Hay algo en las cifras oficiales sobre delitos que no coincide con la percepción de los ciudadanos en la realidad. Mientras que la Procuraduría General de Justicia de Ciudad de México reporta que el robo en transporte público colectivo e individual se ha reducido a la mitad en tres años, este es uno de los lugares donde más inseguras se sienten las personas.

Las averiguaciones por robos cometidos en transporte público individual (taxis) en la capital mexicana se redujeron 37%, al pasar de 247 casos en 2014 a 158 en 2017, según el número de carpetas de investigación iniciadas.

En el primer semestre del año, se han iniciado 71 averiguaciones por robo en transporte público individual, en contraste con 79 en el mismo periodo del año pasado; junio fue el mes con mayor número de casos, con 16 registros.

Una alumna de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México fue vista por última vez cuando abordó un taxi la semana pasada en la Delegación Gustavo A. Madero y fue hallada muerta dos días después en el Estado de México.

La zona norte y oriente de la Ciudad de México son dos de las regiones en todo el país donde más personas creen que su ciudad es un lugar inseguro, junto con los municipios de Ecatepec, Estado de México; Fresnillo, Zacatecas, y Reynosa, Tamaulipas, según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) Junio 2018 de Inegi.

En esta medición se refleja que después del cajero automático en la calle, el transporte público es el segundo lugar donde las personas se sienten más inseguras.

Orlando Camacho, director general de la Fundación de México SOS, dijo en entrevista a mexico.com que cuando las cifras oficial no coinciden con la realidad, es cuando se debe conocer de otros indicadores, y desde la sociedad civil, exigir que las mediciones sean más precisas para tener mejores instrumentos.

Coincidió en que el robo en transporte público es un rubro no atendido.

“Lo primero que diría es que tengamos cuidado con las cifras que nos da la propia autoridad capitalina”, comentó. “Hoy sabemos que hay mafias. Hay taxis que trabajan directamente para las mafias”.

Destacó que en las mesas de seguridad y justicia que se instalan con las autoridades estatales y federales, las organizaciones de la sociedad civil contrastan varios indicadores generados por Inegi, el Secretariado Ejecutivo de Seguridad Nacional y las cifras de los estados, incluyendo reportes periodísticos.

mexico.com dio a conocer la semana pasada el caso de Carlos —cuyo nombre real fue cambiado por seguridad— un estudiante que en la colonia Condesa fue víctima de un secuestro exprés a bordo de un auto Uber, plataforma que ofrece un servicio de transporte seguro, pero que ante algún delito se deslinda de cualquier acto que pueda constituir un delito.

Esta falsa publicidad de Uber le costó una multa millonaria por parte de la Procuraduría Federal del Consumidor, además de prácticas abusivas y desleales, al igual que plataformas similares como Cabify e Easy Taxi.

“Estos son los problemas que nos afectan como ciudadanos", comentó el director de México SOS. En referencia al marco legal que regula el servicio de estas plataformas, dijo que “si esto no repercute en el día a día de las personas, eso no sirve”.

El robo a transeúnte y en transporte público son los delitos más frecuentes en todo el país, según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad 2017 del Inegi.

En Ciudad de México, el 54% de los delitos se cometieron en 2016 fueron con arma de fuego y el nivel de confianza en la Policía Preventiva está por debajo de la media nacional, con un 37%, en contraste con un 51.2%.

El robo o asalto en calle o transporte público en la capital es el delito más común en la entidad y es dos veces mayor a la media nacional, según la Envipe 2017, pues se registraron 15 mil 784 casos por cada 100 mil habitantes ante una tasa nacional de 7 mil 965 casos en el mismo lapso.

Camacho recordó que los servicios de transporte son parte de los corredores de delincuencia, como lo evidenció la detención del líder de narcomenudeo José de Jesús Pérez, “el Ojos”, en Tláhuac, donde las redes de mototaxis reaccionaron con actos violentos.

“El transporte público se supone que es de servicio público, pero puede estarse usando para muchas cosas más”, destacó.

mexico.com buscó la opinión de funcionarios de la Procuraduría capitalina, pero no hubo respuesta.

El director de México SOS afirmó que es grave este delito, pues afecta directamente a la ciudadanía, especialmente a las mujeres y a las personas que se trasladan de las zonas conurbadas en el norte y oriente del Estado de México para ir a trabajar a la Ciudad de México.