Mide 4 metros de alto, pesa 900 kilogramos y costó casi 1.4 millones de pesos, según información oficial. Se trata de un bolígrafo gigante, una escultura del artista de origen español Pedro Escapa, inaugurada el 31 de julio de 2017 por el entonces alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro, actual gobernador de Jalisco.

Para la creación de este y otros monumentos, el ayuntamiento local tuvo que aprobar un complejo programa de arte público, sin embargo, los pobladores se quejaron, pues lo que querían no era, ni por asomo, estas inmensas esculturas, sino ambulancias para la Cruz Verde, según determinó la Comisión de Cultura del Congreso de Jalisco en un dictamen publicado en enero de 2018.

Enrique Alfaro indicó, durante la inauguración del mega bolígrafo, que se trataba de “un reconocimiento a los periodistas caídos en el país”. Pero tampoco es que tuviera fama de tratar bien al gremio. En junio de 2018 por medio del Instituto Electoral pidió al portal de Aristegui Noticias bajar un reportaje que hablaba sobre que autoridades de EU lo estaban investigado por supuestos nexos con el narcotráfico.

Y más recientemente, el pasado 6 de febrero la organización Artículo 19 —que brinda protección a los periodistas—, le pidió no estigmatizar a los reporteros, pues calificó a varios medios y comunicadores de mentir, y dijo que no les contestaría a sus preguntas, “porque no le contesto a mentirosos”.

Como Enrique Alfaro, infinidad de alcaldes en México han tomado la decisión de colocar monumentos, contratando a escultores famosos —o no tanto— y generando nuevos programas o malabareando con los recursos de diferentes bolsas —de turismo, obras, multas, asignaciones federales— para costear estos “caprichos”; esto sin consultar a la población, o incluso sin tener una reglamentación clara para la construcción de estas esculturas que involuntariamente se convierten en referentes de ciudades, según dijeron a mexico.com diversas fuentes consultadas para este reportaje.

El resultado de la falta de mano dura es que México se ha convertido en un ‘monumentolandia’, donde podemos encontrar desde un Homero Simpson en el municipio de Orizaba; un Superman junto a Batman o Hulk en la comunidad de Ixhuatlancillo; o un monumento a la Biblia en Tapachula, Chiapas. Esto por hablar de esculturas recientes, pero si retrocedemos en el tiempo encontramos el polémico caso de ‘El Cigarrote’ de Ciudad Juárez, un marciano en Ciudad Madero, Tampico, o una torre Eiffel en Gómez Palacio, Durango.

Lo lógico, sería, como apuntan algunas normas locales, que estas esculturas representaran los valores o la historia de la población... pero ¿un extraterrestre de un color verde intenso representa bien la cultura o a la gente de Ciudad Madero, Tamaulipas?

Avengers y la Liga de la Justicia... en un municipio de Veracruz

A finales de 2017, en Ixhuatlancillo, Veracruz, la exalcaldesa Cinthya Montalvo inauguró un parque temático dedicado a siete figuras de los personajes de Avengers y la Liga de la Justicia: Hulk, Thor, la Mujer Maravilla, Superman, Batman, Iron Man y el Capitán América.

En entrevista con mexico.com, Montalvo explica que su motivación principal fue recuperar un espacio público para dedicarlo a la recreación de los niños, pues fue “una sugerencia de los vecinos de esa zona”.

Montalvo detalla que consultó a escultores, quienes finalmente hicieron las figuras y le aconsejaron que fueran estos superhéroes “por el asunto de las regalías o pago por derecho de autor”, pues de tratarse de algún personaje mexicano como Chespirito o Cri-Cri —dice la exalcaldesa—, se hubieran tenido que hacer más trámites y el costo se habría elevado.

“Había mucha premura —porque se terminaba la administración—, entonces yo no tenía tiempo de hacer los trámites para figuras como El Chavo del 8 (...) Lo que sí investigamos es que con las figuras (de estos superhéroes), si uno no cobra (por verlas), puedes ocuparlas y ese fue el caso, porque el parque no tiene ningún costo”, explica Montalvo.

La ex alcaldesa declara que el costo de estas estatuas fue de 360 mil pesos que pagó con el Fondo de Fortalecimiento Municipal (FORTAMUN), un recurso federal.

Al preguntarle si el municipio de Ixhuatlancillo cuenta con alguna normativa para monumentos, responde que no. Que la decisión de colocar a los personajes de acción fue suya y sostiene que: “lo volvería a hacer por mis niños”.

Cinthya Montalvo asegura que si bien estas obras fueron criticadas al construirlas en una zona con más de 50% de pobreza y una población indígena, estas finalmente atrajeron "más comercio y visitantes” a Ixhuatlancillo.

Ella se defiende al decir que la construcción de estas esculturas no fue un capricho y se hizo a la par de otras obras importantes en la comunidad, aunque agrega que está consciente que al no haber una normativa general para la construcción de monumentos o estatuas en los municipios, existen alcaldes que construyen obras “a modo” y con costos millonarios.

El Homero de Orizaba

El actor de doblaje Humberto Vélez se ha convertido en un referente en México, pues ha dado vida a decenas de personajes de las caricaturas. Por esta razón en su natal Orizaba, Veracruz, se planeó hacerle homenaje en marzo de 2018.

El detalle es que en lugar de mandar a hacer una estatua de él, el exalcalde Igor Rojí decidió que era mejor idea hacerla de uno de los personajes a los que Humberto dobló la voz: Homero Simpson.

Rojí colocó al sonriente personaje amarillo en el Poliforum Mier de Orizaba. Tras su inauguración, en marzo de 2018, llovieron críticas, pero el político se defendió explicando que era una escultura de fibra de vidrio que solo costó 16 mil 400 pesos, cantidad que se pudo gastar sin aprobación del cabildo.

