La imagen de Enrique Peña Nieto y de Andrés Manuel López Obrador caminando juntos en Palacio Nacional simboliza un acercamiento amigable entre el presidente saliente y el entrante; sin embargo, pronto el partido del mandatario actual, el PRI —junto con el PAN y el PRD—, se convertirán en la próxima oposición tras el arrasante triunfo de AMLO y Morena en las elecciones presidenciales y del Congreso.

Ahora surgen nuevas interrogantes. ¿Cómo se comportará esa oposición?

Tres investigadores respondieron en el conversatorio organizado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) “México después de las elecciones. ¿Qué se espera de la izquierda...y de la derecha?”.

¿Oposición severa?

Los académicos Luis Daniel Vázquez —de Flacso y del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM— y José del Tronco —profesor investigador de Flacso— aseguraron que una de las posibilidades es que la nueva oposición asuma una postura “destituyente”, es decir, enfocada en impedir que el gobierno opere.

“El lío es cuando la derecha se convierte en oposición abiertamente destituyente, en donde la lógica principal es evitar a toda costa que se permita o se pueda simple y sencillamente gobernar. Lo que estoy diciendo no es nada raro. Eso ya lo vimos en otros países. En Venezuela, por ejemplo, en los primeros años, en donde en su momento hubo un intento de golpe de estado. No digo que eso puede suceder en México. Digo que hay fracciones de la derecha en México que pueden tener pensadas cosas semejantes”, dijo Luis Daniel Vázquez.

En Venezuela, han ocurrido diferentes intentos de golpes de estado desde el siglo XIX orquestados por la derecha, incluido el que se concretó ya en el siglo XXI —en 2002— de manera temporal contra el gobierno de Hugo Chávez.

José del Tronco planteó: “(La oposición) ¿va a asumir un papel abiertamente destituyente como el que asumió contra el gobierno de Dilma Rousseff en Brasil?, ¿o en Paraguay frente al gobierno de Fernando Lugo?, ¿o en alguna medida en Honduras en 2009 frente al gobierno de Manuel Zelaya?, ¿o su papel va a ser efectivamente de control y en alguna medida de colaboración? Lo que estamos viendo por lo menos en los primeros días es que hay un acercamiento y que su papel no será abiertamente destituyente, algo que es esperable del sistema de político mexicano”.

¿Un papel colaborativo?

Para Esperanza Palma Cabrera, politóloga e investigadora de la UAM Azcapotzalco, el triunfo de Morena en las Cámaras de Diputados y de Senadores, en las que se perfila legisle con mayoría, representa la “desconfiguración” del sistema de partidos emanado de 1988 y en el que participaban cinco partidos, entre ellos el PRI, el PAN y el PRD.

“Ese sistema de partidos que algunos llamaban de pluralismo moderado ahora con esta elección obviamente se desconfiguró, se está desconfigurando, o como dirían los autores: se está desintitucionalizando”.

La investigadora consideró que un escenario posible sobre la conformación del Congreso es que se establezca un esquema de partido dominante, con Morena, que logre mayorías absolutas, y en el que el partido “más grande” de la oposición sería el PAN.

Otra posibilidad es que se integre un nuevo “pluralismo moderado”, en el que se logren consensos mediante alianzas entre diferentes partidos, de acuerdo con Palma Cabrera.

Sobre cómo se comportará la oposición durante el gobierno de López Obrador, la politóloga aseguró que habría que esperar por lo menos unas semanas para realizar un “buen análisis”, sin embargo, planteó que el PAN podría tomar el papel de una “oposición leal, no antisistémica”, aunque consideró que el partido debatirá ampliamente en el Congreso con las y los legisladores de Morena.

Afirmó que tanto el PAN como el PRI podrían asumir un rol “testimonial”, ante un gobierno de izquierda unificado.

“Ojalá que aprovechen eso para rehacer sus agendas programáticas frente a Morena”, indicó.

El académico José del Tronco opinó que en un principio la oposición se convertirá en un actor “irrelevante” porque Morena no requerirá sus votos en las Cámaras para aprobar legislaciones, salvo que se trate de reformar constitucionales.

El artículo 135 de la Constitución señala que, para aprobar reformas a ese documento, se requiere que el Congreso de la Unión, “por el voto de las dos terceras partes de los individuos presentes, acuerden las reformas o adiciones, y que estas sean aprobadas por la mayoría de las legislaturas de los Estados y de la Ciudad de México”.

2021, prueba para Morena

Esperanza Palma y Luis Daniel González coincidieron en que la próxima prueba para Morena serán las elecciones intermedias de 2021, año en que se elegirán nuevas diputaciones federales y gubernaturas de 13 estados, en unas condiciones en que el partido ya no irá acompañado de López Obrador como candidato principal, factor que sí lo impulsó en las elecciones del pasado 1 de julio.

“Morena ha servido mucho como un vehículo de López Obrador y tiene el desafío de consolidar una estructura partidista y eso, entre otras cosas, implica que pase de ser un partido movimiento a un partido de gobierno”, indicó Palma Cabrera.

Para Luis Daniel González, Morena y el gobierno de AMLO no solo deberán enfrentar problemas complicados como el combate a la pobreza y la fuerte presencia del crimen organizado en ciertas zonas del país, también ve el riesgo de que se genere un vacío de poder si en los primeros tres años del sexenio no hay resultados.

"Los retos que enfrentan son tan complicados, con 95 millones de (personas) pobres (y en situación de vulnerabilidad económica), recuperar zonas que están tomadas directamente por el crimen organizado, que entregar buenas cuentas en tres años va a ser muy difícil. Esto se enlaza con un punto muy complicado que nos acercaría, se parecería, a la crisis de 2001 en Argentina.

"(Un escenario en el que:) ya nos gobernó el PRI durante 70 años, ya nos gobernó el PAN, ya trajimos de regreso al PRI y nos dimos cuenta de que fue pésima idea. Ahora lleva gobernándonos tres años Morena y parece que no mucho ha cambiado, y ya tampoco es que tenemos muchas más opciones partidistas, entonces, lo que eso puede generar rumbo a 2021, si la cosa sale muy mal, es un fuerte vacío de poder político institucional, porque ya no vamos a tener muchas más opciones institucionalizadas frente a las cuales poder hacer algo en 2021”.