones vamos a trabajar en cuentas institucionales, porque decididamente es un espacio de comunicación muy importante.

— ¿Qué es lo que más ama de la Ciudad de México?

Yo soy guía de turistas, y con base en lo que a mí más me dicen, lo que más les gusta es el comportamiento y amabilidad de la gente. Y eso es un sello muy importante. Les encanta nuestro patrimonio, llegar a una ciudad que tiene 1,450 edificios coloniales, saber que está pisando una ciudad con cuatro lugares que son Patrimonio de la Humanidad, la diversidad, la comida.

Yo destaco la hospitalidad del capitalino, aunque entre nosotros no parezca que es así. Hay cosas bizarras como el tener a la Catedral colonial al lado de un templo prehispánico, o los hundimientos de los edificios, todo en el centro del origen del país. La ciudad tiene mucho que ofrecer, muchas cosas que van a cambiar y a mejorar.