¿Hay freno para los alcaldes y sus monumentos?

Preguntamos al Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (INAFED), de la Secretaría de Gobernación, cuyo enlace de comunicación nos explicó que esa dependencia no tenía atribuciones en las decisiones de las esculturas que inauguran los alcaldes de los 2 mil 457 municipios de México.

México cuenta con el reglamento y la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos que ordena cómo deben proceder los gobiernos locales respecto a obras declaradas oficialmente históricas o artísticas, sin embargo no hace referencia a las nuevas esculturas a nivel local.

A nivel federal existen dependencias como el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), pero tampoco tienen competencia para supervisar o aprobar estas creaciones artísticas que mandan a hacer los alcaldes.

“El tema de la creación y/o manufactura de nuevas obras escultóricas en espacios públicos, no es competencia del INBA. Se deben remitir a las autoridades de cultura, o de desarrollo urbano y obras públicas de los gobiernos locales”, nos respondieron en el INBAL.

En el INAH nos dijeron que existe un equipo especializado en los monumentos históricos en municipios, pero en su mayoría se dedican a la restauración y están concentrados en 57 zonas de monumentos oficialmente declarados históricos. Es decir, tampoco regula las nuevas creaciones en municipios.

Algunos municipios como Tijuana, Celaya y Monterrey, entre otros, tienen algunos reglamentos donde se describe por ejemplo que para la creación de un monumento debe existir alguna asamblea popular para su aprobación, y en la mayoría de los casos dicha obra debe enaltecer o representar los valores, costumbres o el trabajo de la comunidad.

Pero esto ocurre pocas veces, según nos dice Javier, un escultor —cuyas obras ha vendido a varios gobiernos— y cuyo nombre ha sido cambiado porque pidió anonimato.

“Aquí en México hay gente muy ignorante que llega a un cargo y tiene mucho poder. Entonces hacen caprichos. Todos los políticos, muchos por ignorancia, quieren dejar una huella o transformar algo. Entonces en la mayoría de los casos se trata de caprichos”, reconoce el escultor.

Él agrega que muchas veces los alcaldes, al no conocer de arte, contratan a los escultores de moda o vinculados a otros políticos, sin siquiera someterlos a un concurso o una invitación o licitación formal. “Entonces ves obras de un solo artista (en ciertos lugares) por todas partes”.

Javier también nos comenta que en muchas ocasiones a él le compraron esculturas, pero nunca supo exactamente de dónde vino el dinero, incluso llegó a recibir cheques personales del funcionario en turno.

A eso se suma, que en ocasiones gobernadores o alcaldes contratan a artistas famosos a quienes finalmente no tienen para pagarles, y la escultura la terminan otros escultores, menos conocidos, con el fin de reducir costos.

El malabar burocrático señalado por Javier, y en el que muchos alcaldes incurren para sacar adelante sus proyectos, se pudo detectar en varias obras.

Por ejemplo, la mencionada pluma gigante de Enrique Alfaro en Guadalajara, requirió la creación de un programa de Arte Público, con ayuda del cabildo. El presupuesto inicial para todo el programa fue de 42 millones de pesos, parte de ese dinero provenía de la dirección de Cultura y también del Reglamento de compensación, indemnización y mitigación por acciones urbanísticas. Es decir, tuvo que combinar dinero de varias bolsas, y aunque todo esto debería ser público, no se encontró la información en la plataforma del municipio, y a través de transparencia manda a un enlace roto.

Pero esto solo es un ejemplo, en agosto de 2018 se inauguró el monumento a la Biblia en el parque del malecón de Tapachula, Chiapas. El exalcalde Neftalí Del Toro Guzmán dijo que lo pagó con su sueldo, pero la obra se dio en medio de la remodelación de ese espacio público.

mexico.com solicitó información sobre los costos de mantenimiento del monumento de la Biblia al municipio de Tapachula, pero hasta el momento no se ha tenido respuesta.

Otro “capricho” se dio en el municipio de Tlaxcala a finales de 2013. A dos días de que concluyera su gobierno, el exalcalde Pedro Pérez Lira inauguró —con un costo de 3.9 millones de pesos— una asta bandera de 54 metros de altura, una de las más grandes de México.

La obra se construyó a pesar de las recomendaciones que públicamente hizo la Secretaría de la Defensa Nacional. El entonces comandante de la XXIII Zona Militar, Alejandro Pinacho López, giró un oficio donde advirtió que la obra podría representar riesgos al estar edificada cerca de viviendas, líneas de alta tensión, así como una de las calles más transitadas de la localidad, además de carecer de espacio para las maniobras de izaje y armado de la bandera monumental, reporto el diario El Universal.

El mismo año, al exalcalde Pedro Pérez también le dio por inaugurar otra obra, la llamada Fuente de la Familia, la cual según la prensa local, se trataba de una escultura que hacía referencia a su propia la familia (él, su esposa y sus hijas).

Solicitamos una entrevista con él, e incluso mandamos las preguntas sobre cómo se tomaron las decisiones sobre estas obras, pero no obtuvimos respuesta.

Estos son algunos ejemplos de los monumentos que han realizado algunos alcaldes. Pero el paso de tiempo, la falta de mantenimiento y la llegada de nuevos gobiernos sustituyen unos por otros. Por ejemplo, en enero pasado el alcalde de Ajalpan, Puebla, Ignacio Salvador Hernández, ordenó la demolición del Monumento a la Identidad argumentando trabajos de remodelación, una obra que había sido inaugurada tres meses antes por su antecesor Gustavo Lara Torres.